Políticas
3/9/2026
EDITORIAL
Las maniobras con Malvinas de un gobierno golpeado
Contra la colaboración con el gobierno, vamos con todo a la Marcha de la Bronca.

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La causa nacional de la recuperación de Malvinas se ha colocado en el centro de una disputa global. Trump anunció que “revisa” la posición de Estados Unidos en el tema Malvinas. Inmediatamente, Milei anunció la convocatoria a una cadena nacional para tratar el tema. Una derecha que hasta hace tres semanas impulsaba un proyecto para extranjerizar el 100% del territorio nacional, se monta sobre la crisis entre Estados Unidos e Inglaterra para sacar el foco de la entrega real que está realizando del país.
Cuando se tiene en cuenta el objetivo real de los Estados Unidos, la farsa no puede ser mayor. Es que Trump está, nada menos, que presionando a Inglaterra para que aumente su gasto militar, y para que se pliegue a fondo a la ofensiva guerrerista en Irán. Es evidente que, de triunfar las posiciones de Trump, se consolidaría el guerrerismo imperialista, justo lo contrario de lo que necesita la causa de la recuperación de las Islas, así como todas las causas nacionales de los países semicoloniales. El episodio tuvo una previa cuando, a raíz del reconocimiento de Palestina por el Reino Unido, nada menos que el hijo de Netanyahu sostuvo que las Malvinas debían ser argentinas. En realidad, el proyecto maestro de consolidación del control territorial británico sobre las Islas -el proyecto de explotación petrolera Sea Lion- descansa en la colaboración entre una petrolera israelí, Navitas, y la inglesa Rockhopper. Un eventual recrudecimiento del choque entre Estados Unidos y Reino Unido, donde adquiera mayor gravitación la cuestión de las Malvinas, no conduciría a la recuperación de las islas por parte de Argentina. En todo caso, Trump buscaría desplazar el control británico para proceder al control por parte del imperialismo yanqui, sobre todo de la ruta bioceánica del sur, clave en la disputa por el comercio mundial con China. Como recordó medio país, la idea de la recuperación de las Malvinas de la mano de Estados Unidos fue la que llevó a la catástrofe de la guerra bajo el gobierno de Galtieri. El pueblo argentino ya pagó con creces las consecuencias de seguir estos espejismos de la política internacional.
Milei en la lona y el peronismo dándole aire
Milei busca, con el tema Malvinas, zafar de su enorme crisis propia. Esta crisis tuvo una fuerte expresión el 6 de agosto, cuando debió retirar gran parte de su proyecto de entrega de tierras al gran capital (extranjero) en medio de una multitudinaria movilización popular. Y se produjo en un marco en el cual el gobierno se deteriora en su imagen pública como resultado de sus propias premisas: los salarios por el suelo refuerzan el endeudamiento a tasas usurarias, el aumento de servicios ahoga los hogares populares, los despidos se multiplican mientras la industria no levanta, y el gobierno refuerza el ajuste fiscal apremiado por la caída de la recaudación -producto del mismo ajuste-, en una voltereta que parece no tener fin.
¿Qué ocurrió desde entonces? El peronismo no solamente se guardó de pisar las calles, sino que además le dio nada más y nada menos que las llaves del poder judicial para sellar la paz con las camarillas de Comodoro Py (“hay que dejar de pelearse con los jueces”, dijo Mayans). Pactó en el Senado la designación de 67 jueces, entre ellos el juez Yadarola, que irá a la estratégica Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Py, y que es conocido por haber sido uno de los impulsores del viaje a Lago Escondido junto al ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques. Le dieron a la camarilla del ministro Mahiques una palanca enorme de control del poder judicial. Y una llave para no avanzar en las investigaciones contra Adorni, el 3% de Karina Milei y todo el resto de los desfalcos del oficialismo. Agreguemos que Yadarola retribuyó con el archivo de la causa de las 10 valijas sin control en el avión de Scatturice. Mientras con una mano votaban a los jueces del lawfare, con la otra firmaban el pronunciamiento a cuatro años del intento de asesinato de Cristina Fernández con la denuncia de lawfare.
Los motivos de la colaboración
Curiosamente, el voto a Yadarola unificó una interna del PJ que sigue siendo un factor central de la situación política: lo votaron todos. Pero el voto a los jueces de la impunidad para los de arriba no es lo único que los une. Tras la guerra entre Cristina y Kicillof asoman en ambos bandos los intereses patronales que los ligan al plan de Milei. El mileísmo está llevando adelante, sin repercusión ni denuncia alguna por parte del PJ, un violento plan de privatizaciones. Entre los beneficiarios de estas privatizaciones se encuentran muchos de los socios empresariales históricos, nada menos, que de Sergio Massa. La novedad de la semana fue la venta de Transener, la distribuidora principal del sistema eléctrico, beneficiaria de los tarifazos eléctricos. Junto a los hermanos Neuss, dueños de Newsan (Tierra del Fuego), el otro que se quedó con las acciones (y con el cobro de dividendos por 23 millones de dólares que debieron corresponder al Estado nacional) fue Jorge Brito, de relación histórica con Massa. En el negocio eléctrico, otros socios históricos de Massa -Vila, Manzano y Filiberti, dueños de Edenor- se acaban de quedar con Metrogas, con la autorización de un Estado nacional que sigue siendo a la vez propietario del canal A24 (un ensamble prohibido en su momento por la Ley de Medios). El mismo Filiberti es uno de los principales interesados en la privatización de Aysa (la empresa que controló en su momento Malena Galmarini), cuyos pliegos se abrirán el 15 de septiembre.
Todo esto cobra relevancia porque Massa está terciando en la interna entre el kirchnerismo y Kicillof. Del otro lado, Kicillof se apoya en un bloque con los intendentes y los gobernadores, y tiene como una de sus preocupaciones centrales de cara a la campaña electoral llegar a un acuerdo con los bonistas e inversores para tratar de evitar el riesgo de una corrida cambiaria, dando “certezas” de repago de la deuda. El kirchnerismo duda de que, con este bloque de fuerzas, Kicillof avance en un indulto de Cristina si es electo presidente, y espolea la interna para golpearlo y condicionar un armado común. De los dos lados de la interna tenemos a las mineras, las petroleras y los empresarios parásitos de los servicios públicos.
Todos a la marcha de la bronca
Desde el Partido Obrero en el Frente de Izquierda, en contrapartida, estamos desarrollando la política contraria: la organización de una gran marcha de la bronca para el 19 de septiembre. Esta movilización empalma con la lucha por recuperar los sindicatos para recolocarlos como herramienta de lucha de la clase trabajadora, que tuvo este 2 de septiembre un paso adelante con la gran elección de los sectores combativos en Ctera, ganando varias provincias y seccionales, incluyendo la victoria en Suteba Matanza, Tigre, Marcos Paz y Bahía Blanca, en Santa Cruz, así como en Neuquén y Río Negro. Para muestra de esta acción de nuestra militancia basta ver lo ocurrido en Jujuy, donde la Junta Nacional viajó nada menos que a asegurar el fraude en favor de la dirección celeste de Adep, que viene colaborando sistemáticamente con el gobierno derechista de Sadir y antes con el de Morales. La burocracia es un pilar de los pactos entre el peronismo y los gobiernos del ajuste.
La movilización va a recoger el apoyo a todas las luchas que se desarrollan, como la gran ocupación de Fate que ganó nuevamente la Plaza de Mayo la última semana con un masivo festival y movilización, del movimiento piquetero que sigue en pie y reclamando contra la eliminación del programa Volver al Trabajo, a la lucha de las universidades que vuelven al paro nacional por los salarios, y va a recoger el apoyo al reclamo de los trabajadores del Garrahan contra las sanciones que pretende aplicar la dirección del hospital.
Y va a empalmar políticamente con el crecimiento en la consideración popular del Frente de Izquierda. Justamente hemos planteado que el Frente de Izquierda sea formalmente convocante a la movilización. Este planteo, que hasta ahora no ha prosperado por la oposición del PTS y el MST, tiene un sentido claro: defendemos el Frente de Izquierda como referencia de independencia de clase en esta etapa, para forjar un canal de lucha contra el gobierno de Milei y por una alternativa de los trabajadores. Por eso rechazamos el rupturismo en el Frente de Izquierda que llevan adelante el PTS y el MST, rompiendo la lista en las elecciones municipales de Bariloche y colocando como principal argumento un ataque a la lucha del Sutna.
La defensa de esta independencia política es central para la izquierda en la próxima etapa. El peronismo coquetea con el crecimiento en las encuestas de Myriam Bregman planteando la idea de un frente anti Milei e incluso, algunos de sus sectores, extorsionan dentro de la interna con la idea de apoyar a la izquierda en el proceso electoral de 2027, pero refuerzan, por otro lado, su integración al régimen capitalista que sostiene todos los avances de Milei en contra de la clase obrera. Nuestra consigna “Fuera Milei”, con la huelga general, golpea a todo este régimen de cogobierno. Con estas consignas iremos con todo a la marcha de la bronca, que será la contrapartida de la política de colaboración del peronismo con el gobierno criminal de Milei.



