Políticas

31/3/2026

Un mes de la guerra: "ventaja" para Irán

Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E8.

Rechazo a la guerra imperialista contra Irán en la ciudad estadounidense de Boston.

Se cumple un mes de una guerra que empezó el 28 de febrero por una decisión de Estados Unidos y de Israel, no de Irán. Esto es importante remarcarlo. Es una agresión imperialista y sionista contra Irán. Es una guerra provocada, especialmente por el imperialismo, y largamente preparada por una movilización de fuerzas extraordinarias en toda la zona que rodea a Irán con el propósito indudable de derrotar a un país que no forma parte de la coalición de Estados Unidos en la región, y también por Israel, que tiene intereses muy claros de reorganización de todo Medio Oriente.

Cuando comenzó la guerra, Trump había señalado que tenía por objetivo modificar y cambiar el régimen político iraní. Es cierto que sus objetivos fueron cambiando día a día, a veces hora a hora. Él de entrada dijo "vamos a utilizar nuestras Fuerzas Armadas contra el régimen iraní y llamamos a la población iraní a levantarse y aprovechar esta acción militar de Estados Unidos e Israel para sacarse de encima al régimen de los ayatollah". Pasó un mes y el levantamiento no sucedió. Por el contrario, el que se empezó a levantar, no contra el régimen iraní, sino contra Trump, fue el pueblo de Estados Unidos.

Es el dato político más significativo de los últimos días que el régimen iraní sigue estando plantado donde estaba. No hay movilizaciones de masas contra la teocracia, pero sí hay movilizaciones de masas contra Trump. Y este sábado se realizaron manifestaciones en 3.000 lugares y muchos dicen son las marchas más importantes de la historia de Estados Unidos. Se movilizaron aproximadamente 8 millones de personas en diferentes ciudades, con una enorme participación de la juventud. Los puntos que más impulsaron al pueblo norteamericano a salir a la calle fueron básicamente dos. La guerra (todas las crónicas periodísticas dicen que la juventud salió en masa contra la guerra), y también el enfrentamiento contra la política migratoria de Trump, que está produciendo en muchas regiones una especie de conato de guerra civil. El punto fundamental es que todo el mundo ve que no solamente no se logró el propósito político imperialista de derribar al régimen iraní, sino que tampoco se lograron los objetivos militares que estaban previstos por Estados Unidos e Israel. Las medidas defensivas que tomó Irán han provocado realmente un cuadro de agravamiento de la crisis económica a nivel mundial, que está golpeando muy duramente a Estados Unidos y el esquema de dominación del imperialismo.

Irán había amenazado, muchas veces, con que si era agredido iba a recurrir a lo que era su "arma fundamental": no los drones ni los misiles de corto y mediano alcance, sino cerrar el estrecho de Ormuz. Es decir, tomar con todo derecho y correctamente una medida que afecta fundamentalmente el negocio petrolero. Esta vez no fue una amenaza y lo hizo, con todo derecho. En una guerra que tiene como propósito final de parte del imperialismo norteamericano dominar todas las fuentes de energía, lo que hace Irán es golpear para generar un incremento del precio del petróleo y el gas a nivel mundial que coloca una crisis en lo que es todo el sistema de dominación del imperialismo. El impacto se siente al interior de Estados Unidos, donde Donald Trump había festejado en su momento una pequeña baja del petróleo después de la incursión en Venezuela y de lo que fue el secuestro de Maduro y ahora tenemos un incremento notable. En Argentina lo sabemos porque solo en el mes de marzo la nafta aumentó un 20% y en Estados Unidos también. Este incremento es de tipo internacional.

La decisión de Irán de tomar medidas militares frente a la agresión y también golpear económicamente al imperialismo han sido absolutamente correctas. Irán está sufriendo un acoso militar muy importante, porque se bombardeó a su población y a su infraestructura civil. Este domingo muchas de las ciudades iraníes estuvieron a oscuras porque Israel y Estados Unidos están golpeando la infraestructura energética, una manera de querer movilizar a la población civil contra el régimen. Sin embargo, a pesar de ese daño que está sufriendo y de los muertos que están acumulando, el régimen a su modo sigue peleando e incluso mostrando una capacidad de poder renovar su elenco dirigente, porque sus principales dirigentes fueron asesinados por Israel y Estados Unidos; pero como se prepararon largamente para esta guerra, hay formas de recambio que mantienen los planes originales.

Como no pudieron derribar al régimen iraní, que ha tomado este tipo de medidas muy fuertes que afectan la dominación imperialista en términos económicos, Estados Unidos está discutiendo -y posiblemente se dé en los próximos días- una incursión terrestre y es importante unir este problema con las marchas que hubo el día sábado. Si tuvimos las movilizaciones más grandes de la historia de Estados Unidos, con 8 millones de personas contra la guerra, ante la incursión terrestre es muy probable que, con los muertos que puede haber dentro de las tropas imperialistas, se intensifiquen las movilizaciones en Estados Unidos. Finalmente, en Vietnam, el problema fundamental del imperialismo no fue tanto el que tuvo en términos militares -finalmente en Vietnam murieron muchísimos más vietnamitas que norteamericanos (aproximadamente 60 mil norteamericanos contra más de un millón de vietnamitas) sino más bien fue la gran rebelión que se desarrolló al interior de los Estados Unidos. Y acá tenemos un principio en esa dirección, porque cuando Estados Unidos tiene que redoblar la guerra y tratar de hacer una incursión terrestre, algo que habían intentado evitar al inicio de la guerra, lo hace con un patio trasero, con un pueblo norteamericano soliviantado con el gobierno de Trump. Los planes políticos son solamente temerarios para el gobierno de Trump.

Estados Unidos está discutiendo ocupar militarmente la isla de Kharg, que es fundamental en la industria petrolera iraní. Si lo hace puede ser un golpe económico para el régimen iraní y por supuesto para la población civil que ya sufre los estragos de la guerra, pero no va a solucionar -eso lo dicen todos los expertos militares- el problema del estrecho de Ormuz, que para tratar de abrirlo lo que debería hacer Estados Unidos necesariamente es mandar tropas directamente al continente, es decir, adentro de Irán, y eso puede llevar a una pérdida de vidas de tropas norteamericanas muy fuerte. Es evidente que hay un debate al interior de Estados Unidos e incluso en el seno de su elenco dirigente y dentro de la fórmula presidencial oficial (el vicepresidente tiene bastante dudas sobre lo que está haciendo Trump). Pero va a agravar las condiciones de la crisis y no hay otra forma de poder llevar adelante esta medida que no sea con una ocupación terrestre. Este es un punto clave.

Irán ya anunció que si Estados Unidos hace una incursión terrestre van a tomar otra medida que puede tener un impacto tan fuerte como tuvo el cierre de estrecho de Ormuz: utilizando la acción de los hutíes en Yemen, cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, que está del otro lado. Es una guerra que también va a afectar el comercio internacional en el Océano Índico, en el Canal de Suez, es decir, la unión entre Asia y Europa. Y muchos dicen que si los hutíes de Yemen toman esa medida el petróleo no va a estar como hoy en U$S115, sino que se iría a 200, planteando contradicciones económicas a nivel mundial brutales.

Es decir que la pelea continúa porque los lugares que ha logrado conquistar Irán desde el punto de vista geográfico son muy fuertes. Estados Unidos lleva a una guerra para la cual no se ha preparado para las medidas que tiene que tomar, porque incursiones terrestres como éstas pueden generar una crisis y una guerra de muy largo aliento. Esto, en un contexto donde Trump no solo ha sufrido las marchas más importantes en Norteamérica, sino que además viene de una pérdida de elecciones, es decir, no es una vanguardia que está en la calle, sino que al momento de las votaciones termina siendo derrotado sistemáticamente en todas las elecciones que ha tenido en los últimos meses.

Junto con esto, hay que tener en cuenta que Israel no solamente está llevando adelante una guerra en Irán, también lo está haciendo en el Líbano con los métodos de exterminio que aplicó en Gaza y también en Cisjordania. Impulsa bombardeos a través de su aviación y una incursión terrestre en el Líbano; ha expulsado a una parte mayoritaria de la población del sur y no la deja regresar. Eso lo hemos visto también en Gaza cuando se expulsaba masivamente a la población. La ocupación que pretende llevar adelante Israel en el sur del Líbano parece ser permanente, incluso ha destruido los puentes que unen el sur con el norte del Líbano, que son un puente que está por arriba del río Litani, para que la población no pueda regresar.

Y aparece una proyección más general de Israel, que es parte de esta guerra en acuerdo con Estados Unidos, para ocupar el sur del Líbano de manera permanente, para concluir la masacre en Gaza, para anexar definitivamente Cisjordania, para ocupar también el sur de Siria, lo que habitualmente suelen llamar los mesiánicos sionistas "el Gran Israel", una modificación geográfica de la zona impulsada que detrás de este mesianismo religioso reaccionario se esconde también un proyecto económico en el cual Israel y Estados Unidos pretenden quedarse con el negocio petrolero desplazando a otros rivales, no solamente Irán, sino también parcialmente Arabia Saudita y afectando también a Turquía.

La guerra contra Irán es solamente un eslabón de una buena cadena de guerras, porque los propósitos del imperialismo norteamericano y los de Israel van más allá de la guerra con Irán. Buscan un rediseño de toda la región para monopolizar el negocio petrolero y del gas, pero también hacerse de las vías comerciales para golpear al principal rival que tiene Estados Unidos que es China.

Ahora bien, en este propósito, por el momento, los yanquis vienen fracasando. Las contradicciones de la política norteamericana en esta guerra son brutales. Por ejemplo, dado el aumento tan fuerte del precio del petróleo, Estados Unidos tuvo que tomar la medida, a priori absurda, de eliminar sanciones a Rusia para que pueda exportar petróleo, incluso a Cuba cuando Trump está amenazando con invadir la isla; y la economía rusa, que estaba muy golpeada a principio de año, tuvo un reverdecer -aunque quizás transitorio- por el aumento de los precios del petróleo y el gas. China, que también se preparó para esta guerra, logró acumular reservas importantes de petróleo y hacerse de otro tipo de energías como la eléctrica, que ya permitió por el momento sortear parcialmente esta situación y, además, Irán permite que buques que van a China pasen por el estrecho de Ormuz. Entonces, los principales rivales generales del imperialismo norteamericano, China y Rusia, no están siendo golpeados como esperaba Estados Unidos. En cambio, el imperialismo está sufriendo los sacudones.

Dentro de Estados Unidos, dentro de la derecha norteamericana hay un debate sobre si ésta es una guerra por Estados Unidos o una por Israel. Nosotros pensamos que imperialismo norteamericano e Israel tienen un propósito estratégico común. Pero esta guerra no concluye en Irán. Muchos dicen que después viene Turquía, concluir el genocidio del pueblo palestino, es la ocupación definitiva del sur del Líbano. Eso es lo que está en juego acá. Es Siria; dentro del staff del sionismo están discutiendo abiertamente asesinar al presidente sirio. Hubo un golpe en Siria pero no lograron imponer un gobierno prosionista. Estados Unidos estuvo ocupando durante mucho tiempo Irak pero su gobierno hoy está más cerca de Irán que de Estados Unidos, mostrando los fracasos del imperialismo norteamericano.

En Argentina, el gobierno está muy alineado con Netanyahu y Trump. Incluso está previsto que Milei viaje a Israel en el mes de abril a recibir una distinción, junto a Trump, como amigo de Israel. En declaraciones que ha hecho el propio Milei dijo "vamos ganando". No es así, los diarios internacionales no dicen eso; la política, incluso dentro de Estados Unidos, no dice eso. Es una frase completamente irresponsable, porque para que si Argentina va a la guerra esto tiene que ser votado por el Congreso y no lo hizo.

Lo que hace el gobierno argentino es colocar a nuestro país dentro de la cadena de suministros del imperialismo norteamericano para una guerra que nuestro pueblo no debe dar.

De parte nuestra estamos jugados justamente a la derrota del imperialismo y del sionismo. Un triunfo de Irán nos va a dejar en mejores condiciones para enfrentar al imperialismo en todo el mundo.

Mapas que ilustran la guerra

En este mapa se distinguen los principales estrechos que hacen a la comunicación entre occidente y oriente y que son una ruta del comercio internacional por donde circula el 20% del petróleo mundial.

El estrecho de Bab al Mandeb controlado por los hutíes

El estrecho de Ormuz

Mapa político de la región. El oeste de Siria el Líbano y al sur del Líbano, Israel

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