Políticas
21/5/2026
Un puñado de petroleras se enriquece mientras los trabajadores quedamos en zona fría
Crecen las exportaciones de Vaca Muerta, pero el gobierno suma nuevos tarifazos al pueblo argentino.

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Exportación de gas.
El gobierno obtuvo media sanción en Diputados para avanzar con modificaciones contra la Zona Fría, con el propósito de excluir a más de un millón de hogares del subsidio al gas en regiones donde las inclemencias del tiempo requieren una mayor demanda para calefaccionarse. Este nuevo ajuste, que coloca en vilo a la población de las regiones más frías del país, se da en el marco de una industria energética con récords de exportación a precios internacionales, mientras los trabajadores soportan los tarifazos, la disminución del consumo y los saltos en los precios de los combustibles para que un puñado de petroleras siga enriqueciéndose.
La media sanción dispuesta por el Congreso apunta a desnaturalizar el régimen de zona fría, que hace más accesible el consumo de gas a cientos de miles de familias obreras radicadas en lugares con clima severo y un elevado costo de los combustibles y, particularmente, el gas para el consumo de los hogares.
Esta ofensiva se da en un contexto de alza de los precios internacionales del petróleo y el gas, signado por la guerra en Medio Oriente y por las políticas del gobierno nacional tendientes a garantizar los negocios de las petroleras exportadoras, lo que implica, a su vez, trasladar esos precios internacionales al mercado local, como si el gas, el petróleo y sus derivados que se producen en el país tuvieran que atravesar el estrecho de Ormuz.
Quienes están beneficiándose como nunca de esta situación son un puñado de petroleras y capitalistas del sector energético, logrando un récord histórico de exportaciones y de renta extraordinaria a costa de los consumos de la población trabajadora del país.
Las exportaciones de combustible y energía ascendieron a 1.554 millones de dólares en el mes de abril, según el informe del Intercambio Comercial Argentino del Indec, ubicándose en el 17,4% de las ventas externas totales del país en el mes, lo que implica un crecimiento interanual del 85,9%.
Esto se debe principalmente a un negocio montado para la exportación, con el aumento de la capacidad de transporte y la suba de los precios internacionales, mientras el gobierno no invierte ni un peso en garantizar el transporte y abastecimiento interno del gas para la temporada invernal, trasladando así los precios internacionales a los consumos locales.
De esta forma el gobierno proyecta un superávit energético de entre 12.000 millones y 15.000 millones de dólares para el 2026, siempre que termine trasladándole la factura de los precios internacionales a los trabajadores, algo que intenta hacer con la modificación del régimen e Zona Fría, y que tenía previsto también con la privatización de la importación de GNL, postergada debido al salto de los precios por la guerra en Medio oriente.
El gobierno nacional le garantiza a un puñado de capitalistas - Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, entre otros- la exportación de gas natural a la región a través de gasoductos sin el pago de recargos, agregando entre las excepciones a los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL). Orientación que vale también para eventuales inversores.
Esta situación no solo impacta a los trabajadores en el encarecimiento y disminución de los consumos directos sino que afecta también a la industria, donde se vienen implementando cupos, suspensiones y cierres debido a la escasez y encarecimiento del gas, lo que es trasladado a suspensiones y cesantías de trabajadores, quienes terminan pagando los platos rotos de los negocios de las petroleras garantizados por Milei.
El gobierno no solo privilegia los negocios de este puñado de capitalistas exportadores, sino que ha puesto en pie el Rigi –y se plantea un Super Rigi- para que las petroleras accedan –entre otros- a distintos beneficios y privilegios fiscales y de diverso orden, extendiendo así las condiciones leoninas que en su momento se pactaron en el acuerdo con la multinacional Chevron, el cual por estos motivos es derogado por la ley con media sanción.
La Zona Fría vino como resultado de la inviabilidad de pagar las tarifas en regiones de mucho consumo en la medida de los sucesivos tarifazos de los gobierno capitalistas. El arribo de inversiones a Vaca Muerta no trajo ninguna solución a este problema, ya que no sirvió a reducir los precios con una mayor oferta, debido a que la misma es destinada para la exportación y los negocios capitalistas y no para los trabajadora. Ahora vienen a cargarse la Zona Fría sin haber solucionado anda en el camino.
Bajo el esquema actual solo se benefician un puñado de patronales multinacionales y locales, que hacen negocios con las exportaciones, mientras los trabajadores debemos pagar los precios fijados por el mercado internacional, independientemente del costo real de producción del gas, combustible y derivados del petróleo en el país. Para que los capitalistas sean más ricos los trabajadores debemos ser más pobres. Para terminar con estos negocios a costa de los trabajadores hay que intervenir toda la cadena energética, abrir los libros de las empresas para determinar el costo real de producción y garantizar así el acceso a gas, combustible para la población trabajadora y para un desarrollo industrial sobre nuevas bases sociales en beneficio de la clase obrera.




