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12 de abril de 2018

Claudia Piñeiro, un discurso contundente entre provocaciones de los partidarios del aborto clandestino

Mientras exigía al presidente y los diputados anti-legalización que no “nos roben la palabra vida”, la escritora fue agredida por diputadas del oficialismo.
Por Redacción

La escritora Claudia Piñeiro brindó una de las exposiciones más contundentes de la jornada en favor del aborto legal, en el debate que se cursa en el Congreso.

Piñeiro, autora de una larga obra que incluye libros como Las viudas de los jueves, Betibú y la reciente Las Maldiciones, comenzó dando cuenta de la enorme adhesión a esta lucha en el campo de la cultura, presentando una carta de 200 escritoras argentinas contemporáneas en favor del aborto legal -que cuenta con firmas como las de Samanta Schweblin, Pola Oloixarac, Gabriela Massuh, Sylvia Iparraguirre, Ana María Shua, María Moreno, Beatriz Sarlo, Hebe Uhart, Liliana Heker, Luisa Valenzuela y Romina Paula. 


Mientras denunciaba las imposturas del discurso “pro-vida” que abrazan Macri y la oposición clerical de todos los bloques al aborto legal, Piñeiro fue interrumpida y agredida por las diputadas Leonor Martínez Villada y Marcela Campagnoli, de la Coalición Cívica, esta última tristemente célebre por su planteo de continuar embarazos no deseados hasta el quinto mes y terminar su gestación en incubadoras para darlos en adopción.

Sin embargo, y con justeza, la intervención de Piñeiro fue fuertemente aplaudida y compartida en las redes sociales.

 

 

El extracto más difundido fue aquel en el que sostuvo que “el lenguaje construye realidad y nos están queriendo robar una palabra. Cada vez que alguien dice que está en contra de la ley porque está con la vida nos excluye a todos. Nosotros también estamos a favor de la vida, no permitamos que nos roben una palabra”, señalando que era impermisible “que ustedes señores diputados, ministros y hasta el Presidente pequen de ingenuos cuando dicen ‘no estoy de acuerdo con el proyecto porque estoy a favor de la vida’, nos están haciendo una operación de lenguaje”.

En la exposición hizo referencia al libro Principes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra. Allí el afamado auto John Irving denuncia la doble moral de la clase burguesa, que promueve la continuidad de los embarazos no deseados de mujeres pobres, mientras por lo bajo habilita la práctica del aborto en sus propias filas. Y sostuvo que todos tienen “sentadas al lado de ustedes, en su casa, entre las amigas de sus hijas, mujeres que se hicieron un aborto. Abracemos a esas mujeres, digámosle que no van a ir a presas, que van a poder hacerse un aborto no en condiciones clandestinas, y con la misma salud que una mujer rica”.

En su discurso, que concluyó comparando las “barbaridades que se escuchan estos días contra el aborto” con las expresadas por los diputados que se oponían al matrimonio igualitario en ocasión de su tratamiento, Piñeiro arrojó una afirmación aplastante: “ustedes, los diputados que voten en contra [del aborto legal], van a tener que mirar el día de mañana a una nieta y decirle que votaron para que una mujer tenga adentro de su cuerpo un embrión y los ojos de esa niña les van a transmitir el horror. Saben que cambiaron los tiempos, las mujeres estamos acá para defender nuestros derechos y no nos vamos a retirar”.
 

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