Políticas

1/4/2026

¿Milei baja la pobreza? Las distorsiones estadísticas del gobierno del hambre

Cambios en la “captación” de ingresos y manipulación del indec en los números oficiales.

Pobreza.

El gobierno difundió los datos correspondientes a la pobreza para el segundo semestre del 2025, con una llamativa reducción de porcentaje de personas pobres, llegando al 28,2%, en un momento en donde nadie niega la caída de los salarios, ingresos populares y consumo, los despidos y cierres de lugares de trabajo, la inflación creciente y la crisis de endeudamiento y agravamiento de las condiciones sociales y económicas de los trabajadores. ¿Estamos ante una caída real de la pobreza? Nada de eso. Se trata de una maniobra gubernamental que “capta mejor” los ingresos y subestima los gastos, generando distorsiones estadísticas.

El informe de Condiciones de vida del Indec, que registra la incidencia de la pobreza y la indigencia en los principales aglomerados urbanos del país, registró para el segundo semestre del 2025 una baja estadística de la medición de pobreza, pasando del 31,6% (primer semestre del mismo año) al 28,2% y registrando una baja de 0,6 puntos porcentuales en la indigencia.

La principal explicación de este fenómeno no se encuentra en una mejora de la calidad de vida de la población trabajadora sino en una alteración de la medición estadística que mejoró la captación de ingresos no salariales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares, distorsionando la continuidad de una serie histórica medida bajo una misma modalidad.

Esto significa que la población más vulnerable no pasó a percibir mayores ingresos o acceder a más bienes y servicios, sino que ahora se estiman ingresos que ya existían pero que no eran considerados por la estadística. Se trata de algo que el gobierno podría haber diferenciado en el informe del Indec, pero que eligió no hacerlo para generar una distorsión que permita falsear una conclusión: que baja la pobreza.

Esto se debe a que el gobierno amplió y perfeccionó las preguntas de la encuesta oficial con dicho propósito, buscando incorporar en los informes los ingresos correspondientes a remuneraciones no laborales, como como la AUH, la Tarjeta Alimentar, los programas sociales, becas e incluso las limosnas otorgadas por la Iglesia, instituciones o directamente en la calle. Solo así se explica que, contra toda tendencia histórica y comparación actual, los salarios del sector laboral informal “crecieran” a niveles llamativos, contrario a lo que sucede con los salarios registrados de públicos y privados.

Pero no solo se trata de esto, sino que por el otro lado tenemos una subestimación de la composición de la Canasta Básica Total (CBT), que es utilizada para medir el umbral entre los hogares que se encuentran en la pobreza y los que no.

Por orden expresa del gobierno nacional el Indec utiliza actualmente la metodología desactualizada de cálculo de la CBT, que subestima los consumos en servicios, los cuales tienen una mayor incidencia que en el pasado en los gastos de las familias. El Observatorio Social de la Deuda de la UCA estima que de actualizarse la CBT el umbral para una familia tipo pasaría de $1.400.000 a casi $2.000.000, empujando a cerca de un 10% adicional de la población a la pobreza.

Un ejemplo de esto es lo que ocurre con el transporte público, donde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acaba de habilitar subas de casi el 5% en el transporte urbano de CABA con el boleto mínimo de colectivos en $715,24 y el subte llegando a $1.414, junto a aumentos en los principales peajes que en hora pico costarán $5.920,33 en las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, y $ 2.461,30 en la Illia. También lo que ocurre con los tarifazos en los servicios de gas, electricidad y agua, y la liberación de precios en tarifas de telefonía, internet y otros.

Que la pobreza avanza lo demuestran otros indicadores como los altos niveles de endeudamiento de la población y el crecimiento de la morosidad (10,6%) en el pago de dichas deuda, ya que las familias trabajadoras no llegan a fin de mes e incluso se endeudan para pagar otras deudas preexistentes. Esto impacta más fuertemente entre los jóvenes, donde la morosidad alcanzó el 40% -peores salarios, precarización y mayor incidencia de las fintechs usurarias- y jubilados donde se cuadruplicó en solo un año.

El gobierno de Javier Milei no solo no está bajando la pobreza, sino que la está acrecentando gracias al fracaso de tu programa económico y a su orientación patronal y antiobrera de ajuste. El Ejecutivo nacional busca utilizar estos números truchos para seguir justificando su avanzada contra la asistencia social, con la quita de los programas sociales a cientos de miles de trabajadores desocupados. Ninguna maniobra estadística puede tapar el sol con las manos: estamos ante un gobierno hambreador que debe ser derrotado en las calles por la acción independiente de la clase obrera.

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