Políticas
20/10/2026
Riesgo Milei
Editorial de 14 Toneladas.

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Hay un debate sobre por qué Argentina sigue siendo el que tiene uno de los riesgos país más alto de toda la región de América Latina. El viernes 16 teníamos al presidente en Estados Unidos y al ministro de Economía en una reunión del FMI en Tailandia, operando con el capital financiero internacional -uno con los yanquis, otro con el Fondo- pero el riesgo país terminó en 646 puntos. Esto llamativamente, porque el gobierno decía que había asegurado con determinados compromisos (muchos de los cuales estaba anudando en ese momento Caputo, en la reunión del FMI) los fondos para poder afrontar los vencimientos de deuda para lo que queda este año y el año entrante.
Este es el tema fundamental: si Argentina puede o no puede pagar la deuda externa. Después de casi tres años de ajuste libertario brutal contra la salud, la educación, los jubilados, la discapacidad, la universidad; el riesgo país muestra claramente que hay muchísima desconfianza que Argentina pueda pagar la deuda como corresponde. Milei dice "el problema no soy yo; el problema es que si el año que viene gana un kuka, Kicillof o alguno de ellos, podría defaultear la deuda, entonces los bonistas tenedores de la deuda argentina siguen pidiendo una tasa de interés muy alta por miedo a un default".
Esa respuesta no explica lo esencial, porque para que un kuka pueda ganar el año que viene es necesario que en el medio Milei fracase en su gobierno, porque de otro modo tendría asegurada la reelección. Pero la reelección de Milei está en cuestión y lo mismo especialmente el pago de la deuda. El gobierno viene fracasando en este punto. Pensemos nada más lo siguiente, Argentina tiene vencimiento de deuda para el año que viene por un monto del orden de los 29.000 millones de dólares y en su momento Caputo presentó un plan financiero diciendo "tenemos los dólares, no hay ningún problema". Pero nadie le creyó: desde que presentó ese plan el riesgo país incrementó un 50%, pasó de 400 y pico de puntos a estos 646 puntos del viernes pasado. ¿Por qué pasa esto? Porque Argentina no tiene los fondos para afrontar estos vencimientos.
Salió Milei a decir "no se hagan problemas, tenemos una bazuka de 75.000 millones de dólares para pagar", pero el riesgo país siguió creciendo. Al día siguiente, los 75.000 millones anunciados se convirtieron mágicamente en 125.000 millones. Nadie entiende cómo, de un día para el otro, se incrementó en 50.000 millones, y nadie lo cree. En realidad lo que muestra este tipo de cifras que se tiran a la ligera es que están andando a los tumbos.
¿Qué suman para poder decir que tiene esa plata? Suman un swap de Estados Unidos que no está claro que exista, porque al día de hoy no está. Se suman un swap de China, que en realidad no tiene por función pagar la deuda sino que es para financiamiento del comercio exterior. Entonces, alegan tener plata que no tienen.
Entonces el gobierno enfrenta una crisis de deuda muy importante y un riesgo país muy elevado. Esto en un cuadro de una inflación muy alta. La inflación mayorista que se conoció el viernes pasado fue de 3,2%. Hace solamente unos meses atrás, cuando la inflación mayorista empezó con cero, Milei hizo toda una cantidad de tweets diciendo "lo logramos, empezó con cero". Ahora fue 3,2%, realmente muy alta, y cuando uno va a ver la causa encuentra que el punto más importante es el aumento del petróleo y del gas.
Ahora, el gobierno no puede quejarse de que aumenta el petróleo y el gas porque gracias a eso está teniendo un superávit comercial más alto, ya que exporta a un precio mayor. Pero lo cierto es que la inflación sigue siendo altísima. La minorista se incrementó de 1,7% a 1,9%, y si se hubiese medido con la canasta adecuada hubiera sido del 2% o más alta.
Sumemos que además tenemos que la inversión, tanto local como la extranjera directa, está en la serie más baja de los últimos 25 años. Una caída muy considerable. Y estamos teniendo, de acuerdo a las estadísticas del propio Indec, una pérdida de puestos de trabajo registrados del orden de los 10.000 por mes. Eso da cuenta del crecimiento de la desocupación.
Es interesante el debate que existió entre Caputo y la presidenta del FMI en la reunión que se hizo en Bangkok, en una mesa redonda, como se hace habitualmente en estas reuniones. ¿Qué le dijo Kristalina Georgieva? "Ustedes me hacen acordar a Grecia. Tienen que seguir el ejemplo de Grecia que logró finalmente bajar su riesgo país y pagar la deuda externa, y cancelar el préstamo que le había dado el FMI".
Ciertamente aquel préstamo era mucho más chico que el que tiene Argentina, que ronda los 60.000 millones de dólares. ¿Pero qué pasó en Grecia? El ajuste que se realizó después de 2010 llevó a una recesión económica muy profunda, y uno puede decir que se extiende hasta el día de hoy, porque si bien hubo algunos años de pequeño crecimiento nunca volvió a los parámetros previos al 2010. La recesión fue muy profunda.
Es decir que lo que se pone como ejemplo para seguir es una política de catástrofe social: una caída permanente del empleo, una recesión económica, un crecimiento de la pobreza, una baja de los salarios, una caída del consumo y de la inversión, un retroceso civilizatorio. Y se nos pone como ejemplo eso.
Pero Argentina ya está en una dinámica a lo Grecia. No es algo que nos podemos conjeturar como una variante sino que ya lo estamos viendo. Decíamos que la inversión es la más baja en 25 años, la pobreza vuelve a crecer de manera importante (si la mide de la manera correcta ya es más alta que en el nivel que dejó el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa), la desocupación crece a nivel de 10.000 puestos de trabajo menos registrados por mes. Es decir que estamos teniendo ya una política a la Grecia.
Eso en función de pagar una deuda que sin embargo el gobierno no logra despejar, porque es muy alta. Los 29.000 millones para el año que viene no se saben cómo se van a pagar. El gobierno este mes decidió comprar un poco más de dólares, dado que tiene completamente cerrada la posibilidad de endeudarse en el mercado internacional -más cuando a nivel internacional la tasa de Estados Unidos ha subido bastante-, pero sigue subiendo el riesgo país.
Para 2028 la deuda que hay que pagar son 28.000 millones de dólares. Es decir que si uno suma 2027 y 2028 estamos hablando casi de 60.000 millones de dólares. Argentina no tiene ninguna forma de pagar esto. Por eso muchos conjeturan que Argentina puede terminar en un default, en una corrida y finalmente en una devaluación.
Una devaluación que están pidiendo sectores incluso dentro del propio gobierno. Milei llevó hace 15 días atrás a un economista de apellido Ades a una reunión en el gabinete, que cuando expuso dijo que Argentina tiene que devaluar. Y así hay una cantidad importante dentro del gobierno que pregona esto. Esta devaluación puede existir incluso en un cuadro superávit comercial importante por la enorme deuda que acumuló durante todo este tiempo.
Entonces la situación del gobierno realmente es muy comprometida: tenemos una mezcla explosiva de endeudamiento con tendencia al default, una presión devaluatoria importante y en un cuadro recesivo muy profundo. En este cuadro lo importante para los sectores populares es luchar para evitar que la crisis la paguen los trabajadores, que es lo que hoy está pasando en lo esencial: despidos, caída del salario y de ingresos, endeudamiento en niveles muy altos, y morosidad por las tasas de interés que son usuarias. Esto plantea la necesidad de una lucha fundamental.
Lo del Congreso el jueves 15 es para trazar un balance. ¿Qué marcó? Que todos los bloques que se llaman opositores en realidad no dan ninguna garantía de enfrentar al gobierno en serio. No solamente lo que faltaron, sino que muchos que fueron lo hicieron porque tenían claro que no iba a haber quórum para voltear el decreto 70/23.
Hace falta una lucha de verdad. Necesitamos una intervención histórica. Vienen peleas por delante. En noviembre se va a discutir el presupuesto nacional, que va a consolidar toda la política de Milei: la quita de impuestos a los capitalistas con el Rigi, el incumplimiento de una cantidad de leyes que se conquistaron con lucha. Lo mismo va a plantearse en términos de la defensa de los puestos de trabajo y del salario, que requiere una lucha en la cual la burocracia sindical está completamente ausente.
Porque un dato de la movilización al Congreso fue la ausencia de la burocracia sindical. Tenía algunas banderas, para disimular el boicot a una lucha, pero está claro el nivel de acuerdo que tienen con el gobierno y sobre todo con las patronales. Entonces tenemos que salir a pelear contra un gobierno que enfrenta una situación muy comprometida, pero que si los trabajadores no lo enfrentan tiene una sobrevida, como lo mostró que en el Congreso le permitieron que se mantenga este nefasto DNU 70/23.





