Políticas

8/1/2026

Trump y el petróleo de Venezuela

Idas y vueltas de una trama de saqueo.

Petróleo venezolano.

Hay que remover la hojarasca de lo impactante, como el ataque y secuestro de Maduro y sus consecuencias, y tratar de entender si la estrategia de Trump inaugura un nuevo ciclo de hegemonía económica y política de EE.UU sobre la región. Ese es su interés, desde ya, pero las idas y vueltas, las contradicciones y contradichos abundan. El guerrerista presidente de EE.UU hace gala de una seguridad estratégica que esconde la crisis más general que lo empuja a esos desplantes y agresiones verbales típicas de un patotero en problemas.

Chevrón y Venezuela

En el año 2022, bajo la presidencia de Biden, se autorizó a Chevrón a operar en Venezuela y exportar desde allí el crudo pesado hacia las refinerías de EE.UU ubicados sobre el golfo de México (ahora denominado por Trump de América). Biden hizo una excepción sobre la decisión del primer gobierno de Trump que había impuesto en 2019 el embargo sobre el petróleo y activos venezolanos.

Apenas asumido nuevamente en el gobierno de EE.UU, en abril de 2025, Donald Trump, a través del Departamento del Tesoro revocó la licencia a Chevrón para exportar crudo venezolano (unos 200.000 barriles por día) a ese país. Recibió la queja airada de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, que afirmó "Chevron tiene más de 100 años operando campos petroleros en Venezuela, y hoy gracias al lobby del extremismo venezolano, ha sido apartada de sus operaciones en el país". (Mas Energía 5/3/2025). Hace poco tiempo Delcy Rodríguez se definió como una "socia de Chevrón".

La revocatoria a Chevrón privó de procesar el crudo pesado de Venezuela a las refinerías yanquis del golfo (proveía a las mismas el 16% del petróleo requerido hasta la revocatoria). A lo que en su momento se sumó las restricciones para el crudo mexicano. EE.UU bajó de importar 500.000 barriles diarios de Venezuela en el año 2018 a 120.000 bpd en el año 2023. Y luego menos aún. Esto las obligó a importarlo desde zonas más alejadas como Brasil o Irak, o depender del monopolio que Exxon y su socia Cnooc (estatal china) tienen sobre la producción de Guyana. Las refinadoras del golfo prefieren el crudo pesado y se lo hicieron saber a la Casa Blanca.

Por lo que en julio del año pasado, el mismo Trump autorizó nuevamente a Chevrón a exportar crudo venezolano a EE.UU. Estas idas y vueltas, con sus particularidades, se producen por la situación interna del mercado norteamericano, la necesidad de bajar los costos de la energía y por los intereses de las refinadoras del golfo. Sumado a esto hay que mencionar la disputa entre grandes empresas petroleras.

Hoy se anuncia que Venezuela, en acuerdo con el gobierno de ese país, entregará a EE.UU para que Trump disponga entre 30 a 50 millones de barriles de petróleo y que once barcos de Chevrón están navegando para su transporte.

No sería exagerado decir que Chevrón y su poder de lobby es el gran director de orquesta de los acontecimientos “geopolíticos” que hemos vividos estas últimas semanas, en la medida que está en ambos lados del mostrador petrolero venezolano.

¿Y China?

Algunos medios sostienen que esta millonada de barriles que Trump dispondrá a su antojo y venderá "a precios de mercado", es un golpe para China. En la medida que lo fuera, es un golpe muy menor, porque actualmente China importa 12 millones de barriles diarios, de los cuales sólo unos 700.000 provenían de Venezuela. Para el consumo petrolero del gigante asiático, la provisión venezolana no es de alto impacto.

Y aunque las cifras hablan de decenas de millones de barriles en manos de Trump, hoy Venezuela produce 1,1 millón por día, o sea que la incautación del gobierno de EEUU implican menos de dos meses de producción. En cambio si es un golpe de magnitud para PDVSA y Venezuela, ý sí lo es también para Cuba (que ahora deberá pagar el precio del mercado). Pero para China es un escollo de menor magnitud ya que importa el grueso del petróleo de grandes productores mundiales como Rusia, Irán, etc..

EEUU viene incrementando su importación de crudo desde Guyana, un boom de producción desde hace pocos años, cuyos principales productores son la Exxon y Hess de EEUU en sociedad con la china CNOOC (China National Offshore Oil Corporation). Con lo cual una empresa estatal china estará incrementando sus embarques a EEUU. Como cada socio en Guyana comercia su cuota parte de lo producido, la CNOOC puede suplir desde Guyana lo que Venezuela deje de entregarle a China por la incautación de Trump.

Un crudo negocio

La principal producción de petróleo del shale estadounidense se concentra en crudos ligeros y bajos en azufre, lo que los hace inadecuados para los procesos de las refinerías de la costa del golfo, las que concentran el 55% de la capacidad de refino de EEUU. Por eso la incautación de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo pesado venezolano por parte de Trump, forma parte de los reclamos de esas refinadoras que para procesar crudos livianos como los del Permian debe adaptar sus refinerías con una inversión muy grande, ya que están diseñadas para procesar crudos como los del Orinoco en Venezuela.

Sin el petróleo pesado de Venezuela, deben importar fuel oil lo cual encarece costos porque además agrega mayores fletes al provenir de países productores del golfo Pérsico.

El inocultado interés y la urgencia de Trump para colocar el petróleo venezolano al alcance de los negocios de la refinadoras del golfo de México es una de las cuestiones de fondo del secuestro de Maduro, así como de la continuidad (por un período al menos) del resto del régimen maduro-chavista que está metido hasta el caracú en los negocios con Chevrón.

A este crudo negocio, la clase obrera de América debe responder con un paro continental, ganar las calles y transformar la agresión imperialista en el Vietnam del siglo XXI para los yanquis y todas las pretensiones imperiales.

Las bombas de Trump pusieron en crisis a todos los políticos de la burguesía
Milei, Villarruel, Macri, Pichetto, Moreno, Cristina, no se salva nadie. -
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