Políticas
3/2/2026
La renuncia de Lavagna al Indec y el dibujo de la inflación
Milei y Caputo bloquearon la actualización de la medición del IPC para esconder el fracaso de su política económica.

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Otro gobierno que manipula las cifras del Indec.
La renuncia de Marco Lavagna a la titularidad del Indec y la postergación de la actualización del índice que mide la inflación son un retrato muy agudo del fiasco de la política económica de Milei. Los datos de la evolución de precios no son solamente un reflejo estadístico o un pilar del relato libertario, tienen además una amplia incidencia en la dinámica de la economía.
Después de postergar un año la entrada en vigor de la nueva medición del Índice de Precios al Consumidor, el Indec había anunciado en septiembre que finalmente se implementaría desde el primer mes de 2026. El nuevo IPC cambia la ponderación de las categorías dentro del dato total, dando mayor espacio a tarifas de servicios públicos, vivienda, transporte y comunicación; porque actualiza la referencia de la canasta de consumos reemplazando la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004/2005 por la de 2017/2018. Justo cuando Caputo viene de anunciar para febrero subas en las boletas de gas del 16% y del 3,6% en las de luz de Edesur y Edenor, la nueva medición hubiera constatado que la inflación sigue acelerando.
Un IPC mensual en torno a los 3 puntos en el inicio del año hubiera pulverizado todo el discurso oficial acerca de la desinflación, con el octavo mes consecutivo de aceleración de la suba de precios y tras un diciembre (2,8%) que casi duplicó el piso de mayo. Los cálculos de CEPA sobre la diferencia entre una medición y otra en el período que fue de noviembre de 2023 a noviembre de 2025 dan cuenta que en lugar de 249,5% hubiera sido de 288,2%. Sincerar el hundimiento salarial y el fracaso de la política que buscaba contener la inflación a fuerza de recesión económica (con su secuela de despidos y cierres de empresas) equivalía a confesar que todo lo dicho hasta acá era un verso. Pero no es solo un problema de relato.
Quienes vivimos de nuestro salario sufrimos la pérdida de poder adquisitivo de todas maneras, aunque sea subestimada en las estadísticas oficiales; pero el repunte de la inflación suma presión por abajo contra el techo paritario impuesto por el gobierno y acatado por la burocracia sindical. Otros, como los jubilados, tienen sus haberes directamente indexados al IPC, por lo que el dibujo del índice ancla automáticamente sus ingresos y permite un "ahorro fiscal" a costa de los adultos mayores. Lo mismo ocurre con beneficiarios de asignaciones familiares.
El dato de inflación también repercute en la cotización del dólar, porque corre el techo de la banda cambiaria, como fijó el nuevo esquema que Milei y Caputo tuvieron que aceptar para destrabar el préstamo de los bancos de Wall Street que les permitió evitar el default en enero. A mayor IPC, mayor aval devaluatorio. Incluso complica la política de mantener altas las tasas de interés en pesos, que el Ministerio de Economía evidenció en la última licitación de deuda como mecanismo para reabsorber los pesos volcados a la circulación con la compra de divisas por el Banco Central -que luego se van por la tubería de los pagos de deuda externa.
El resto de los indicadores también mostraría un cuadro más grave, empezando por el índice de pobreza. La desactualización de los gastos se aplica también a la Canasta Básica Total que fija la línea de pobreza; por ejemplo, con la vieja fórmula hoy se estima que un hogar gasta en promedio el 38,4% de sus ingresos en alimentos mientras que con la actualizada esa proporción baja al 22,7%. Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, si se tomara la ENGHo 2017/18 la canasta para la familia tipo pasaría de $1.257.329 a más de $1.900.000, y para la consultora Equilibra el porcentaje de pobres en lugar de 31,6% daría 50,6%.
La imposición de dar marcha atrás en el cambio del IPC a una semana de la publicación de los datos terminó precipitando la renuncia de Lavagna, que quedaba desautorizado como titular de un organismo oficial de estadística que esconde sus propios registros. Se puso fin así a la colaboración de este funcionario designado por el gobierno peronista del Frente de Todos por indicación de Massa, lo cual muestra los vasos comunicantes entre toda la casta de políticos capitalistas que llevan más de dos décadas robándole a los trabajadores vía licuación salarial. Tanto es así que el nuevo titular del Indec, Pedro Lines, estaba hasta ayer buscando otro trabajo en Linkedin porque los sueldos de los profesionales y empleados públicos fueron pulverizados. Es lo que denuncia constantemente la Junta Interna de ATE Indec.
Como ocurría en los gobiernos kirchneristas cuando Guillermo Moreno intervino el Indec para manipular el IPC, no es un síntoma de fortaleza sino de debilidad. Además de una forma de anclar paritarias, en aquel momento buscaban evitar mayores plus en los pagos de deuda externa por el "cupón PBI" que Néstor Kirchner y el padre de Marco Lavagna incluyeron como zanahoria para la renegociación con los fondos buitre post default de 2001. Hoy, de nuevo, la intervención en el organismo de estadísticas es un intento por tapar el fracaso en el combate a la inflación, lo cual a su vez hubiera evidenciado la falsedad de justificar el ajuste fiscal contra el pueblo como solución a la suba de precios.
De hecho, sigue la emisión monetaria más parasitaria de todas: para la bicicleta financiera y para comprar dólares para pagar deuda externa. Es una inyección de pesos sin correlato alguno en la generación de valor, que va directo a recalentar las presiones devaluatorias. Más todavía, se profundiza la desinversión. Sumada a la fuga de capitales, que en 2025 totalizó 32.340 millones de dólares según el balance cambiario del BCRA, la moneda nacional se hunde a pesar de las maniobras financieras para apreciarla. Lo que es inviable es este gobierno de estafadores al servicio del capital financiero internacional.
Milei perpetúa así el "robo inflacionario" que prometía enterrar. Es evidente que cuando habla del carácter sagrado de la propiedad privada solo se refiere a la propiedad capitalista, mientras le afana a los asalariados y jubilados. Somos nosotros los únicos que podemos recuperar nuestros ingresos y poner fin al saqueo del país con una lucha a fondo contra este gobierno antiobrero.




