Políticas

15/1/2026

Las tareas del Frente de Izquierda en esta etapa

Sobre el debate de la lucha antiimperialista en la mesa del FIT-U.

Miembro de la mesa nacional del FIT-U por el Partido Obrero

El FIT-U frente a la embajada yanqui el pasado 3-1

Luego de las primeras reacciones en la Argentina frente al ataque imperialista de Estados Unidos a Venezuela ha quedado al descubierto la nueva crisis de los gobiernos latinoamericanos de todos los pelajes, y también, de las “oposiciones” patronales. En particular en la Argentina, el asunto “Venezuela” ha sido un nuevo episodio de la crisis del nacionalismo de nuestras tierras. No solo se han pronunciado en forma dividida sobre el problema, sino que, luego de las primeras reacciones, son los propios “chavistas” argentinos los que han entrado en una parálisis frente a la evolución de la situación Venezolana, donde desde sectores del propio Estado venezolano se encara la “transición” de la mano del imperialismo yanki. Frente a este cuadro, el Frente de Izquierda, que participó de todas las acciones y movilizaciones de frente único con otros sectores contra el ataque imperialista, no puede, ni debe, quedarse esperando a los sectores que procesan su propia crisis.

Por iniciativa del Partido Obrero se reunió la mesa del FIT-U, donde llevamos las siguientes propuestas. Por un lado, rápidamente convocar un acto del Frente de Izquierda-Unidad para continuar con la denuncia y las acciones de lucha contra la acción invasora imperialista, dándole principal importancia a la consigna del paro continental que venimos levantando, apuntando a la intervención de los trabajadores latinoamericanos frente a la crisis, una consigna que levantamos desde el acto del 3 de enero mismo frente a la Embajada de Estados Unidos y que fue apoyado por Pérez Esquivel en la conferencia de prensa de la CTA. De esta manera, levantar una tribuna independiente a todas las variantes patronales. Una segunda propuesta que realizamos fue que el FIT-U, como referencia de un polo político de independencia de clase en la Argentina, prepare y convoque a todas las organizaciones de izquierda e independientes de los gobiernos, a una conferencia latinoamericana en este cuadro convulsivo en todos los países de América Latina.

La situación en Venezuela y el propio cuadro de ofensiva a los trabajadores en nuestro país, pone nuevamente “arriba de la mesa” la política de la izquierda que se reclama revolucionaria en nuestro país. Frente a la necesidad de una acción política del FIT-U en los próximos días, el MST desestimó rápidamente la propuesta. Los argumentos centrales vuelven a ser la “necesidad” de una convocatoria “amplia” para enfrentar al imperialismo. Aunque con matices, el PTS utilizó argumentos similares. Según el PTS y el MST, esta convocatoria “amplia” debería tener al FIT-U como “articulador”. En lugar de preparar una expresión política propia de los trabajadores, la conducta de la izquierda debería ser una especie de “celestino” entre organizaciones nacionalistas, y las organizaciones que se declaran independientes de las diferentes variantes políticas ligadas al Estado y la burocracia sindical.

El PTS rechazó nuestra propuesta de acto con el curioso argumento de que “un acto del FIT-U no derrotará al imperialismo”. ¿Y acaso una marcha con el aparato de la CTA sí? Como todo problema mal planteado no puede llegar nunca a una conclusión correcta. La derrota del imperialismo sólo vendrá de una intervención histórica de los obreros y campesinos de Venezuela y de toda América Latina. La cuestión es desenvolver la lucha política para abrir camino a esa intervención, que para lograrse debe superar las trabas del nacionalismo burgués y de su apéndice en el movimiento obrero, la burocracia sindical. Si esto es así, y con toda seguridad que es así, entonces hay que dar esa lucha política con toda decisión. Una tribuna del Frente de Izquierda, por lo tanto, no solo es útil sino imprescindible, pues sólo la izquierda revolucionaria puede dar esa batalla. No lo hará ni la CTA ni el kirchnerismo, aliados por derecha del chavismo en descomposición.

Es decir, que en oposición a la acción independiente del FIT-U y la necesidad de presentar un programa socialista frente a la crisis, la izquierda debe quedar subsumida a variantes que, hasta el día de hoy, han formado parte de un elenco “opositor”, sin dar ni una sola batalla contra el gobierno de Milei. ¿Dónde estuvieron estos dos años los que ahora tímidamente salen a repudiar la intervención yanki en Venezuela frente a la política rabiosamente imperialista de Milei en la Argentina? Para ser claros, el Partido Obrero se movilizó y señaló desde un primer momento que participa de todas las acciones de lucha de frente único con todos los sectores que estén dispuestos a dar una batalla contra el imperialismo pero, de ninguna manera, esto puede sustituir las acciones y la necesidad de poner en pie una alternativa política propia de los trabajadores, enfrentando al imperialismo y la derecha, y, al mismo tiempo, una separación tajante con los fracasados gobiernos nacionalistas que han sido los responsables primeros del advenimiento de los gobiernos derechistas.

Sucede algo similar con la negativa por parte de Izquierda Socialista a levantar la consigna del paro continental para enfrentar al imperialismo. En lugar de levantar una consigna que apele a la acción de la clase obrera latinoamericana, izquierda socialista lo sustituye por un llamado a los gobiernos. Textualmente, su declaración señala “Que el gobierno de Delcy Rodríguez en vez de negociar con Estados Unidos convoque a los presidentes Petro de Colombia, Lula de Brasil y Sheinbaum de México a impulsar una gran movilización continental y mundial contra los intentos de Trump de imponer un plan de sujeción y control a Venezuela”. Desembozadamente, Izquierda Socialista coloca la expectativa de la lucha antiimperialista en los gobiernos que han pactado abiertamente con el imperialismo, y que frente al ataque a Venezuela no han hecho más que declaraciones aisladas. En el debate quedaron expuestas estas divergencias, que marcarán la conducta política en el futuro inmediato por parte de las organizaciones que integramos el FIT-U.

El MST, por su parte, colocó el debate sobre el 24 de Marzo en esta discusión, y en el mismo sentido político. El 24 pasado, el Partido Obrero dio una batalla desde el día uno en defensa de la independencia política del Encuentro Memoria Verdad y Justica, cuyo rol central fue abrirse paso frente a la cooptación estatal de numerosos organismos de derechos humanos. La política de adaptación al nacionalismo tuvo su antecedente pasado 24 de marzo, donde el MST formó parte de la convocatoria prokirchnerista, mientras el resto de las organizaciones del FIT-U, junto con decenas de organismos independientes, realizamos un acto con un documento de lucha e independiente a todos los gobiernos. La batalla contra esta política de adaptación tendrá un nuevo capítulo en el 2026.

Como se ve, los nuevos episodios nacionales e internacionales colocan más que nunca la necesidad de la intervención independiente de los trabajadores en la crisis para derrotar las ofensivas del imperialismo y la derecha en todo el continente y para superar los límites insalvables de los gobiernos frentepopulistas o nacionalistas. Por esto, es necesario más que nunca una campaña del FIT-U dirigida a la clase obrera continental y levantar una tribuna independiente en los próximos días.

La lucha contra la reforma laboral en la Argentina será una prueba de fuerza entre los explotados y los explotadores en nuestro país. La burocracia sindical negocia a espaldas de los trabajadores en lugar de rechazarla de plano. Más que nunca, retomemos el reagrupamiento de fuerzas logrado a partir de la convocatoria del Plenario del Sindicalismo combativo, el movimiento piquetero independiente y los jubilados en lucha para darle continuidad con una autoconvocatoria nacional para poner en pie la lucha contra la reforma laboral de Milei y todo su paquete represivo y proimperialista.

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