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13 de diciembre de 2017

Neuquén: MAM, una gran gesta obrera

Tras el desalojo de la fábrica, 9 mil personas marcharon en apoyo a los obreros madereros.
Por Pablo Giachello

En la última semana, la enorme gesta de los obreros de MAM se ha instalado en el centro de la situación política provincial.

Luego del brutal desalojo policial de la fábrica, que desde hacía cinco meses se encontraba ocupada por los trabajadores, el conflicto pasó a tener una enorme repercusión pública. El desalojo dejó a más de una docena de obreros y a otros tantos militantes heridos fruto del impacto de balas de goma, y al diputado del PTS-FIT Raúl Godoy con una grave lesión en su pierna, también por un disparo policial.   

La asamblea obrera que se realizó luego de que fueran liberados los cinco compañeros detenidos en el momento del desalojo de la fábrica, determinó la instalación de un acampe en las puertas de la empresa; reclamarle a la CTA un paro provincial y movilización en repudio a la represión, que se concretó el lunes 11; participar de la asunción de Patricia Jure como concejala del Frente de Izquierda el domingo 10 y de la marcha de la resistencia junto a la Madres de Plaza de Mayo el mismo día por la noche.      

La batería de iniciativas impulsada por los obreros terminó de instalar en la consideración popular la lucha de los trabajadores de MAM. Especialmente la movilización a la asunción de Patricia Jure –que juró con el mameluco de MAM que le regalaron los obreros y donde los trabajadores pudieron increpar a los funcionarios provinciales– y el enorme paro y movilización del día 11, que reunió a más de 9.000 trabajadores.

La lucha de los obreros de MAM ha dejado expuesto al gobierno provincial ante la opinión pública. La plena complicidad del gobierno emepenista con la patronal vaciadora del Grupo BM quedó en completa evidencia con el brutal desalojo policial del viernes pasado.

 

Perspectivas

La repercusión pública que tomó el conflicto y la enorme adhesión popular que recogieron los obreros, obligó al gobierno y a la patronal a convocar a una mesa de negociación, luego de meses de no haber ofrecido nada, apostando al desgaste y al desgrane del colectivo obrero en lucha.

Sin embargo, todo indica que la orientación de la patronal continúa siendo consumar el vaciamiento de la fábrica para proceder a una reconversión a la industria petrolera. La patronal continúa con el concurso de acreedores, que es el mecanismo típico mediante el cual se procede a las declaraciones de quiebra y a los cierres de la planta.

Para disimular el vaciamiento, la empresa ha hecho ingresar a la fábrica a 15 carneros, a cuales incluso ya les está ofreciendo retiros voluntarios. Ninguno es personal especializado, capaz de poner en funcionamiento la planta, ya que los trabajadores más capacitados son parte del grupo de trabajadores en lucha. La empresa continúa militarizada y las ‘propuestas’ patronales de reactivación son un cúmulo de provocaciones, que apuntan a dividir al colectivo obrero y doblegar su lucha. Ni siquiera se encuentran garantizadas las indemnizaciones para los despedidos.

A pesar de todo esto, la moral de los obreros es altísima y mantienen una enorme voluntad de seguir peleando. Es necesario valerse de eso y de la enorme adhesión popular para continuar tomando iniciativas. Hay que colocar el eje de la denuncia en la complicidad del gobierno con la patronal, que pretende cerrar la fábrica, y en su responsabilidad de dar una salida al conflicto. Al cierre patronal es necesario oponerle el planteo de la estatización de la fábrica, sin indemnización al vaciador Bergese, y su reactivación con todos los compañeros adentro.

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