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12 de abril de 2018 | #1497

Gran marcha por la expropiación del Ingenio San Isidro

Por Claudio Del Plá y Arturo Borelli, diputados provinciales

Previo a la primera sesión ordinaria de la Cámara de Diputados, la clase obrera del departamento Güemes entró en escena fuertemente, con una movilización de más de 800 compañeros en apoyo al proyecto del PO de expropiación del Ingenio San Isidro. La “multisectorial en lucha” participó de la marcha. 

Un dato importante fue la presencia del sindicato de Tabacal en la movilización y en la posterior reunión con los diputados. Recordemos que, como parte de un ataque patronal coordinado, Seaboard despidió 200 trabajadores al tiempo que desenvolvió junto al gobierno una furiosa campaña para descabezar al sindicato en las recientes elecciones. Fueron derrotados y, en el proceso, la lucha obrera y la unidad entre ingenios se fortalecieron.

En este marco también fue importante la presencia de las esposas de los compañeros del Tabacal detenidos por la Justicia de Urtubey  que acaban de obtener su libertad, lo que constituye otro triunfo de la movilización obrera y un límite a la ofensiva patronal.

Urtubey maniobra

Desde muy temprano, a través de los medios, el gobierno vomitó una campaña de quinta categoría contra la ley del PO. Algunos de sus diputados llegaron al extremo de negar la legalidad de una expropiación, cuando no sólo está contemplado en la ley burguesa sino que la Legislatura ha votado centenares de medidas en tal sentido. Evidentemente, un Estado que apoyó toda medida de la patronal azucarera no querría expropiar sus activos ni intervenir en el mercado. Pero ocurre que la presión creciente y la ausencia de alternativas a la desocupación de 2.000 familias realzan la perspectiva marcada por el PO. Por su parte, el Partido de la Victoria, que tiene un bloque de nueve diputados que vota con el oficialismo de Urtubey la mayoría de los temas, anunció en sesión que presentaría su propio proyecto de expropiación sin explicitar sus diferencias  con el que presentamos desde el PO. Un plenario de la CGT, con 35 gremios, dio su apoyo formal a la expropiación.

Nuestra iniciativa por el San Isidro desnuda a un gobierno patronal hasta la médula y demuestra que los que traban la producción y agudizan el parate son las patronales vaciadoras y el gobierno, no los trabajadores. Urtubey ampara a los que fugan capitales, mientras que los trabajadores, junto al PO, defienden la producción y el trabajo. 

En medio de las difamaciones contra nuestro proyecto, sin embargo, se ha podido ver que el gobierno se encuentra en una gran tensión. Ha acompañado con la represión y la criminalización este ataque patronal, en la búsqueda de desarticular a los trabajadores azucareros; están fracasando y ahora asistimos a un principio de  reacción obrera.

Un viraje imprescindible para triunfar

La dirección del Soeasi se ha negado desde el principio a tomar medidas de fuerza -a excepción de la marcha azucarera de hace un mes- y acompañó, como el resto de las direcciones de la Federación Azucarera Regional (FAR) todas las maniobras del gobierno en las mesas de conciliación. Su política proviene de una ilusión en que el gobierno de Urtubey consiga compradores y por esa vía se reabra el ingenio. Con esta posición ha dejado la iniciativa en el Estado, renunciando desde el principio a preparar a los trabajadores para imponer la reapertura y la continuidad de los puestos de trabajo con medidas de acción directa. Su ilusión se extiende a la burocracia moyanista de la CGT local, responsable de la desmovilización de la clase obrera salteña, mientras avanzan los despidos en la provincia. Y en contraposición a  convocar un Congreso de bases de la FAR, con mandatos de asamblea para organizar un plan de lucha en común, tal como viene reclamando el PO, se ha sumado a una peregrinación clerical organizada por el triunvirato vaticanista con el obispo Cargnello, reconocido por sus ataques al movimiento piquetero y a los cortes de ruta. ¡Un frente con la Iglesia y la burocracia sólo sirve para desmovilizar a los trabajadores y neutralizar sus reservas de lucha!  El ingenio lleva 80 días cerrado. La negativa a aprobar  la ley de expropiación por los bloques del oficialismo y el PRO  sólo se va a quebrar si esta dirección abandona esta conducta y se toman medidas que permitan el control de las instalaciones por los trabajadores con apoyo de toda la población para, desde allí, reclamar la expropiación y puesta en marcha del ingenio. 

Lo hemos planteado desde el primer día del conflicto. La espera a que aparezca un comprador de “último momento” para que haya zafra no tiene fundamento y, si se produce, vendrá acompañada de la imposición de un ajuste brutal por los nuevos dueños.
 

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