Políticas

17/3/2026

Transportadora de Gas del Sur anuncia un nuevo megaproyecto

¿Otro tapón para YPF?

TGS

En diciembre pasado, Transportadora de Gas del Sur (TGS) anunció "una inversión de U$S 3.900 millones en 20 años" para un proyecto de exportación de GNL a través del puerto de La Plata (provincia de Buenos Aires) mediante la contratación de un barco licuefactor, constituyéndose en abierta competencia por el gas natural que transcurre por los gasoductos. Los caños que pasan en esa región bonaerense transportando gas natural (materia prima para producir GNL) son los gasoductos Neuba I y Neuba II, que parten desde Vaca Muerta, y si quedara algún remanente de capacidad utilizable el gasoducto San Martín.

En Prensa Obrera (11/12/2025) analizamos este anuncio de TGS, que plantea una competencia directa por la materia prima de los ductos que vienen de Vaca Muerta con el proyecto de GNL que encabeza YPF S.A. hacia la costa rionegrina, y también pone en jaque al segundo barco anunciado del proyecto de PAE-Golar. Esto es así porque todos parten de abastecerse de gas natural de los pocos gasoductos que existen, en invierno no alcanzan a cubrir el consumo local (este año se importarán 20 barcos con GNL del exterior).

Pero eso no es todo. En estos días en Nueva York, TGS hizo otro anuncio: la inversión de U$S 3.000 millones para una planta de separación y procesamiento de gas natural en Tratayén (corazón de Vaca Muerta) para separar y exportar, mediante un poliducto de 600 kilómetros, el etileno, propano, butano y combustibles por puertos de Bahía Blanca.

Este nuevo proyecto reciente de TGS compite con el anuncio que el CEO de YPF, Horacio Marín, hizo hace poco tiempo: el megaproyecto que incluía la construcción de un poliducto desde Vaca Muerta hasta la costa rionegrina, en las cercanías de Sierra Grande, para exportar etano, propano, butano y combustibles.

La exportación de GLP (Gas Licuado de Petróleo), por sus precios muy superiores respecto al gas natural seco (metano), es un gran negocio.

Por ahora ese negocio lo usufructúa YPF, que es la socia mayoritaria (junto a Dow y Petrobras) de Mega S.A., que exporta desde Puerto Galván, en las cercanías de Bahía Blanca, a Brasil el GLP y a Estados Unidos las gasolinas. La planta de Mega en Bahía Blanca, que se acaba de ampliar, ya procesa el 40 % del gas de Vaca Muerta.

Es decir, hay una disputa diplomática (aunque intensa) por el negocio de los derivados del gasífero de exportación.

La planta que planea TGS estará lista recién dentro de 45 meses, y sería una respuesta para evacuar hacia 2031 o 2032, cuando Vaca Muerta produzca, según dicen, un millón y medio de barriles diarios, ya que ese aumento de producción petrolera está ligado a un aumento del gas natural que sale asociado al petróleo.

Cuellos de botella, huelga de inversiones

La producción de gas en Vaca Muerta tiene dos aspectos: aquellas áreas específicamente gasíferas (que producen gas "seco"), y las áreas que producen petróleo pero que tienen gran cantidad de gas asociado, rico en otros gases como etano, propano y butano. El aumento de la extracción en estas últimas áreas, que no para de crecer, ha provocado el cierre de pozos gasíferos en las otras que producen gas "seco" porque no existe capacidad de evacuación para tanto gas.

Como el negocio más concreto de exportación actualmente es el petróleo (VMOS), los pozos petroleros no pueden pararse y traen como un problema (no una virtud) por la huelga de inversiones que el gas asociado que se extrae no tiene destino.

La huelga de inversiones en ductos, el cuello de botella, puede resumirse en que hay muchos proyectos de exportación de gas y de GNL y barcos licuefactores, pero pocos gasoductos para abastecerlos. Los gasoductos ya construidos que parten de Vaca Muerta (Neuba I y II, Centro Oeste y el primer tramo del Perito Moreno –ex Néstor Kirchner–) no alcanzan.

Este último debe completarse con un segundo tramo que fue licitado y se adjudicó a TGS como único oferente, pero eso será a futuro.

De allí que TGS propone que su proyecto de planta de procesamiento de Tratayén pueda tratar 45 millones de metros cúbicos diarios de gas, la mitad de la actual producción gasífera de Vaca Muerta. Pero será también a futuro: dentro de 4 años por lo menos.

Entonces no resulta una contradicción, sino una negativa consecuencia del saqueo capitalista y la huelga de inversiones, que se cierren pozos de gas y que la producción gasífera en Vaca Muerta esté amesetada e incluso en baja.

En tanto, millones de hogares en todo el país, y decenas de miles en Neuquén, no tienen redes de gas domiciliario y dependen del camión garrafero, como los pobladores del Virreinato del Río de la Plata dependían del aguatero hace más de dos siglos atrás. Y encima deben pagar esa garrafa como si cotizara en oro.

Por más que digan que la industria energética se maneja con criterios de largo plazo y decisiones estratégicas, lo cierto es que corren detrás del negocio de ocasión y viran del petróleo al gas y viceversa según sopla la coyuntura.

No hay salida ni para los sectores populares ni para un desarrollo industrial sin nacionalizar toda esta industria bajo control obrero.

Las primeras dos semanas de la guerra
Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E6. -
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