Políticas
24/4/2026
Que cunda el pánico: la “visita” de Peter Thiel en Argentina
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Reunión de Milei con Thiel en Casa Rosada.
El jueves 23 de abril Javier Milei recibió en la Casa Rosada a un hombre que declara públicamente que "la libertad y la democracia son incompatibles", frecuentó los círculos de Jeffrey Epstein y construyó una empresa de vigilancia masiva utilizada en el genocidio palestino. El gobierno no informó de qué hablaron. Sí hizo algo inédito en la historia reciente del país: cerró la sala de prensa y dejó afuera a todos los periodistas acreditados. Algo tenían que ocultar.
Las altas esferas de la burguesía yanqui
Peter Andreas Thiel no es simplemente un empresario tecnológico exitoso. Es un cuadro político de la fracción más reaccionaria, guerrerista y tecnocrática de la burguesía norteamericana. Nacido en 1967 en Alemania y criado en la Sudáfrica del Apartheid —en una comunidad conocida por su glorificación del nazismo— y posteriormente en Namibia, fue moldeado intelectualmente por Ayn Rand, Carl Schmitt y Leo Strauss. Con el tiempo construyó un pensamiento que combina el liberalismo económico con un profundo escepticismo hacia la democracia, llegando a pronunciarse contra la expansión del sufragio, incluyendo el voto femenino.
Sus círculos lo dicen todo. En 2018, según documentos judiciales citados por The Guardian, Jeffrey Epstein le escribió para invitarlo a su isla privada en el Caribe, donde se cometieron parte de los abusos por los que fue investigado. Thiel afirmó no haber viajado, pero admitió haberse reunido con él en múltiples ocasiones desde 2014.
La red: la "PayPal Mafia" y el entramado tecnocrático
Thiel tampoco es un individuo aislado. Es parte de lo que se conoce como la "PayPal Mafia", el grupo de fundadores y empleados de PayPal —empresa de la que Thiel fue CEO— y que hoy controlan buena parte del ecosistema tecnológico de Silicon Valley. Del mismo círculo salen Elon Musk, a quien Thiel ayudó a financiar SpaceX; Reid Hoffman, fundador de Linkedin; y el trío fundador de YouTube, entre otros. A ellos se suman figuras como Sam Altman, creador de OpenAI, y el actual vicepresidente de los Estados Unidos, J.D. Vance, cuya carrera política Thiel financió directamente.
No son solo socios de negocios. Son una fracción de clase de la burguesía imperialista que avanza en extremar el carácter represivo del Estado: la vigilancia, la represión, el aparato militar. Su ideología incluye una suerte de supremacismo tecnológico, ya que sueñan con separarse del resto de la humanidad no solo legal sino biológicamente. Se ven en los gestos de Musk, en el deseo de Altman de digitalizar la conciencia, en el desprecio de Thiel por cualquier mecanismo de representación popular.
Palantir: la herramienta del Imperio
La obra más acabada de ese proyecto es Palantir Technologies, fundada por Thiel en 2003 con financiamiento inicial de la CIA. La empresa se especializa en el procesamiento y análisis masivo de datos, y tiene como clientes al Pentágono, la CIA, el FBI, el ICE —la agencia que persigue migrantes en Estados Unidos—, las fuerzas armadas de Ucrania y las Fuerzas de Defensa de Israel. En Gaza, sus herramientas son utilizadas para identificar objetivos y administrar la vigilancia permanente de la población palestina. El CEO de la empresa, Alex Karp, compañero universitario de Thiel, lo resume sin eufemismos: "nuestra misión es proteger Occidente, y eso significa desarrollar tecnologías que ganen guerras".

El desembarco en Argentina
El vínculo entre Thiel y el gobierno de Milei no comenzó esta semana. El primer contacto data de febrero de 2024 en el Milken Institute de Los Ángeles, y en mayo de ese año Thiel ya había visitado la Casa Rosada junto al embajador Alec Oxenford, quien difundió en sus redes que el magnate encontraba las ideas de Milei "relevantes a nivel global".
La visita actual es cualitativamente distinta. Según Perfil, el 12 de abril Thiel aterrizó en su jet privado Gulfstream G550 y se instaló con su familia en una mansión de Barrio Parque que, según iProfesional, habría comprado en una operación relámpago por 12 millones de dólares. Según los mismos medios, también explora la compra de campos en la Patagonia —zona que ya consideraba como refugio estratégico ante crisis globales. Planea quedarse hasta ocho semanas.
Durante su estadía se reunió con Santiago Caputo —quien coordina la Side—, cenó en casa del ministro Sturzenegger junto al canciller Quirno, y presenció el Superclásico desde un palco del Monumental. El 18 de abril la cuenta oficial de Palantir publicó un manifiesto de 22 puntos que Caputo reposteó desde su cuenta personal, y que analistas de El Grand Continent caracterizaron como el programa para forjar un "Occidente tecnofascista".
La llegada de Thiel no puede entenderse por fuera del acuerdo comercial que Argentina firmó con Estados Unidos, que incluye la entrega de datos personales de la población a empresas tecnológicas norteamericanas. Un eventual contrato con Palantir implicaría poner el aparato de vigilancia más sofisticado del imperialismo yanqui al servicio de un gobierno que ya lanzó operativos de escaneo de documentos contra migrantes y que refuerza permanentemente su aparato de espionaje interno. Lo que se negoció en ese despacho cerrado a la prensa no fue solo un negocio: fue la profundización de la subordinación colonial de Argentina a los intereses de la burguesía imperialista más oscura y guerrerista.
Rechazamos el espionaje estatal sobre el pueblo argentino y llamamos a los trabajadores a luchar contra la entrega de nuestra soberanía al imperialismo yanqui.




