Sindicales
30/9/2026
La CGT no para
La burocracia sindical peronista es el engranaje principal del mecanismo de sostenimiento de Milei.
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Para sorpresa de nadie, la “mesa chica ampliada” de la CGT, reunida en la sede de la Uocra, resolvió continuar con su plan de (no) lucha convocando a una marcha el 8 de octubre en defensa de la industria. La consigna será “Las Malvinas son argentinas y la industria nacional también”, y la articulará con “sectores empresarios y actores políticos”. De la reunión participaron una treintena de gremios, entre ellos Uocra, Sanidad, Camioneros, UPCN, Obras Sanitarias, Vidrio, Seguros, Unión Ferroviaria, Alimentación y Petroleros; más la Utep, como invitada.
La CGT también definió acompañar la quinta marcha universitaria del 15 de octubre, pero descartó de plano el llamado a un nuevo paro general "porque no están dadas las condiciones para que la paralización de actividades sea importante".
Poco antes las dos CTA habían anunciado que “impulsarán” un paro nacional “hacia fines de octubre” (es decir sin fecha) con la expectativa de plegar al triunvirato. Pero la “disposición para coordinar una medida conjunta” terminó en nada. Esto, salvo para las CTA, era previsible.
Sostén de Milei
La burocracia sindical peronista es el engranaje principal del mecanismo de sostenimiento de Milei; hoy su empeño está puesto en “poner en agenda los problemas del modelo económico” (como si no fueran evidentes) y, sobre todo, en la interna del PJ y en morder candidaturas con miras al 2027. Por sobre sus crisis y divisiones, la orientación que unifica a la burocracia es, según sintetizó Andrés Rodríguez, “que el Partido Justicialista garantice la representación orgánica del movimiento obrero en las listas”.
A esto se suma la negociación “reservada” con el gobierno que derivó en un alivio de las cajas sindicales por la vía de mejorar los topes a los aportes compulsivos (en lugar de aplicar el 2% sobre los básicos se amplió el criterio a otros ingresos).
Esto explicaría la paupérrima presencia cegetista en la marcha del 6 de agosto contra el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, o en la de las familias endeudadas el 20 de agosto, convocada por el propio triunvirato. En la misma línea desmovilizadora desistió de llamar a marchar al Consejo del Salario, con la excusa de que la misma fue virtual.
Esgrimir que no hay condiciones para un paro es de una perfidia mayúscula. Cuando todas las medidas económicas oficiales fracasan (al punto que el JP Morgan, el patrón de Toto Caputo y medio gabinete) le baja el pulgar; cuando la crisis social se vuelve explosiva y crece el odio popular al elenco liberfacho y, lo más importante, cuando la resistencia obrera no cesa y se expresa en luchas emblemáticas como la de Fate y el Sutna, la huelga indefinida de la docencia fueguina, la inquebrantable movilización de los jubilados y jubiladas o la lucha piquetera contra la eliminación de la asistencia estatal; cuando todo esto ocurre, la acción desorganizadora de la burocracia sindical es criminal. No solo están dadas las condiciones para un paro: se están pudriendo.
Casi en simultáneo con los anuncios de la CGT, la Suprema Corte emitió un dictamen que habilita la derogación de la Ley de Tierras. Ya se ha puesto en marcha una nueva autoconvocatoria de parte de la izquierda, los sindicatos combativos, el Frente de Izquierda y los sectores que protagonizaron la gran Marcha de la Bronca el pasado 19 para organizar el rechazo masivo. La huelga general que necesitamos para derrotar y echar a Milei se construye desde abajo.




