Políticas

15/1/2026

Milei ofrece intereses de casi el 50% anual al capital financiero

Una receta recesiva y desesperada para un gobierno que proyecta una inflación anual del 10%.

Caputo y Milei.

La reciente renovación de deuda en pesos del gobierno terminó convalidando un negocio para el capital financiero a costa de la profundización de la caída de la actividad económica y la más política recesiva, con una tasa de intereses que en términos anuales ronda el 50%... cinco veces más que la inflación proyectada por Milei para todo el 2026. Otra bicicleta financiera que habilita la vuelta del carry trade mientras crecen los despidos y se derrumba el consumo.

Se trata de la renovación de deuda en pesos del pasado miércoles 14, en cabeza del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, donde se adjudicaron $9,37 billones a tasas de intereses que se acercan al 50% anual, cuando el gobierno proyecta tan solo un 10% de inflación y las estimaciones privadas rondan entre el 20 y 30%.

El gobierno accedió a este nuevo negociado para la banca privada y el capital financiero con el propósito de evitar liberar pesos que podrían ir a contribuir con las tendencias devaluacionistas, agravando una inflación que empieza a irsele de las manos a Milei.

Varios analistas económicos identificaron esta renovación de deuda como el regreso del carry trade, por el cual el capital financiero accede a tasas de interés usureras, superiores a la inflación y la devaluación, haciendo una diferencia notable en pesos en el mediano plazo y luego retirándose en dólares ante una eventual devaluación, muchas veces inducida por estos mismos capitales especulativos.

Las consecuencias inmediatas de estas políticas ya son conocidas para los trabajadores: más recesión y hundimiento de la actividad económica por el encarecimiento del crédito tanto para eventuales inversiones y/o refinanciamiento de la industria como para el consumo de la población. El negocio no pasa por “invertir” en producción y generar empleo, sino por circular dinero a través de la rueda financiera de Caputo y los bancos.

La suba del costo financiero que asume el gobierno nacional es manifiesta, convalidando tasas mensuales de entre 50 y 100 puntos básicos superiores a las aplicadas en diciembre del 2025, lo que a su vez de cuenta de que Milei no logra convencer al mercado de capitales de la “robustez” de la economía nacional y su plan económico, que pende de un hilo, amenazado por vencimientos de deuda para los cuales el gobierno no cuenta con los dólares suficientes.

No solo esto, sino que también queda demostrado que el ajuste fiscal oficial, del cual tanto se vanagloria Milei, tampoco alcanza como garantía para los capitalistas. De allí el apremio del gobierno por avanzar con la reforma laboral antiobrera, aunque esta tampoco ofrezca garantías de estabilidad.

Desde el FMI presionan para que el gobierno avance a una devaluación que, según creen, es la única forma de que la Argentina pueda garantizar el ingreso de dólares para pagar deuda, a costa a su paso de licuar los ingresos de los trabajadores y el gasto público. Sin embargo, esto implicaría liquidar el único capital político que Milei reivindica ostentar, dinamitando definitivamente la inflación y los precios y dándole rienda suelta al conflicto social.

El plan económico de Milei es una improvisación total, con medidas que satisfacen los intereses del capital financiero y agravan las condiciones de vida de los trabajadores: un cóctel explosivo cuyo ingrediente final es la reforma laboral antiobrera para liquidar conquistas y derechos laborales en medio de despidos y ajuste contra los salarios. No podemos dejar pasar esta ofensiva. Derrotemos a Milei en el Congreso y en las calles, con la movilización popular y los métodos de lucha de la clase obrera.

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