Políticas

23/9/2026

Lo que dejó la marcha de la bronca

Un balance y las distintas perspectivas abiertas.

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Marcha de la Bronca en CABA

La marcha de la bronca realizada este sábado logró reunir una concentración importante en la Plaza de Mayo, con el planteo central de la huelga general para derrotar a Milei. En Capital, la movilización convocó a un importante público independiente y a sectores del activismo que viene enfrentando las diferentes medidas del gobierno de Milei. Se movilizaron sectores del movimiento de jubilados que los miércoles rodea el Congreso, de discapacidad y del activismo ambiental que enfrentó la "ley de tierras" y la modificación de la ley de glaciares. Las columnas de mayor masividad correspondieron a las organizaciones del Frente de Izquierda-Unidad, concretamente, el PO y el PTS. El Partido Obrero movilizó más de cuatro mil compañeros y compañeras con una columna combativa que ingresó por Diagonal Norte a la Plaza.

Entre las organizaciones sindicales, fueron de la partida el Plenario del Sindicalismo Combativo, con columnas como la del Sutna, que denunció el intento de desalojo de Fate; de AGD UBA, que congregó a la docencia universitaria combativa que viene enfrentando el vaciamiento de la Universidad; de los Suteba Matanza y Tigre; del Hospital Garrahan (Junta Interna de ATE y APyT), que se viene movilizando contra las sanciones del gobierno; de la Unión Ferroviaria Oeste, que organizó el "tren de la bronca"; de Ademys, que lucha contra la reforma educativa de Macri; de los gráficos de Morvillo, y de numerosos cuerpos de delegados y agrupamientos sindicales combativos. Fue también de la partida un grupo de organizaciones piqueteras: el Polo Obrero, el MTR 12 de abril, Torre, el Bloque Piquetero y la Cuba.

En el interior, aunque la movilización tuvo una fuerte extensión nacional, desarrollándose prácticamente en todo el país, las convocatorias fueron módicas. Alcanzó una mayor masividad en Neuquén, con unos 2.000 compañeros, y Mendoza (unos 1.500 concurrentes), pero fue pequeña en Córdoba y reunió unos 700 compañeros en Rosario, por dar algunos ejemplos. La extensión nacional de la convocatoria, a cargo, nuevamente, de los partidos del Frente de Izquierda-Unidad, no logró transformar la movilización en un canal en el interior del país para enfrentar al gobierno de Milei, aunque sí congregar a sectores activistas que vienen luchando contra el gobierno.

La movilización fue importante por su ubicación en la situación política. Ganó las calles de todo el país con el planteo de derrotar a Milei con la huelga general, en un momento en el cual el gobierno está fuertemente golpeado y el peronismo pacta fuertemente para evitar una irrupción popular. La movilización coincidió con el acto de lanzamiento de campaña de Kicillof, con un discurso orientado a la interna del PJ y en las vísperas del viaje del gobernador a Nueva York para asegurarle a los bonistas que no va a afectar sus intereses ni voltear las reformas estructurales de Milei. En estas condiciones, la izquierda ocupó el vacío político dejado por una oposición colaboracionista a un gobierno golpeado por haber llevado a una situación desesperante al pueblo argentino.

Los debates de la movilización

El peronismo y los distintos sectores de la burocracia sindical le dieron la espalda a la movilización, más allá de que parte del público independiente que se movilizó provenga de sus filas o incluso de la base de los gremios de la CTA. La participación de Catalano y de ATE Capital fue aislada. La CTA no participó y tampoco otros sectores del Fresu ni la Utep, a pesar de haber sido especialmente invitados. Tampoco sectores políticos del peronismo. Estos sectores rechazan una convergencia con la izquierda para enfrentar al gobierno. El planteo de la huelga general contra Milei está totalmente fuera de su perspectiva.

El enfoque respecto a estos sectores fue materia de todo un debate en la previa de la convocatoria. La intención del PTS - MST fue evitar una denuncia directa del rol del peronismo como fuerza política en aras de lograr su participación en la movilización. Esta posición de adaptación política se combinó con evitar una denuncia frontal sobre el rol del conjunto de la burocracia sindical, incluida la CTA, y con una negativa a reivindicar el rol del sindicalismo combativo, que es el que viene protagonizando las grandes luchas obreras de la etapa, como lo muestran los siete meses de la ocupación de Fate, el rol de los sindicatos docentes combativos en todo el país o la gran lucha del Garrahan, por poner algunos ejemplos. Ambas corrientes pegaron el faltazo de sus representantes sindicales a la reunión nacional donde el Plenario del Sindicalismo Combativo votó el texto de convocatoria y organizó su participación en el Amba. El intento de desvalorizar al sindicalismo combativo se expresó también en el armado de la columna, donde los sindicatos combativos no tuvieron un lugar, como tales, en la cabecera (debieron ser incluidos como parte de corrientes políticas, con nuestra expresa oposición). Esta política promovió la convocatoria diluyendo un marco de acción organizada y de clase (como “ciudadanos” o de “la sociedad civil”, se dijo en las reuniones).

Este planteo muestra una inconsistencia de fondo, porque está claro que no podría nunca desarrollarse una huelga general contra el gobierno si no es apoyándose en los sectores combativos del movimiento obrero, en los sindicatos y seccionales recuperados de manos de la burocracia sindical y en las corrientes antiburocráticas del movimiento obrero. El planteo a las organizaciones obreras de la necesidad de un plan de lucha contra el gobierno es correcto en tanto sea entendido como un planteo de lucha contra la burocracia sindical, nunca para depositar expectativas en que esta burocracia se ponga a la cabeza de reclamos que le son totalmente ajenos. En ese sentido, la presencia sindical en la movilización fue importante por la perspectiva que representa, aunque en número haya sido limitada. Y estos límites marcan una de las tareas fundamentales de la izquierda en esta etapa, que pasa por reforzar el desarrollo antiburocrático en el movimiento obrero.

Pero en relación a esta tarea las divergencias no surgen solamente de los debates en la movilización. El PTS va más allá. Rompió y no integra la lista común que encabeza Romina Del Plá y que enfrenta en las elecciones de la CTA-T a la lista de Roberto Baradel. Con diferentes excusas, fundamentalmente concentradas en que querían que la lista se pronunciara contra el activismo que viene ocupando Fate, el PTS se retiró, sin tampoco presentar lista propia. Una maniobra funcional a la burocracia de la CTA, que agrupa a una Ctera paralizada frente a la ofensiva del gobierno nacional y cómplice de los gobernadores, a la burocracia propatronal de Wasiejko en el neumático y a todas sus colaterales. Habrá que ver si el PTS profundiza en la próxima etapa esta posición funcional a la burocracia de la CTA o, como ha sido frecuente a lo largo de su trayectoria, oscila y busca un compromiso con el sindicalismo combativo.

Cómo la seguimos

Como lo difundimos a través de un volante en la propia movilización, la convocatoria plantea una continuidad. Por supuesto que esta continuidad tendrá lugar en la lucha contra el gobierno de Milei; en ese sentido, habrá que impulsar toda la agenda que plantean las luchas del momento, que imponen, como cuestión número uno, rodear de solidaridad a Fate frente al intento de desalojo de Madanes y la Justicia, para arrancar la continuidad productiva de la fábrica. El 15 de octubre se viene la quinta Marcha Federal Universitaria. En la agenda también está planteada la lucha contra el presupuesto de ajuste del gobierno mileísta, que ya entró al Congreso y tiene nuevos golpes contra el pueblo. Otro escenario de lucha contra el gobierno será el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades, que va a congregar en Córdoba a miles de compañeras en la defensa del aborto legal y de toda la agenda del movimiento de mujeres, y particularmente de las trabajadoras, en un cuadro de ofensiva del gobierno y, para peor, a días de la visita del Papa, frente al cual se van a postrar todas las fuerzas políticas patronales del país.

Pero un aspecto central de la continuidad de la marcha tiene que ver con cómo el Frente de Izquierda Unidad se coloca como un factor central para impulsar la lucha contra el gobierno y proyectar una alternativa política. Contradictoriamente, en un marco de acción rupturista a varias bandas (el PTS y el MST, por ejemplo, vienen de romper las listas del FIT-U en Bariloche), esta iniciativa colocó la fuerza que puede ganar la convocatoria a movilizar de parte de la izquierda. Así, la marcha de la bronca dejó un mensaje claro: el protagonismo y vigencia del Frente de Izquierda-Unidad. La marcha fue un paso adelante en valerse de la popularidad que viene recogiendo Myriam Bregman, como figura central del Frente de Izquierda-Unidad, para ganar las calles contra el gobierno. Sin embargo, todavía estamos lejos de superar el bloqueo que representa el carácter relativamente pasivo de este apoyo. Para abordar estos desafíos, hemos vuelto a plantear la necesidad de una acción común, con comités unitarios y una asamblea nacional del Frente de Izquierda Unidad, junto a todo el activismo que viene enfrentando al gobierno de Milei.

Marcha de la Bronca: cómo seguimos
Marcha de la Bronca: cómo seguimos
Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas. -
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