Políticas
6/5/2026
La oportunidad de la izquierda para luchar por "Fuera Milei"
A propósito de los actos del 1º de Mayo.

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Foto: Fede Imas @ojoobrerofotografia
Sin dudas la lluvia de encuestas que han poblado la agenda política de las últimas semanas tiene razones de fondo para semejante gasto que la burguesía está pagando, en general desde las arcas del Estado, pero también desde el bolsillo de los capitalistas. La crisis del gobierno, en caída libre por su fracaso económico, por la bronca de las masas potenciada por la corrupción desbordante, está en el fondo del fenómeno. Se empezaron a discutir dos cosas, el eventual recambio de Milei si no reelige y sus variables económicas ante la devastación del tejido productivo y comercial central del país por el esquema importador y de revalorización artificial del peso, o sea un incipiente frente devaluacionista.
Forman parte de los operativos en marcha la reunión entre Rocca y Macri, ahora posible candidato; las profusas reuniones del panperonismo tipo Cristina con Pichetto; o Nicolás Massot y Emilio Monzó con Kicillof; los cuatro mil de Parque Norte con Sergio Uñac y Victoria Tolosa Paz; importantes sectores de la burocracia peronista y hasta gobernadores apoyando o tanteando a Dante Gebel o al banquero Brito; la reunión del Fresu armando un “programa” lejos de cualquier perspectiva de lucha consecuente; y hasta una profusa iniciativa de comisiones en Diputados presididas por el peronismo para convocar agraviados.
Lógicamente, en un punto lo más importante tal vez sea la propia candidatura de Milei a la reelección, ya lanzada, como garante de la continuidad de una “transformación” que en sus lineamientos centrales no tiene que tener reversión para el total de la burguesía. Con el agregado que el FMI, referencia de todos, oficialistas y opositores, ante el empantanamiento del plan exige reforma previsional, impositiva y profundización de la fiscal. Bessent sigue acompañando (vuelve a vender Derechos Especiales de Giro al Tesoro), pero con estas condiciones y las que plantea el agravamiento de la crisis mundial.
En este cuadro es que en las encuestas aparece Myriam Bregman con gran imagen positiva y algunos puntos más en intención de voto como eventual candidata del Frente de Izquierda. El novedoso fenómeno ha sido tomado en dos sentidos por el sistema: meter a fondo el debate electoral, o sea un “hay 2027” como si estuviera a la vuelta de la esquina, cuando el malestar social escala vertiginosamente; y por otro lado la eventual asociación de la izquierda al peronismo, al kirchnerismo en particular o incluso a Grabois, que cortésmente nos invita a sumarnos al peronismo de “todos”.
Indudablemente se presenta un cuadro auspicioso para el Frente de Izquierda, porque la crisis a dos bandas, del gobierno y de la oposición, plantea objetivamente un vacío político y un potencial giro que el caso Adorni agrava día a día. Tamaña corrupción expuesta no sólo potencia todos los demás casos, como Karina 3% o la criptoestafa (en cuya cocina Adorni estuvo físicamente), sino que constituyen un coctel explosivo en la bronca popular, sumadas al deterioro sistemático de la situación económica de las familias trabajadoras.
Viene una disyuntiva. ¿Nos subimos al carro del debate electoral que constituye un factor de contención para evitar que sea la calle la que imponga un giro mediante una intervención histórica de los trabajadores? O, en su defecto, explotamos esa combustión para ser los motores políticos de ese desenlace en la arena de la lucha de clases. Lo que sin dudas no se agota en el apoyo a las luchas que efectivamente se producen, sino que como fuerza política actuante nos enlacemos políticamente a esos procesos, sea el levantamiento de los docentes en Río Negro, en Córdoba, en Chubut, la gran marcha universitaria que se viene o llevar a la victoria a Fate acorralando a un peronismo que hace piruetas demagógicas para evitar lo que Kicillof podría efectivamente hacer.
Desde ese lugar es claro que el acto divisionista y esencialmente electoral de Ferro no ayudó. Desde allí Bregman puso en C5N su “candidatura a disposición”, algo que no está en debate en el Frente de Izquierda y no debe estarlo porque falta un año y medio y las tareas son otras para quienes tenemos que llegar fortalecidos en la lucha popular, en la relación de fuerzas entre las clases. Un movimiento obrero y popular derrotado no nos verá como alternativa de poder, un movimiento popular vigoroso nos proyectará frente al colaboracionismo de la oposición empeñada en que Milei haga la tarea sucia.
La tarea número uno es mostrar el programa del Frente de Izquierda, desenvolverlo en el debate y en las consignas comunes de intervención, para desnudar al peronismo de los Madanes y los Rocca, de las mineras que reventarán los glaciares, del repago de la deuda y de la flexibilidad laboral. Hay que achicar drásticamente la distancia enorme que hay entre la imagen positiva y la intención de voto, pero eso no se hace llamando a votar a los referentes ya instalados a los cuales Myriam encabeza, se hace conquistando a las más amplias masas al programa y a la ruptura con el peronismo que se prepara para el recambio.
Las alusiones al derecho a la rebelión en el discurso de Myriam o el final en favor de una huelga general se pierden si nos sumamos al operativo electoral prematuro, eso va al centro de la escena. Nosotros llegamos a una Plaza de Mayo multitudinaria y combativa, obrera, juvenil y piquetera con la consigna “Fuera Milei”. Eso es lo que Gabriel Solano en su discurso “puso a disposición” del Frente de Izquierda y de todo el movimiento obrero y popular. Llegó con una clara crítica a la burocracia sindical que nos entregó a la reforma laboral, pero como parte de un peronismo entero que acompaña desde la demagogia opositora la tarea de Milei: Cristina no dijo una palabra hasta hoy de la reforma esclavista.
Es en ese contexto que la crítica a la burocracia sindical (ausente en el discurso de Bregman), denunciando su colaboracionismo y planteando la huelga general cobra sentido práctico como orientación frente a cada evento de la lucha de clases, por ejemplo la próxima marcha nacional universitaria, la ocupación de Fate o las grandes luchas docentes. No es menor. Bregman mencionó el enero de luchas por Venezuela o contra la reforma laboral, pero justamente el PTS boicoteó el gran encuentro de Parque Lezama en el que se organizó la columna independiente que planteó el plan de lucha en la perspectiva de la huelga general ante la entrega de la CGT y CTAs -reivindicado por Laura Carboni en la plaza. Y también se opuso al acto en Plaza de Mayo que propusimos por Venezuela como Frente de Izquierda ante la completa defección del peronismo frente a los bombardeos a un país latinoamericano.
El llamado a “organizarnos con un gran movimiento histórico”, especialmente a la “nueva clase trabajadora” (¿?) en comités de base para derrotar a Milei es ambiguo, serían simpatizantes del PTS por la prematura candidatura de Myriam o comités de lucha, por ejemplo, por la ocupación de toda fábrica o repartición que cierra o despide con el método de la huelga general para que madure un movimiento general. Señalemos aquí el detalle que el PTS no firmó nuestro proyecto de Juicio Político a Milei y tampoco lo planteo en la Comisión Libra que compartió con otros bloques, un planteo elemental ante el desborde de corrupción y atropellos ilegales a las masas, para brindar un bandera de lucha al movimiento popular. Claro, por el Fuera Milei, o sea la forma práctica concreta e inmediata del planteo de la rebelión popular cuyo derecho se reivindicó en Ferro.
Por otro lado Bregman cuidadamente criticó al peronismo, que trama su reorganización, de ser tan conservador y “moderado” que no se anima a plantear la “libertad de Cristina”, consigna de La Cámpora -cuyos legisladores no hablaron en la sesión Adorni mientras incorpora jueces junto a LLA, después de pactar los nombramientos de la AGN. Tampoco podría haberlo dicho en el acto unitario de la plaza sin recibir el vuelto de la polémica. El resto del Frente de Izquierda no fue a tomar el té con Cristina, fue crítico y nunca firmó pronunciamiento alguno de la coalición con esa consigna que sí fue cartelito de toda la bancada en alguna sesión de Diputados. Desde el PO hemos señalado la discriminación de la podrida Justicia Federal que juzga una corrupción, la "nacional y popular", y no juzga la de los Macri y los grupos económicos que son la base de toda la corrupción de los políticos capitalistas y desde ese lugar sancionar la proscripción política de Cristina.
El planteo del PTS es oportunista, claramente. Y se combinó llamativamente con una lluvia en las redes promoviendo, durante el acto mismo de Ferro, la fórmula Cristina-Bregman. Como mínimo, se brindó una oportunidad más al operativo que venimos enfrentando desde el Frente de Izquierda para colocarnos como furgón de cola del peronismo.
Por una asamblea nacional del Frente de Izquierda
El PO llevó una propuesta al acto del 1º de Mayo. Una asamblea nacional del Frente de Izquierda para debatir el momento crucial del cuadro político, la estrategia para ser los motores de las masas en la lucha para derrotar a Milei mediante una acción histórica de los trabajadores, y el programa no sólo contra el FMI sino “contra la burguesía de los Rocca y los Madanes Quintanilla que traman una salida devaluacionista sosteniendo los pilares de la ofensiva de Milei, como lo hizo Lula en Brasil para sostener la reforma laboral de Temer o la previsional de Bolsonaro”, sostuvo Solano, explicando que por eso se vuelve a agrandar el bolsonarismo.
El acto en la plaza fue escenario de un debate. El MST planteó que "en 100 años no tuvimos una oportunidad como esta", de "pasar del 10, al 20 o al 30%". No estamos de acuerdo; hay que transitar un duro camino de lucha de clases y de lucha política. Pero no para abrirnos a alguna viuda de la burguesía, sino para conquistar a las masas. Que tenemos debates en el Frente de Izquierda no es novedad. El PO y el PTS hicimos un acto común independiente el 24 de marzo, contra la disolución con los organismos cooptados por el kirchnerismo, funcionales al “frente anti Milei” que hoy está en debate y que tenemos que refutar porque conduce de cabeza a una derrota del proceso en marcha. Y lo expresamos en la plaza, como expresamos nuestras posiciones comunes en torno al genocidio palestino del sionismo, a la guerra imperialista en Medio Oriente y la reivindicación de la flotilla Sumud. Nuestro acto potenció la intervención común. Ferro, como mínimo, la extravió.
Son temas estratégicos, que tenemos que debatir para ganar la vanguardia que lucha a la ruptura con el peronismo. La asamblea nacional puede tener expresiones locales y provinciales, preparatorias, de carácter abierto. Por eso pusimos de relieve que en el Frente de Izquierda tenemos un programa elaborado, el del gobierno de los trabajadores, mientras que la propuesta de “un gran partido de trabajadores” no se sabe quién la compone y cuyo programa se desconoce. El programa del Frente de Izquierda no es meramente un insumo a tener en cuenta. Para nosotros, es lo que lo distingue de la izquierda oportunista en la Argentina y en el mundo.




