Políticas
5/6/2026
“Operación Muro”: un Estado policial para amedrentar a los trabajadores
Jorge Macri busca apuntalarse electoralmente intimidando a la población más vulnerable.

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Intimidación policial.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desarrolló este jueves 4, en horas de la noche, un despliegue represivo sobre los accesos a la capital federal, promovido marketineramente como “Operación Muro”, con el supuesto propósito de contener y combatir a la delincuencia. Estamos ante otra de las cortinas de humo de Jorge Macri y el Pro, para apuntalar su candidatura electoral sobre la base de montar un “Estado policial” con una medida fascistoide, discriminando y estigmatizando a la población trabajadora del Amba que concurre a diario a la ciudad, mientras el narcotráfico y el crimen organizado permanecen impunes.
El operativo policial sorpresivo del gobierno de la ciudad consistió en despliegues simultáneos en los accesos y egresos del territorio porteño, abarcando unos 24 km, con 27 pasos peatonales, 48 puntos vehiculares y 16 nodos estratégicos, y la movilización de ingentes recursos policiales, con fuerzas especiales y todo tipo de accesorios (patrulleros, motos, drones, helicóptero, etc.), en un gastadero de plata al solo fin de garantizar la promoción política del actual jefe de Gobierno Jorge Macri, como un supuesto abanderado de la lucha contra el crimen.
No vamos a pedir perdón por cuidar a los porteños.
— Jorge Macri (@jorgemacri) June 4, 2026
Un muro de control contra la barbarie y el desgobierno de Kicillof.
Ley y orden. pic.twitter.com/DLdWvWGYr1
Se trata de una orientación manifiestamente antiobrera, que parte de considerar –y tratar como- criminales a millones de trabajadores de la provincia de Buenos Aires que viajan a diario a CABA para trabajar –siendo el real sustento de la capital federal-, montando un “Estado policial” de amedrentamiento y acoso sobre la población, requisando unidades de transporte público, cuya incidencia real en la lucha contra el crimen organizado es ínfima o directamente nula.
"Cada delincuente que queda detenido es un delincuente menos y son cientos de personas que pueden vivir en paz y en tranquilidad. Para nosotros hay una línea bien trazada: de este lado la gente buena y enfrente los delincuentes", declaró Jorge Macri, en un manifiesto de su profundo desprecio por las y los trabajadores del conurbano bonaerense.
El antecedente inmediato de esta modalidad es la “Operación Tormenta Negra”, con más de 1.500 efectivos ingresando en las barriadas pobres de los trabajadores, con el supuesto propósito de combatir el narcotráfico, amedrentando e intimidando a las y los habitantes, con los narcotraficantes y los funcionarios criminal –como José Luis Espert- libres y viviendo en countries y barrios de lujo, al amparo del poder político.
Lo mismo vale para la política de desalojos masivos impuesta por Jorge Macri, que busca expulsar a las familias obreras de la Ciudad de Buenos Aires en nombre de la “defensa de la propiedad privada”, vulnerando derechos habitacionales de cientos de trabajadores de la ciudad en favor de los negocios de los especuladores inmobiliarios.
Además de este despliegue injustificado de recursos, cuando por otra parte se insiste en discursos de ajuste y necesidades presupuestarias, el gobierno de la ciudad también hace gala del gasto que implica sostener esta política de amedrentamiento, con la incorporación de 5.000 nuevos oficiales en los últimos dos años y medio, para totalizar una fuerza de 28.000 efectivos, y la compra de 600 armas de “baja letalidad” Taser y Byrna, entre otros gastos desproporcionados.
Mientras Jorge Macri monta un show, persiguiendo y amenazando a la población trabajadora, los verdaderos delincuentes se muestran impunes, paseándose todos los días por la Ciudad de Buenos Aires, con funcionarios vinculados al narcotráfico, coimas, criptoestafas y todo tipo de desfalcos contra la población.
Hay que derrotar esta ofensiva contra los trabajadores, que se impone en tiempos de ajuste y ataque a las condiciones de vida de la población, organizando la respuesta de la clase obrera, tanto en las barriadas obreras como en los lugares de trabajo, con la movilización para echar a estos funcionarios nefastos y terminar con la criminalización de la vida de los trabajadores.




