Políticas

7/5/2026

La huelga de inversiones al desnudo

Ni las “muletas” estatales convencen a los inversores de escala mundial.

Secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti.

La confesión de la secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, en las jornadas ”Ámbito Debate Energía y Minería 2026” fue lapidaria: la funcionaria dijo que "se necesita importar GNL en los días más fríos porque falta transporte" (Mas Energía, 29/04/26).

Es el reconocimiento oficial que tras dos años y medio de gobierno “privatizador” y “desregulador” las inversiones en obras de transporte de gas se han paralizado y las que se anuncian apuntan exclusivamente a la exportación del producto y apenas de rebote tendrán como objetivo el abastecimiento de la población.

En Vaca Muerta, YPF S.A. es la responsable de más de la mitad de toda la inversión realizada en los últimos doce años. Las grandes multinacionales como Total y Chevrón han invertido apenas el 11% y el 4%, respectivamente, de lo que invirtió la empresa “estatal”. Otra gigante como Exxon (que vendió casi todos sus activos) no llega al 6% respecto a YPF S.A. La otra gran gigante mundial, Shell, ronda el 12% de lo invertido por YPF S.A. La inversión en “la joya” no vino de las grandes empresas de escala mundial, sino de la empresa cuyo 51% de las acciones está en manos del Estado.

Muchas de esas grandes multinacionales llevan invertido en ese lapso sumas siderales en otras cuencas como Guyana o en Medio Oriente.

El capital y sus calamidades

Aunque gran parte de la inversión realizada dentro de la huelga de inversiones estuvo sostenida por fondos de YPF S.A. eso no ha redundado en lo que se denominó “soberanía energética”. Todo lo contrario. La política energética a escala mundial, y en nuestro país, sigue dependiendo de la energía fósil, de alto contenido contaminante.

A nivel mundial durante el año 2025 apenas un 19% de la producción de energía tuvo orígenes “limpios” o renovables. Como hace un siglo atrás el carbón aún ocupa un alto rango en la generación energética mundial, casi al mismo nivel que el gas y el petróleo.

La energía nacional y Vaca Muerta

La matriz energética de Argentina está dominada por el petróleo y el gas con un 82%,
gran parte de ese gas y petróleo provienen de Vaca Muerta y explican el 70% de la producción nacional de hidrocarburos. Ante el declive de producción de gas de Bolivia, una situación altamente previsible, la construcción de nuevos gasoductos era y es una cuestión elemental de planificación.

El gobierno que hoy reconoce que “falta transporte” paralizó las obras ni bien asumió. No continuó con el segundo tramo del gasoducto ex Néstor Kirchner ni completó las obras de reversión del gasoducto norte.
Esto condenó al país a seguir dependiendo de la importación de GNL para abastecer los picos de consumo en invierno. Esta necesidad de importar GNL a un precio más alto ha colocado al gobierno en una encrucijada.

Primero reculó de transferir a empresas privadas la importación y comercialización del GNL. Anuló la licitación que había lanzado y cuasi adjudicado, para volver a realizar dicha importación por la estatal Enarsa. Este viraje de 180 grados es explicado en palabras de voceros oficiales citados por el diario Río Negro (22/4/2026) de la siguiente manera: “No es momento de convalidar condiciones que puedan sumar costos al sistema y trasladar completamente el costo del GNL a los usuarios residenciales e industriales en un momento sensible para la inflación”.

Es que el precio del GNL importado quintuplica el precio interno del gas natural y las empresas (industrias y usinas termoeléctricas) se niegan a pagar el impacto que los más de U$S 19 por millón de BTU de GNL importado tendrán sobre las tarifas.

Esta negativa hizo fracasar el primer intento de colocar los volúmenes de importación del primer barco que llegue al país. Ni las industrias, ni las transportistas, tampoco las distribuidoras quieren asumir el precio del GNL importado si no tienen garantías de poder transferirlo a sus tarifas y precios.

El gobierno se vio obligado a sostener un subsidio estatal para morigerar el impacto tarifario del GNL. Pero eso insumirá dólares que el gobierno necesita en función de su acuerdo con el FMI para pagar las deudas.

Como un perro que se muerde la cola, el régimen capitalista tiene que girar sobre la base de las “muletas” estatales al gran capital, y ahondar el ataque contra las y los trabajadores y sectores populares, y hasta contra sectores del propio capital de menor escala.

Electricidad: tampoco hubo inversiones en el transporte

El sistema de transporte en Alta Tensión del país, una red de líneas de 500 Kv de más de 12.000 kilómetros, está operada por Transener que es una controlada de Citelec donde el Estado posee el 50% de las acciones. Se acaba de licitar ese porcentaje estatal, el que quedará en manos de Genneia y Edison Energía a partir de este mes de mayo. Todo por chirolas. Ofertaron U$S 356 millones para la porción del Estado en una empresa que tiene una utilidad anual de U$S 200 millones. Eso no es inversión, es remate a precio vil.

Genneia tiene entre sus principales socios a Jorge Brito, del banco Macro y autopostulado candidato “en los marcos del peronismo”, como afirmó, hacia el año 2027.

Edison Energía está en manos de empresarios locales como el grupo Neuss y Havanna, que ya se quedaron con la privatización de dos centrales hidroeléctricas en la zona de Vaca Muerta.

En este rubro del transporte de electricidad tampoco hubo interés de capitales extranjeros: “A pesar de las expectativas de la administración de Javier Milei, el atractivo de Transener no fue suficiente como para que en el proceso se sumaran capitales de inversión extranjeros” (Econojournal, 28/4/2026).

Conclusión

Si no hay inversiones para el “transporte”, tampoco la hay para garantizar, como ocurre en Neuquén, las redes de gas en los barrios más humildes y zonas subrurales hacia donde son expulsadas cada día más familias por los precios de los alquileres. Además de los miles de hogares en los asentamientos y barriadas que deben engancharse a las líneas eléctricas por no poder pagar las tarifas.

Gas y electricidad que en la provincia se produce en abundancia, pero que han sido una de las principales causas del cierre de los tres principales emprendimientos industriales de Neuquén: la PIAP y las cerámicas Neuquén y la ex Zanón, por no poder pagar el precio de las tarifas.

El sistema energético nacional es incompatible con las necesidades populares. La nacionalización bajo control obrero es la respuesta. Cada día queda más claro.

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