Políticas

23/4/2026

Gracias a Milei la actividad económica sigue hundiéndose

Y con ella el empleo, el consumo y el poder adquisitivo de los trabajadores, como parte de la política recesiva y ajustadora del gobierno nacional.

Caputo y Milei.

La actividad económica volvió a mostrar fuertes síntomas de retracción, retrocediendo un 2,1% en la comparación interanual y cayendo un abrupto 2,6% respecto a la última medición de enero del 2026, con la continuidad del desplome de la industria manufacturera y el comercio, que afecta principalmente a la caída del empleo y el desmoronamiento de los consumos de la población. Este desplome generalizado es compensado parcialmente por el alza en el sector financiero, gracias a los negocios garantizados por el gobierno, y a sectores puntuales como minería y exportadores, con baja incidencia en el mercado laboral y cuyo beneficio es acosta de mayor inflación y endeudamiento para los trabajadores.

Los datos surgen del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que volvió a arrojar datos negativos para el gobierno nacional, con la caída de siete ramas de la actividad económica, entre las que se encuentran los sectores que más influyen en el empleo y consumo de la población.

Entre los sectores más afectados tenemos la importante industria manufacturera, con una caída interanual del 8,7%; comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja de 7%;  electricidad, gas y agua, con caída del 6%; mientras que la construcción se retrajo un 0,6%, comparada con pisos históricos que hacen difícil caer más bajo.

Se trata de los rubros de los cuales depende la mayor parte de los puestos de trabajo y el impulso real de la economía, cuya contracción está generando la pérdida de puestos de trabajo y salarios, y el desplome del poder adquisitivo de los trabajadores, que redunda en una caída a su vez del consumo  que vuelve a impactar sobre toda la actividad económica.

Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) la actividad metalúrgica profundizó su tendencia a la baja durante marzo, con una caída interanual de 4,1%, y una utilización de la capacidad instalada del 41,8%, nivel que no se registraba desde hace cuatro años.

También tenemos, por otra parte, que la política aperturista del gobierno hacia las importaciones traslada parte importante del consumo hacia bienes importados, impactando negativamente en diversos sectores de la industria local, y agudizando aún más la recesión económica.

Entre los sectores que si mostraron avances se encuentran el de explotación de minas y canteras, que registró un incremento interanual de 9,9%, en una actividad con baja influencia de mano de obra y negocios que benefician a un puñado de multinacionales que, a su vez, dejan a su paso un pasivo ambiental irreparable y ciudades totalmente empobrecidas.

Algo similar ocurre con el sector financiero, uno de los grandes ganadores bajo el gobierno de Javier Milei, que presentó una suba interanual del 6%, cuando crece el endeudamiento de las familias obreras y los casos de morosidad, junto con el agravamiento de la crisis económica y social en las familias obreras. La banca privada y las fintechs –totalmente desregularizadas- hacen sus ganancias con la especulación financiera y el crédito usurario, con escasa o nula incidencia en la generación de empleo y/o la activación del consumo, cuando el endeudamiento de las familias obreras se ha trasladado a la adquisición de bienes y servicios impostergables y de uso cotidiano, como alimentos.

Lo mismo vale para el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un  crecimiento de 8,4% interanual, ligado al mercado de exportaciones, en un país donde el consumo de carne se ha vuelto económicamente prohibitivo.

El Ejecutivo nacional mantiene una orientación económica al servicio del capital financiero y los exportadores, con un fuerte endeudamiento y una bicicleta financiera al servicio de la banca privada, y la fijación de tasas de interés que afectan al consumo y la industria, en una línea recesiva para intentar "controlar la inflación", algo que se ha demostrado totalmente fallido.

La política económica del gobierno nacional ha demostrado ser un fraude total y un fracaso, derrumbando la producción y el comercio, con despidos y cierre de lugares de trabajo y ajuste contra los trabajadores, destruyendo el poder adquisitivo de la población y profundizando la crisis social y económica de las familias obreras.

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