Políticas
21/1/2026
Caída industrial e importaciones: la receta de Milei para cientos de miles de despidos
Siguen las suspensiones y ceses masivos bajo el gobierno del capital financiero.

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cae la actividad industrial.
La apertura indiscriminada de las importaciones y la política recesiva que impulsa Javier Milei están haciendo estragos en el empleo y el derrumbe de la industria, con miles de despidos de por medio y una situación que afecta incluso a una burguesía nacional que no puede competir con los grandes capitales internacionales, reclamando una devaluación y aranceles que afecten a los trabajadores y abriéndole nuevos frentes de crisis al gobierno.
Esto último quedó de manifiesto con el reciente discurso de fin de año del CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, quien advirtió del desplazamiento de la industria nacional producido por el arribo de inversiones e importaciones chinas, apuntándose en la caída de la actividad industrial local para defender sus negocios.
Un claro ejemplo de esta situación es lo que ocurre con la industria metalúrgica, donde los datos divulgados recientemente por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) dan cuenta de una caída interanual del 7,1% en la producción y del 1,3% mensual, con una capacidad instalada utilizada de tan solo el 44% y una actividad un 0,9% inferior al acumulado del 2024 y 20% debajo de sus máximos recientes
El desplome abarca a la mayor parte de la industria, con fuerte incidencia en los sectores de fundición, autopartes, bienes de capital y equipamiento eléctrico, y un retroceso marcado en la construcción, industria automotriz y consumo final, todo lo que contribuye a una contracción mayor del empleo.
Respecto a la industria automotriz el gobierno acaba de avanzar con la importación de autos chinos, con un claro mensaje del ministro Federico Sturzenegger señalando que la producción local, en comparación a los autos importados, se asemeja a los autos de “Los Picapiedras”.
Esta situación está agravando el cuadro de suspensiones y despidos en las industrias con mayor dependencia de personal e incidencia general en el empleo privado: desde la UOM de Villa Constitución advirtieron que Acindar estaría por desprenderse de 300 contratistas y 160 trabajadores propios, valiéndose de un eventual Procedimiento Preventivo de Crisis, con una producción que se encuentra a la mitad de niveles recientes.
Como contrapartida, las políticas de “fomento de inversiones”, como el Rigi, van dirigidas principalmente al sector energético y minería, sectores intensivos en capital pero con bajo impacto en la generación de nuevos puestos de trabajo, siendo marginal la porción de proyectos industriales que se avienen al régimen e beneficios capitalistas sancionado por Milei.
La habilitación indiscriminada de las importaciones y la destrucción del consumo interno, por la vía del ataque a los salarios e ingresos populares, está generando un cóctel explosivo, con el crecimiento del desempleo y la sobresaturación de “trabajadores independientes” desplazados a las apps de reparto y viajes.
La burguesía nacional reclama como salida una devaluación que mejore su competitividad en el mercado mundial, deprimiendo aún más los salarios, y aranceles a las importaciones que encarezcan más el consumo, todo para que ellos mantengan su rentabilidad.
Según estimaciones de Fundar la industria, en caída, explica el 18% del PBI y el 11% del empleo, mientras que petróleo y minería alcanzan casi el 5% del PBI y generan solamente el 1% de trabajo.
La gran expectativa de la burguesía nacional, que mantiene los pies en el plato a la expectativa de la sanción de una reforma laboral que los beneficie de conjunto, es asistir a este proceso como auxiliar del capital internacional, en la venta de insumos e infraestructura de respaldo a las inversiones petroleras y mineras, aunque tampoco está claro que esto vaya a ser así, como ocurre en la actualidad con la importación de caños chinos que compiten con Techint.
Mientras los capitalistas locales apuestan todas las fichas al ataque de las condiciones de vida de los trabajadores, al tiempo que pelean por su tajada en el mercado y reclaman un estatismo a medida para cuidar sus negocios –lo mismo ocurre con Mercado Libre (técnicamente uruguaya) reclamando controles contra Shein y Temu-, los trabajadores son suspendidos y despedidos, desplazados del mercado laboral formal, ajustados y amenazados con una reforma laboral que promete devolverlos a la esclavitud.
No hay ninguna salida de prosperidad y mejora de la mano de Milei y sus colaboradores, lo que demanda poner en pie una oposición de clase en las calles y lugares de trabajo para derrotar esta ofensiva, enterrando la reforma laboral y levantando un programa económico e industrial de los trabajadores, que atienda las necesidades sociales negadas e impulse el empleo y los salarios.




