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12 de abril de 2018 | #1497

Derrotemos el ajuste de Carrefour

Por Combativos Mercantiles

El Ministerio de Trabajo aceptó el pedido de la compañía francesa Carrefour de un procedimiento preventivo de crisis que es la antesala de despidos masivos. Fuentes gremiales citadas por Infobae (6/4) indicaron que la empresa había presentado al sindicato de comercio -antes de las negociaciones- un plan que incluye 2.700 despidos (aproximadamente un 15% del personal), reducción salarial del 20% para los empleados que queden, cierre de once locales de aquí a dos años y la conversión de 16 hipermercados en mayoristas (podrían verse afectados también por la reestructuración centenares de trabajadores enrolados en Camioneros). Según las últimas informaciones, la patronal y el sindicato podrían llegar a un acuerdo que implicaría mil retiros “voluntarios”.

La empresa no ha acreditado fehacientemente que esté en crisis. Aduce una caída en las ventas minoristas, una mayor preferencia en los consumidores por el canal mayorista y una excesiva presión tributaria que les dificultaría la competencia con los supermercados chinos (en un reportaje, Macri dio un espaldarazo a este último argumento). En cambio, desde el sindicato se apunta a una mala gestión empresarial.

El titular de la Asociación de Supermercadistas Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez, se queja en un reportaje (La Nación, 10/4) de los “altos costos laborales”, de los aportes jubilatorios y los plus por zona desfavorable. Esto anticipa una ofensiva global de la patronal contra los trabajadores de comercio. Incluso algunos voceros supermercadistas no descartaron imitar a Carrefour y presentar un preventivo de crisis (Tiempo Argentino, 10/4).

Como preludio del preventivo de crisis, Carrefour ya había lanzado retiros “voluntarios”. Y despidió 800 empleados en los últimos dos años. Recientemente, los trabajadores de la sede Warnes realizaron una vigilia en la sucursal frente a una amenaza de cierre que ponía en peligro 300 puestos de trabajo.

En cuanto a las condiciones laborales, se produjo una flexibilización que avasalla el convenio colectivo de trabajo y va en línea con la reforma laboral. En la sede de Warnes, por ejemplo, los repositores se ven obligados a cobrar en las cajas y las cajeras a hacer tareas de los primeros. Esta polifuncionalidad es llevada al extremo en el formato Express.

A escala global, Carrefour ha emprendido una reestructuración que apunta a reposicionarse frente a otras cadenas y frente al gigante yanqui Amazon que la tiene en la mira (El Economista, 23/1). En Europa, los despidos masivos han llevado a protestas y paros en sucursales de España, Francia y Bélgica. Los cambios en el país, aunque la empresa les atribuya motivaciones locales, podrían formar parte de este megaplan de ajuste.

El Sindicato de Empleados de Comercio incentivó el preventivo de crisis y se ha negado a cualquier tipo de movilización de los trabajadores. El Cuerpo de Delegados de Carrefour, ligado a la fracción de Ramón Muerza, convocó una movilización el miércoles 11, pero limitada a los delegados y un grupo reducido de trabajadores ya que no convoca a parar los mercados, pensando más en la interna gremial con Armando Cavalieri que en derrotar a la patronal.

Necesitamos un plan de lucha en serio, empezando por una gran movilización al Ministerio de Trabajo. Por asambleas por sucursal y la preparación de un paro para derrotar la ofensiva patronal. Rechazamos todo despido o rebaja salarial. Que se abran los libros contables de la empresa y que Carrefour responda por cualquier pérdida con los beneficios de su casa matriz.

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