Políticas

5/2/2026

Editorial

La CGT autohumillada por Milei y los gobernadores

Luchemos por la huelga general.

Burocracia sindical.

La CGT llega a su demorada reunión del viernes 6 de febrero suplicando al gobierno de Milei un “diálogo” por la reforma esclavista y antisindical, y con Pullaro y Llaryora levantándoles una reunión sin fecha para hablar de lo mismo. Es una afrenta a la historia del movimiento obrero argentino, a su enorme poder de lucha. Si hubiera alguna negociación por debajo de la mesa no se conocen sus términos, lo que configuraría una doble traición: negociar lo innegociable y hacerlo de manera conspirativa.

La realidad es que la burocracia peronista da por inevitable la salida de la ley y discuten apenas algunos artículos: morigerar la casi anulación del derecho de huelga, la no obligatoriedad a los empresarios para ser agentes de retención de la cuota sindical, la ultraactividad de los convenios y la rebaja del 6 al 5% en los aportes patronales a las obras sociales. Poquísimo en una ley que arrasa con los derechos de los trabajadores. Ni siquiera parece que pusieran en sus múltiples reuniones reservadas un eje en eliminar el FAL, por el cual los jubilados financiarán el despido de los trabajadores con el desvío de la enorme masa de un 3% de los aportes previsionales.

El gobierno llega con serios problemas como la crisis de la renuncia de Lavagna, que blanquea que la pérdida de los salarios y jubilaciones es todavía mayor que la que conocemos, que el IPC que viene seguirá siendo mentiroso y que el nuevo índice estaba listo en junio del 2024, según reconoció el ex viceministro  de Caputo, Joaquín Cottani. Solo esto debería disparar la emergencia paritaria nacional y colocar a todo el movimiento obrero a luchar de conjunto por el salario y las jubilaciones. Pero, como dijo suelto de cuerpo Luis Barrionuevo en A Dos Voces: “venimos apoyando dos años al gobierno, le firmamos paritarias al 1%”; no obstante agregó respecto a la reforma laboral “tenemos tiempo”. Y estamos a días de la sesión del 11 de febrero y la CGT ni abre la boca respecto de medida alguna.

Otros ruidos internos del plan económico, como la crisis textil con un Caputo que se compra su saquito Massimo Dutti en EE.UU y nunca se compró ropa en la Argentina, la pelea con el “señor chatarrín” que quiere devaluación y/o aranceles (aunque mantiene a sus funcionarios como Cordero en el gobierno), no pueden ser aprovechadas por el movimiento obrero en tanto la burocracia se empeña en viabilizar los despidos y retiros voluntarios, cuando no los cierres de fábricas que deberían disparar la ocupación de cada establecimiento que cierra.

Por otro lado hay algo objetivo, incontrastable. Las centrales obreras, incluidas ambas CTAs no han abierto una deliberación en todo el movimiento obrero que debió estar desde hace meses siendo convocado a asambleas fabriles y de gremio, en los lugares de trabajo y generales, con plenarios de delegados quincenales que fueran estableciendo un ida y vuelta de clarificación de los términos de cada uno de los 197 artículos nefastos de esta ley. Preparando así un plan de lucha a la altura del objetivo estratégico: que no pase la reforma laboral

No hay un sector de la clase trabajadora, la activa y la jubilada, que no esté afectado. Y todavía mucho más. Porque el empleo público está afuera de su competencia, pero no así la restricción del derecho de huelga que recae especialmente sobre los trabajadores de la educación y la salud, además del transporte, la alimentación y tantos otros. Tampoco se salva nadie de la limitación de la asamblea del lugar de trabajo, virtualmente prohibida o de la limitación al movimiento de los delegados. Junto a 3.000 periodistas hemos rechazado en estos días la derogación del Estatuto del Periodista, también la eliminación de impuestos de asignación específica a los institutos de cine, teatro y música.

Al mismo tiempo, tanto en el Estado como en la actividad privada atropellan y atropellan a los trabajadores para flexibilizarlos, lo que muestra una clase capitalista entera empeñada en esta ofensiva. El país vuelve a conmoverse por el intento de descabezar con despidos y suspensiones a la dirección entera de la lucha más emblemática del período Milei, la que ganó, transformada en una causa de todo el pueblo argentino: el Garrahan. El gobierno va a fondo en esta línea, planteando 11 cesantías y 28 suspensiones, por reclamar ante la dirección del Hospital en octubre del año último, penalizando con el despido de delegados y activistas una medida gremial y sentando así un precedente que prácticamente apunta a prohibir la actividad sindical en los lugares de trabajo y particularmente en el Estado. En lo que respecta a los delegados, el gobierno deberá llevar el pedido de desafuero a la justicia laboral. Por eso comienza una gran campaña en defensa de cada compañera y compañero con acciones y pronunciamientos de solidaridad en todo el país.

Y, del mismo modo, además de la descarga de la brutal crisis industrial, tenemos variados conflictos que anticipan cómo será la masacre obrera de la mano de la reforma laboral, con patronales anticipando sus métodos: Lustramax, Sealed Air, Fate, Dr. Ahorro, la línea 148 y tantas otras que castigan directamente con el cierre o la quiebra como Morvillo, Verónica, Acerías Berisso o Tres Arroyos, otra vez en lucha después de imponer una rebaja salarial que ahora ni paga.

Este es el contexto en el movimiento obrero, en el que la CGT se permite autohumillarse mendigando reuniones con quienes cocinan el mayor zarpazo al movimiento obrero desde la dictadura. Semejante política ameritaría un sisma total en todo el movimiento obrero. En cambio tenemos un tibio reagrupamiento de algunas decenas de gremios con Furlán de la UOM a la cabeza, de los cuales por ahora solo Aceiteros y las dos CTAs prometen paro y movilización el día del tratamiento en el Senado. Y, al contrario, La Fraternidad de Maturano, integrante del grupo, decretó un paro para hoy jueves 5 de febrero, que como siempre fue conciliado y ya tiene la excusa para carnerear el 11, expediente ya usado por Fernández que fue todavía más previsor y no integra la CGT para evitar compromisos y tener las manos libres.

Así las cosas, no sería raro que tengamos en lugar de un paro activo, otra movilización del tipo de la del 18 de diciembre, cuando vienen por la demolición del movimiento obrero. En esa comprensión el Plenario del Sindicalismo Combativo, los movimientos piqueteros y jubilados en lucha, en su gran convocatoria de Parque Lezama votó un texto y un plan de acción muy claro. Denuncia el colaboracionismo de la burocracia, impulsa el paro activo y el plan de lucha hasta la huelga general para derrotar la reforma y todo el paquete de Milei, llama a movilizar el 11 de febrero y a hacerlo en columna independiente ante quienes movilicen para desplegar esta estrategia que implica todo un programa para que la reforma laboral no pase, por el salario y las jubilaciones y para intervenir en cada lucha del movimiento obrero que están siendo aisladas, cuando no traicionadas directamente por la burocracia sindical.

Tanto en Lezama, en el plenario combativo cordobés, en el reagrupamiento de gremios santacruceños, en la convocatoria del Cedems jujeño, como en las puertas del Garrahan o en las puertas de Lustramax, el activismo acudió atento para luchar. Estemos a la altura de las jornadas de lucha que se avecinan. Vamos con todo para que la reforma laboral no pase. Desenvolvamos la estrategia de la huelga general para derrotar el régimen de Milei y las patronales.

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