Políticas

23/4/2026

Milei en Israel

Manipulación de la causa Amia para tapar el encubrimiento y justificar al sionismo

Valiosa caracterización de Apemia sobre la política de Milei y de todos los gobiernos anteriores.

Integrante de Judíes x Palestina

Milei en un acto de conmemoración oficial del atentado a la Amia.

El recién concluido viaje de Javier Milei a Israel no fue un tour espiritual o una visita protocolar con extravagancias que generaron vergüenza ajena. Fue un acto de subordinación geopolítica que coloca a la Argentina una vez más en un alineamiento total con el sionismo y el imperialismo en el marco de una ofensiva generalizada en "Medio Oriente". En este marco, vimos un nuevo episodio vergonzoso de utilización de la causa impune por el atentado a la Amia como justificación para apoyar una avanzada bélica que incluye crímenes de lesa humanidad contra el pueblo iraní, una "nueva Nakba" en el sur del Líbano y profundiza el genocidio palestino. En una reciente y lúcida columna publicada en Clarín el 20 de abril, Laura Ginsberg y Pablo Gitter, referentes de Apemia (Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia), denuncian esta maniobra de instrumentalización.

Ginsberg y Gitter señalan: "El nuevo viaje del presidente a Israel compromete al país con declaraciones y actividades a favor de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, Líbano y Gaza. Esta vez, Argentina extrema su pretensión de intervenir en el escenario internacional. Milei considera que nuestro país debe ser parte de una guerra de Occidente contra Irán, el Líbano y aún más allá, en nombre de combatir a un supuesto terrorismo internacional que nos habría tenido como blanco de dos atentados".

Esta postura de Milei no es una anomalía, sino la exacerbación de una política de Estado que atravesó al peronismo, al macrismo y ahora al gobierno liberfacho. Todos han utilizado la causa Amia para alinearse con los servicios de inteligencia extranjeros, mientras garantizan la impunidad de la conexión local y el aparato estatal implicado en el atentado de 1994.

Apemia denuncia las intenciones de legitimación belicista del discurso oficial: "'El Presidente J. Milei espera que esta decisión salde una deuda histórica de más de 30 años con los familiares de las víctimas, dice. (...) Asociar la política de guerra contra Irán con una supuesta obligación moral por vengar el ataque a la Amia es parte de la barbarie. Degrada la política hasta el medioevo regido por la religión y se burla de la memoria popular que asoció ese ataque con el poder que conservaban los resabios de la dictadura militar en el gobierno democrático".

Esta "barbarie" es la responsabilidad política e institucional: "Con los años, los tres poderes del Estado ajustaron una Historia Oficial para que encaje en este modelo internacional sin aportar pruebas, y terminaron por provocar un deterioro institucional notable". En 2024, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por su rol en el encubrimiento. El fallo fue demoledor al afirmar que el Estado "utilizó su propia capacidad e institucionalidad para desviar la investigación". Sin embargo, lejos de desmantelar este aparato, el gobierno de Milei refuerza la Side y pretende avanzar con el "juicio en Ausencia", una parodia jurídica denunciada por los familiares independientes.

"El Poder Judicial aún no hizo efectivas las condenas de prisión por encubrimiento dictadas hace 7 años contra el exjuez Galeano, los exfiscales y funcionarios de inteligencia. Prepara un nuevo juicio –el cuarto-, esta vez para condenar a supuestos responsables intelectuales en un juicio en ausencia sin la presencia de imputados ni de pruebas. Un escenario para consagrar el relato de una construcción falaz… El trabajo de la Fiscalía es esencial para no conocer la verdad y sostener la impunidad", señalan.

La denuncia de Apemia sobre la "Ley Mordaza" y las presiones para no difundir los secretos de Estado vinculados a los archivos de inteligencia desclasificados —pero aún inaccesibles— pone de relieve que el régimen político sigue protegiendo a los culpables. Mientras Milei sobreactúa su apoyo al régimen de Netanyahu, los documentos que demuestran la participación del Estado argentino en la preparación y consumación del ataque siguen bajo siete llaves.

La lucha contra la impunidad en la causa Amia es, hoy más que nunca, una lucha contra el Estado encubridor y su política de entrega al imperialismo. La pretensión de Milei de "saldar la deuda" con las víctimas mediante el belicismo es una estafa política que solo busca legitimar el genocidio en Gaza y un posible involucramiento directo en los ataques a Irán que Israel y Estados Unidos vienen llevando adelante en pos de reconfigurar la región, expandir el proyecto sionista del "Gran Israel" y reposicionar al imperialismo yanqui revirtiendo por la fuerza su declive.

Agregamos nosotros que la definición de Argentina como "víctima del terrorismo" también prepara el terreno para justificar el avance del espionaje y la represión sobre las libertades democráticas hacia un estado de excepción. En la versión que ignora o encubre las conexiones locales, el Estado queda con las manos libres y limpias (lavadas) para colocarse como guardián de la libertad contra los "fundamentalistas" y "terroristas". En esa línea podemos inscribir la cumbre de Javier Milei con Peter Thiel, fundador de Palantir, en Casa Rosada. Por lo pronto, ya vimos en estos años cómo se usa la equiparación de sionismo y judaísmo y la definición de antisemitismo de la Ihra (Asociación Internacional para el Recuerdo del Holocausto) para enjuiciar a dirigentes políticos -como Vanina Biasi o Alejandro Bodart- y también detener activistas; una censura en los hechos, que se verá reforzada con un nuevo salto en el poder vigilante del Estado capitalista.

Como plantea Apemia, la verdadera deuda se salda con la apertura irrestricta de los archivos secretos, el fin de la persecución a quienes investigan y el castigo a todos los responsables políticos y materiales del atentado y el encubrimiento. Acompañamos el reclamo de un análisis independiente de la documentación. Solo la movilización independiente del Estado y sus aliados internacionales podrá quebrar un pacto de impunidad que ya lleva 32 años. La causa Amia no debe ser el combustible de una guerra imperialista, sino la bandera de un pueblo que exige memoria, verdad y justicia, que no tolera la impunidad, el encubrimiento y la represión, como demostramos millones en las calles en todo el país en el 50 aniversario del golpe militar.

La nota completa puede leerse aquí.

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