Políticas
8/1/2026
Otro pago de deuda que nos deja más endeudados y dependientes de Wall Street
El fracaso del gobierno detrás de nuevo repo con bancos internacionales que acordó Caputo.

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La única salida es repudiar la deuda externa y echar a los delincuentes que nos gobiernan.
La manera en que Milei va a cumplir con el pago del vencimiento de deuda externa por 4.200 millones de dólares es una ilustración de su política económica. En tiempo de descuento, después de haber mendigado por todas las ventanillas que pudo, Caputo anunció la concreción de otro préstamo repo (que incluye la entrega de activos como garantía) con un consorcio de bancos internacionales. Por un lado, muestra que nos hunden cada vez más en un espiral de endeudamiento y expoliación, y por el otro que fracasaron en su propósito de fondo de volver al mercado de crédito internacional y nadie les quiere prestar. Esto va mal.
Dos días antes del vencimiento, para el cual no tenía las divisas, Caputo anunció que consiguió 3.000 millones de dólares con un repo de un consorcio de bancos como el JP Morgan, BBVA, Santander, entre otros, a una tasa del 7,4% y que vence el año que viene. Sumado a los casi mil millones que había recaudado en diciembre con un bono a tasas superiores al 9%, tenemos que para pagarle a los bonistas nos endeudaron a corto plazo, duplicando el costo y capitalizando intereses. Por eso, cuanto más paga, Argentina queda más hipotecada.
El gobierno lo festeja como un logro, simplemente porque son unos mercenarios. Para destrabar el préstamo tuvieron que anunciar un esquema de acumulación de reservas que incluye acelerar la devaluación del peso, justo cuando se afirma el "robo inflacionario". Pero además los bancos le aplicaron un descuento del 40%, por lo que tuvo que entregar como garantía bonos por un valor de 5.000 millones de dólares. Y se rehusaron a prestarle al Tesoro, porque saben que va rumbo al default, accediendo solo a hacerlo al Banco Central que tiene la capacidad de emitir y aloja las reservas internacionales. Nada sugiere que haya mucha confianza del mercado.
Para colmo, el repo fue la última opción. El swap de Bessent solo se activó para que el Tesoro yaqui pudiera llevarse los dólares con que había salvado a Milei para que llegara a las elecciones de octubre. El megapréstamo de 20.000 millones que iban a poner los banqueros de Wall Street se reveló como un "relato"; sencillamente dijeron que no hay garantías de devolución. Caputo sondeó al mercado con un bono en dólares (bajo ley local) pero consiguió menos de lo que buscó y a tasas insostenibles. En el medio el Tesoro seguía vendiendo divisas para contener un salto del tipo de cambio.
Solamente agarraron reservas gracias a la privatización de las represas hidroeléctricas patagónicas, lo que quiere decir que los ingresos por la venta de activos estratégicos se gasta inmediatamente en pagarle a un par de buitres. Un retrato del vaciamiento del país.
Hay más. Es la tercera vez consecutiva que para cancelar vencimientos con los bonistas necesitan el salvavidas de un repo. Cada seis meses (como quedó el cronograma de pagos con la reestructuración de Guzmán, Alberto y Cristina) Caputo nos endeuda con los grandes bancos, por montos cada vez más grandes y a plazo más corto, entregando garantías que los cubren de todo riesgo. Para el año que viene se acumularon vencimientos por 6.000 millones de dólares de repos que hay que devolverle al JP Morgan y compañía. De nuevo, esto duplicando la tasa de la deuda que vencía. Semejante pasivo en el BCRA es una amenaza seria de emisión hiperinflacionaria o de confiscación de los ahorristas (encajes).
Pensemos que en el medio se patinaron los 15.000 millones de dólares del rescate del FMI y casi 30.000 millones del superávit comercial, mientras se sigue acumulando una montaña de deuda en pesos. Todo para contener infructuosamente un tipo de cambio insostenible con semejante nivel de fuga de capitales y vaciamiento nacional.
Esta fuga explica la inexistencia de un mercado de capitales local, como se quejó Caputo cuando irrisoriamente declaró que es momento de empezar a bajar de dependencia de Wall Street. Sintomáticamente, ejemplificó con que si se aprueba la reforma laboral podrá fondearse con el Fondo de Asistencia Laboral que se constituiría confiscando la seguridad social de los trabajadores. Una confesión de que la ofensiva antiobrera no es para favorecer la inversión (que no deja de caer) sino para la timba financiera. Por eso tampoco hay demanda de pesos, y toda la emisión del Central para comprar reservas es automáticamente inflacionaria.
Por último, digamos que todo este fracaso en resolver la cuestión de la deuda externa, objetivo primario del gobierno, es otra prueba del carácter fraudulento y usurario de este mecanismo de expoliación del país por el capital financiero internacional. Los repo de Caputo son para pagar los bonos emitidos por el gobierno peronista del Frente de Todos, que a su vez habían venido a reestructurar la deuda defaulteada por Macri, quien por su parte llegó al gobierno prometiendo una salida a la debacle del "modelo" kirchnerista que dilapidó las divisas del mayor boom exportador de la historia argentina en pagarle a los buitres todo lo que había quedado pendiente de la quiebra del 2001, incluyendo los fraudes de Cavallo y Sturzenegger.
La única salida es repudiar la deuda externa como un instrumento de saqueo del país, echar a los delincuentes que nos gobiernan y abrir paso a una reorganización económica bajo la dirección de los que verdaderamente hacen funcionar a la Argentina, los trabajadores.




