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9 de abril de 2018

Masivo pronunciamiento de la juventud por el aborto legal

Gran repercusión de la consulta impulsada por las federaciones y coordinadoras estudiantiles.
Por Mercedes Molina

La campaña de un plebiscito por el aborto legal seguro y gratuito resuelta en la asamblea del 6 de marzo que convocaron la FUBA, FUNA y las coordinadoras de terciarios y secundario, avanza con éxito: más de 10.000 estudiantes, sólo en la Ciudad de Buenos Aires, ya se pronunciaron a favor de este derecho.

En esa asamblea se expresó la enorme voluntad de lucha que existe en el movimiento estudiantil para salir a dar pelea por los derechos de la mujer y la diversidad sexual. La iniciativa representa un gran pronunciamiento por parte de la juventud, que viene protagonizando las acciones de masas en favor del Aborto Legal Seguro y gratuito, como se vio el pasado 8M, con enormes contingentes estudiantiles movilizados.

En la Provincia de Buenos Aires, donde recién arrancamos, la masividad de la participación y la enorme movilización política son igualmente importantes. La Unión de Juventudes por el Socialismo y el Plenario de Trabajadoras vamos a impulsar esta iniciativa en todo el país, como un eje de acción y de reagrupamiento para sostener una movilización popular indispensable frente a los partidos del régimen, que vienen bastardeando este derecho desde hace 30 años, con el retorno del régimen constitucional.

El hecho de haber arrancado las clases con esta consulta abrió el paso a que las reivindicaciones del movimiento de mujeres se colocaran desde un primer momento en el centro de las luchas del movimiento estudiantil, retomando una conducta histórica de lucha por las libertades democráticas. La campaña es un pronunciamiento y un llamado a la acción. Junto a la consulta hemos impulsado pañuelazos, asambleas, festivales y charlas, que dieron cuenta públicamente de la adhesión casi unánime a favor del derecho al aborto por parte de los estudiantes y la juventud.

Esta poderosa movilización política se ha abierto paso en las escuelas confesionales, donde la organización estudiantil, de las mujeres y de la diversidad se ha abierto paso, imponiendo a las autoridades clericales el derecho a que se abra un debate democrático sobre la libertad sexual y religiosa, contra el miedo y el oscurantismo. El movimiento estudiantil y el movimiento de mujeres están colocando las bases de la separación de la Iglesia del Estado.

Sobre el debate de plebiscitar derechos           

Un grupo políticamente disminuido, el MST, ha lanzado una contra campaña “exigiendo” que se levante la campaña “porque los derechos no se plebiscitan”.

Es cierto que los revolucionarios no sometemos los principios a la “opinión mayoritaria” que engendra el Estado, ya que este constituye un aparato de dominación material y cultural al servicio de una minoría explotadora. Por caso, incluso si solamente una pequeña minoría apoyara el derecho al aborto entendemos que debe garantizarse, en defensa de la vida de las mujeres y porque rechazamos el tutelaje del Estado y de la Iglesia sobre nuestros cuerpos y conciencias.

Pero los compañeros del MST no pueden desconocer que la consulta que hemos lanzando en el movimiento estudiantil apunta a organizar una adhesión militante al aborto legal entre la juventud estudiosa, para que ésta tome en sus manos el debate, lo politice con sus propios argumentos e impulse acciones de visibilización y de lucha para arrancarle al Estado este derecho. Es una acción orientada al sector social que le dio fisonomía al 8M y que ha sido el motor de las tomas de colegios contra las imposiciones reaccionarias y clericales en torno a la educación sexual.

La campaña del plebiscito apuntó –y logró– un gran pronunciamiento de las y los estudiantes en favor del derecho al aborto. Lejos de ser una encuesta para “medir” el grado de adhesión de la juventud, la consulta se realizó bajo el signo favorable a la legalización: mesas verdes, armado de pañuelos y clarificación de posiciones convocando voces defensoras de los derechos de las mujeres, para aportar con argumentos a esta pelea central y colaborar a sostener la movilización política que necesitamos para conquistar el aborto legal, cuando el gobierno de Macri pretende dilatar en el tiempo su tratamiento legislativo.

El intento del MST de equiparar esta campaña con el plebiscito que propuso el senador radical Luis Naidenoff, o con el que amagaron los Rodríguez Saa, es una verdadera estafa. Mientras que uno es un instrumento del poder político burgués y clerical para oponerlo a la movilización de las mujeres, el otro es una acción de la juventud y sus organizaciones en favor de organizar una lucha política por este derecho, contra los partidos del régimen. La incapacidad de dotar de iniciativas al movimiento de mujeres y estudiantil conduce a este tipo de trapisondas, por parte de un grupo proclive a cambiar de principios más a menudo que de camisa para adaptarse a la corriente, incapaz de mantenerse en un campo de independencia de clase, como lo demostró cuando movilizó en defensa de la Sociedad Rural, en 2008, para recientemente promover un acto unificado con el kirchnerismo por el 24 de marzo.

Nacionalicemos la campaña, redoblemos la movilización de la juventud

La juventud se está colocando como vanguardia en esta lucha y se organiza en todos los lugares de estudio, haciendo campañas de visibilización, asambleas, charlas y pañuelazos. La pelea por el aborto legal, seguro y gratuito la vamos a ganar redoblando argumentos, debates y acciones a favor de un derecho inalienable.

El próximo 10, ganemos las calles.

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