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12 de marzo de 2018

Proyecto oficial de “equidad”: un fraude contra las mujeres y todos los trabajadores

Por Redacción

El proyecto de ley sobre “equidad de género, de oportunidades y de salario”, anunciado por el propio Macri horas antes de la masiva movilización de mujeres del 8M, que congregó a 500 mil personas, no sólo es una farsa. Además, incluye puntos reaccionarios y antiobreros. Para empezar, basta señalar que no prevé sancionies ni impone obligaciones a los empresarios. Pero esto no es todo.

El gobierno plantea en su proyecto que “se establecerán 10 días corridos de licencia por año por violencia de género”. La arbitrariedad de colocar un límite de diez días anuales,  más que otorgar un derecho, es establecer una restricción que pesará exclusivamente sobre la víctima, no sobre el golpeador. ¿Qué ocurrirá más allá del décimo día? El proyecto oficial, hasta donde se conoce, no incorpora, en cambio, centros de ayuda las 24 horas, construcción de casas refugio, subsidios para las víctimas, ni nada de eso.

Otro de los aspectos sobre los cuales los funcionarios han presentado como “un salto cualitativo” es el de la extensión de la licencia por paternidad, que aumentaría de dos a quince días corridos. Sin desmerecerlo, es de un enorme cinismo sostener que con esto se vaya a conquistar la “crianza compartida entre la mujer y el varón”.

Esto se combina con la limitada licencia de 45 días posteriores al parto para las madres, que tampoco cubre las necesidades de éstas, especialmente en el caso de las más humildes, ya que no existe una red de jardines infantiles –a cargo del Estado y/o las empresas– a las que las trabajadoras puedan recurrir para el cuidado de los bebés. El proyecto del gobierno introduce la posibilidad de extender la licencia en los casos de los dos padres por hasta 30 días más, pero sin goce de sueldo. Es decir que los “nuevos beneficios” corren a cuenta de los trabajadores, no a cargo de las ganancias capitalistas.

En el caso de las mujeres, los puntos presentados por “el feminista menos pensado”, como calificó la funcionaria macrista Fabiana Túñez al presidente, incluye la posibilidad de trabajar “después de la maternidad de manera part time por 6 meses”, pero recibiendo solo la parte proporcional del salario, en lo que es una variante de la actual licencia, que permite a la madre sumar hasta seis meses, pero sin cobrar salario alguno.

Cabe agregar, además, que muchos convenios establecen licencias por encima de lo establecido en la ley de contratos de trabajo. Su extensión generalizada redundará en un beneficio para esas patronales, ya que esas licencias más amplias pasarán a ser absorbidas por la Anses.

El proyecto oficial dispone que las asociaciones sindicales “deberán adoptar las normas estatutarias pertinentes para garantizar el respeto a la igualdad de género en el interior de sus organizaciones”, sin brindar mayores especificaciones. Dichas modificaciones deberán ser remitidas al Ministerio de Trabajo “para su consideración y aprobación”, reforzando la injerencia del Estado en los sindicatos.

Finalmente, el planteo de la igualdad salarial no pasa de la pura demagogia, como ya hemos desarrollado en estas páginas, porque la diferencia salarial se basa, esencialmente, en que las mujeres acceden a trabajos de menor calificación y, por tanto, de menores salarios. La igualdad salarial formal ya está establecida en la legislación vigente y el gobierno no suma absolutamente nada en este terreno.

En cambio, el proyecto oficialista plantea –en aras de la “igualdad”– que en ciertas industrias eliminar las restricciones para las mujeres realicen “tareas penosas, peligrosas o insalubres” a la par de los hombres. Si bien el resumen de prensa difundido por el gobierno refiere a “la misma protección” brindada a hombres y mujeres, basta recordar que los índices de mortalidad y accidentes laborales son altísimos, que el régimen de las ART permite al empleador desentenderse de garantizar condiciones de seguridad y que la inexistencia de comisiones obreras electas de seguridad e higiene convierten la perorata sobre la “igualdad” en la igualdad de condiciones de riesgo entre los obreros de la construcción o del subterráneo, por citar solo dos ejemplos de actividades que arrojan muertes periódicamente.

En este cuadro de demagogia se inscriben las licencias propuestas por trámites vinculados a la adopción o a la fecundación asistida que, además de mínimas, solo apuntan a situaciones que la mujer puede pasar apenas una o dos veces en su vida laboral.

Puro humo, nuevamente, del gobierno del ajuste antiobrero y que rechaza las reivindicaciones más sentidas e importantes del movimiento de las mujeres.

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