Políticas

25/2/2026

Ola de despidos masivos y cierre de empresas: descargan la crisis sobre los trabajadores

El derrumbe del consumo y la política de saqueo de Milei que las patronales se cobran contra los puestos de trabajo.

Luchemos en defensa de los puestos de trabajo.

La política económica de Milei y la ofensiva de los capitalistas ha redundado en el cierre de casi 22.000 empresas. La caída del consumo en primer lugar, junto a las altas tasas de interés y la apertura de importaciones, está en la base de una crisis que las patronales descargan sobre los trabajadores con despidos e imponiendo regímenes laborales de superexplotación, o que directamente surfean reconvirtiendo sus negocios. Para los trabajadores es vital defender los puestos de trabajo a través de la organización y la lucha, con la ocupación de toda fábrica que cierre o despida masivamente; un camino que marcan los compañeros de Fate, que se plantan contra el patrón Madanes.

El consumo masivo registró nuevamente una caída interanual del 0,8% en enero, en un contexto donde se desacelera el crédito y crece la morosidad entre las familias que compran en cuotas productos tan básicos como los alimentos. Los salarios, entretanto, van a la zaga de los precios en un cuadro inflacionario, gracias a la burocracia sindical de la CGT y las CTAs cómplice de los patrones y el gobierno. Así, mientras se derrumba hasta el consumo de alimentos, nuevas empresas han anunciado cierres y despidos.

Granja Tres Arroyos, que en 2025 se libró de 400 personas entre despidos, acuerdos y “retiros”, ingresó en un proceso preventivo de crisis incumpliendo compromisos con productores y sumando más de 7.000 millones de pesos en cheques rechazados (La Nación, 20/2). A la baja de las exportaciones y la suba de las importaciones se suman los efectos del aumento de precios de los productos que venden sobre la capacidad de compra de los trabajadores. El pollo aumentó en enero un 5,5%, superando por poco a la carne vacuna, aunque en términos interanuales el precio de esta última se ha incrementado más. Si bien un sector de la población reemplazó el consumo de carne por el de pollo, los comerciantes han comenzado a advertir sobre la tendencia a la baja en el consumo de pollo.

Georgalos, la empresa que produce Mantecol, viene de suspender trabajadores y de recortar el 20% de los sueldos. El año pasado, sus trabajadores llevaron adelante una lucha que logró la reincorporación de trabajadores que habían sido despedidos por la patronal. Sus dueños, con todo, tratan de sortear la crisis importando golosinas y alimentos desde Brasil. La cervecería Quilmes anunció decenas de retiros “voluntarios” en una de sus plantas en Zárate, un proceso en el que la caída del consumo es un factor de peso. La Justicia decretó hace poco la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (Arsa), la productora de yogures y postres de Sancor y cuya firma también posee La Suipachense; 400 trabajadores se quedarían en la calle tras el cierre de sus plantas en Buenos Aires y Córdoba (Anred, 24/2).

También hay 700 puestos de trabajo en peligro en Lácteos Verónica, en Santa Fe; la patronal mantiene paralizadas sus tres fábricas y los trabajadores denuncian vaciamiento y salarios adeudados. Los trabajadores están peleando por su cobro y hace poco se sumaron las mujeres de las familias afectadas en su apoyo (Rosario Plus, 24/2). En noviembre de 2025, el consumo de leche y productos lácteos cayó un 12,7%, incluso con los consumidores adquiriendo segundas marcas más baratas. Este fenómeno, sin embargo, convive con las cifras más altas de exportaciones –tanto en volumen como en valor– de productos lácteos de los últimos 12 años (La Nación, 29/1).

Esta ofensiva contra los puestos de trabajo despierta, a pesar de la completa pasividad de las conducciones sindicales burocráticas empezando por la CGT, una respuesta obrera. A las luchas que dieron los trabajadores de Morvillo, Lustramax, Georgalos o Ilva, se suma ahora la ocupación de la electrónica fueguina Aires del Sur, contra el anuncio de cierre y desvinculación de sus 110 trabajadores en la castigada población de Río Grande.

Pero la magnitud de la crisis requiere poner en pie a todo el movimiento obrero, porque impacta de lleno en prácticamente todas las ramas industriales. Stellantis, una de las automotrices más grandes del mundo, detuvo hasta marzo la producción de la planta que posee en El Palomar, en la zona este de la provincia de Buenos Aires. Anunció que pagará el 70% de los salarios durante el paro. Las exportaciones han caído y las ventas internas también. “Se tiene que multiplicar por tres la cantidad de ventas para pagar los costos operativos”, dicen desde una marca. En el sector proyectan un derrumbe interanual del 25% en las ventas para el mes de febrero (Infobae, 25/2).

Como se ve, los capitalistas apuestan a sortear la crisis reconvirtiéndose en importadoras, o dedicándose a negocios más lucrativos como la timba financiera. Whirlpool, por ejemplo, pasó a traer lavarropas desde Brasil tras despedir a 220 trabajadores al cerrar en su fábrica de Pilar. Lo mismo ha hecho la marca Kenvue, que vende Siempre Libre o Carefree; o la empresa de rodamientos sueca SKF, después de dejar 150 familias en la calle. Incluso el grupo TN Platex pidió un concurso de acreedores en su empresa principal, luego de cerrar dos plantas en Tucumán y una en La Rioja, y recortar personal en otras de Corrientes y La Rioja.

Acusando un “industricidio”, sectores de la burguesía y el peronismo tratan de entrampar a los trabajadores detrás de un apoyo a sus reclamos por una nueva devaluación, con la que pretenden licuar costos empezando por los salarios. Es otra variante en la cual la crisis la seguimos pagando los asalariados. Los trabajadores no pueden reconvertirse; a lo sumo encuentran algún empleo precario y mal pago, o directamente van a nutrir el ejército de desocupados. Sobre ellos recae todo el peso de la bancarrota capitalista. Los mismos empresarios que reclaman la reforma laboral esclavista son los que han llevado al país a esta debacle social, de la mano de los sucesivos gobiernos.

La lucha de los trabajadores de Fate, que está recogiendo el apoyo de cada vez más franjas de la clase obrera, marca el camino para enfrentar la ofensiva de Milei y las patronales. Ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Peleemos hasta derrotar el plan de guerra capitalista. El Partido Obrero se la juega a fondo por esta perspectiva.

El Sutna, 10 años de lucha y organización obrera
En Fate pelea un sindicato recuperado, que se basa en asambleas y pone el cuerpo para defender a los trabajadores. -
prensaobrera.com
Decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos: otro revés de Milei
-
prensaobrera.com