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Abajo la base militar yanqui en Neuquén

Se conoció el arribo a Neuquén de una delegación oficial del gobierno de los Estados Unidos, con el objetivo de retomar la construcción de una base militar en la meseta neuquina -presentada como un Comité de Emergencias para ayuda y apoyo a Defensa Civil Provincial, bajo el eufemismo de “ayuda humanitaria”.

La construcción se reanuda luego de su paralización en 2012, en buena medida debido al escándalo que significó un emprendimiento en la misma línea en Chaco – que expuso que la llamada “ayuda humanitaria” representaba el espionaje ilegal, “formación de las policías provinciales” en la represión interna y secuestros clandestinos.

La construcción se hará en cercanías de la autovía norte – lugar estratégico para el circuito petrolero – y del aeropuerto internacional de la provincia. Los fondos aportados para la misma vienen de donaciones del Comando Sur de los Estados Unidos. Esta institución, integrada y conformada por varios organismos militares de EE.UU (Ejército, Fuerza Aérea, Marina) se encarga de la “seguridad” en zonas conflictivas o de alto interés para el imperialismo; es, entre muchos otros despliegues, responsable de la defensa del Canal de Panamá y sus principales jefes han participado en las masacres de Afganistán e Irak.

Al servicio de las multinacionales y la represión de la protesta

La instalación de esta base constituye un nuevo ataque a la soberanía nacional, como parte del avance de la injerencia imperialista en la región allanado por el macrismo y los gobernadores.

Es, a su vez, parte de los operativos represivos que el partido de gobierno provincial (MPN) y el macrismo (como antes el kirchnerismo) vienen desplegando en la zona, por exigencia de las multinacionales del negocio hidro-carburífero. Ya en el año 2014, la justicia neuquina y el gobierno provincial firmaron un acuerdo con el FBI para el desarrollo de capacitaciones en inteligencia contra la protesta social; a lo que siguió la militarización y el traslado masivo de Gendarmería nacional a la Patagonia en “zonas conflictivas” –signadas por los reclamos de los pueblos originarios y conflictos obreros. 

En momentos de una enorme inquietud popular, la base militar (Comité de Emergencia) apunta a desplegar un vasto y aceitado aparato de espionaje y represión de la protesta social.


El Partido Obrero impulsa el más enérgico rechazo y la coordinación de acciones de lucha para su retiro definitivo.

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