Políticas

18/5/2026

La disputa capitalista por el negocio con el GNL

La intervención del Estado a favor de unos u otros.

Caputo y la reina Máxima.

Ante la necesidad de asegurar la compra por parte de industrias, usinas y distribuidoras de los nueve embarques de GNL programados para mayo y cubrir la demanda invernal, el Estado efectuó un abierto chantaje: amenazó a los sectores empresarios que dependen de este insumo ante el déficit de oferta de origen nacional con que se quedarían sin suministro en la época de frío si no se comprometían por anticipado a adquirir previamente los nueve barcos previstos en el mes en curso.

Algo que finalmente consiguió con el chantaje. Un desenlace que parece una victoria oficial, pero que tiene olor a arreglos por debajo de la mesa, porque impuso una salida que puede terminar con más problemas que soluciones.

Según informa el periódico Econojournal, de los nueve barcos contratados el conjunto de la gran industria (acerías, petroquímicas, cerealeras, usinas, etc.) comprometió la compra de tres cargamentos. Un cuarto lo compraron las distribuidoras, y los cinco restantes se los quedó Trafigura. Pero no por el libre juego de la oferta y la demanda, que tanto pregonan los “libertarios anarcocapitalistas”. Todo lo contrario.

La intervención estatal fue determinante para que Trafigura (con sede en Suiza y Países Bajos, en manos de fondos financieros radicados Jersey, Malta y las Antillas Holandesas), quedara con la mayor parte del GNL y tuviera una posición dominante.

En la adjudicación de los nueve cargamentos, la estatal Enarsa había fijado un costo en US$ 3,50 por la regasificación y el uso de la planta de Escobar (propiedad de la propia Enarsa e YPF S.A). Un costo que se adiciona al propio del GNL que se fija sobre el precio del gas natural en Europa. Como Trafigura ofertó por esa prima US$ 4,91 por millón de BTU y Naturgy por US$ 4,95, la segunda quedó fuera de carrera.

Pero como por arte de magia, y virando 180 grados en apenas dos semanas de aquella prima fijada en U$S 3,50 por Ensarsa, al momento de adjudicar la propia ENARSA fijó el costo de regasificación y uso de la planta de Escobar a US$ 5,16 por millón de BTU. De esta manera dejó en la banquina a Naturgy y le otorgó luego un beneficio superior sobre la oferta que había realizado Trafigura. Una intromisión estatal hasta el caracú.

Para colmo, para los buques que se asignen para proveer GNL en junio, ya está anotada Trafigura. Es un dato que en el medio del cambio de opinión de Enarsa sobre el costo de la prima, la reina Máxima de Países Bajos se haya reunido con el ministro Luis Caputo en el Foro del Llao Llao. ¿Habrá influido en estos manejos esa entrevista?

Qué es Trafigura

Es un conglomerado de fondos cuyos principales asientos están ubicados en paraísos fiscales como Jersey en el canal de la Mancha, Malta y las Antillas Holandesas.

Se caracteriza por acumular casos de soborno. El año pasado pagó casi US$ 76 millones como parte de un acuerdo con el gobierno de Brasil porque “admitió haber participado de sobornos para conseguir negocios en el país” (Bloomberg, 1/4/2025). Ha estado envuelta en un escándalo de intoxicación masiva en Costa de Marfil, y en casos de sobornos en Mongolia, en Irak, etc.

En nuestro país opera bajo la marca Puma en una destilería en Bahía Blanca y vende combustible en más de 400 estaciones de servicio.

Con Vista Energy, la empresa de Gallucio, se quedó con la quebrada petrolera Aconcagua que operaba en Mendoza. Trafigura actuó a través de su dominada Tango Energy, que precisamente casi en el mismo momento que se quedaba hace días con cinco cargamentos de GNL el gobierno de Río Negro le otorgaba tres concesiones sobre la parte rionegrina de Vaca Muerta por el término de 35 años dentro de las ventajas del Rigi.

Trafigura también opera por partes iguales con IMF Investors la sociedad Impala Terminal Group, una empresa internacional dedicada a la logística de almacenamiento.

Así un oscuro conglomerado financiero internacional, con el apoyo clave de la “muleta” estatal, gana varios casilleros en el negocio energético nacional.

Con lo cual el autodeclarado éxito oficial al colocar los primeros nueve embarques de GNL es en realidad resultado de una maniobra de fraude y el camino a un escándalo jurídico-legal en la medida que algún fiscal abriera una investigación.

Lo más saludable para la población laboriosa del país sería la nacionalización bajo control obrero de toda la industria energética.

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