Salud
31/12/2025
Discapacidad y derechos: una agencia necesaria, pero no subordinada al poder político
El cierre de Andis profundiza el ajuste.
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Tribuna Disca - Partido Obrero
Movilización frente a Andis
El gobierno nacional anunció la eliminación de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que pasará a ser absorbida por el Ministerio de Salud. Lejos de tratarse de una mera “reorganización administrativa”, esta decisión constituye un ataque directo a los derechos de las personas con discapacidad, sus familias y los trabajadores del sector. Desde Tribuna Disca denunciamos que esta medida profundiza el ajuste, vacía de contenido las políticas públicas de inclusión y reduce la discapacidad a una cuestión estrictamente médica.
La discapacidad no es un problema sanitario individual, sino una condición social que atraviesa todos los aspectos de la vida: el acceso al trabajo, a la educación, al transporte, a la vivienda, a la cultura y a la participación social. Disolver la Andis y subordinar la política de discapacidad al Ministerio de Salud implica borrar de un plumazo el enfoque integral basado en derechos humanos, conquistado tras décadas de lucha.
Un ajuste que se disfraza de “orden”
El gobierno intenta justificar esta decisión hablando de “ineficiencias” y “desprolijidades administrativas”. Es el mismo discurso con el que se avanzó sobre jubilaciones, educación, salud pública y programas sociales. En nombre de la “transparencia” se recorta presupuesto, se paralizan prestaciones y se desmantelan organismos específicos. En discapacidad, esto ya se viene viviendo: demoras interminables en el otorgamiento del Certificado Único de Discapacidad, suspensión y baja de pensiones, atraso en pagos a prestadores, cierre de dispositivos y sobrecarga total sobre las familias.
Eliminar la Andis significa centralizar decisiones en una lógica puramente fiscal, donde la prioridad no es garantizar derechos sino reducir el gasto. El mensaje es claro: las personas con discapacidad pasan a ser un número a recortar, una variable de ajuste más en el plan de motosierra contra el conjunto de los trabajadores.
La discapacidad no puede ser medicalizada ni burocratizada
Reducir la discapacidad al ámbito del Ministerio de Salud implica volver a una concepción atrasada, asistencialista y medicalizante. Como si la inclusión se resolviera con diagnósticos, auditorías y formularios. La realidad es exactamente la opuesta: la exclusión se produce en el mercado laboral que expulsa, en un sistema educativo que no incluye, en ciudades sin accesibilidad, en un transporte público que discrimina y en un Estado que abandona.
La existencia de un organismo específico como la Andis no era un privilegio, sino una conquista. Su eliminación es un retroceso político que deja a millones de personas sin una herramienta de defensa frente al ajuste generalizado.
Un ataque de clase
Este gobierno avanza contra la discapacidad con el mismo criterio con el que ataca al conjunto de la clase trabajadora. Mientras se benefician grandes grupos económicos, se desfinancia todo lo que garantice condiciones mínimas de vida. Las personas con discapacidad, mayoritariamente pertenecientes a los sectores populares, quedan atrapadas entre la precarización, la pobreza y el abandono estatal.
Las familias son empujadas a resolver solas lo que debería garantizar el Estado. Los trabajadores del sector —prestadores, acompañantes, docentes, terapeutas— son precarizados y empobrecidos. Todo esto configura un verdadero cuadro de emergencia social en discapacidad, que el gobierno profundiza en lugar de resolver.
La respuesta es organización y lucha
Desde Tribuna Disca sostenemos que la inclusión no se discute: se garantiza. No aceptamos el cierre de la Andis ni ningún recorte encubierto. Defendemos una política pública integral, con presupuesto real, participación de las personas con discapacidad y control social, no auditorías persecutorias.
Llamamos a organizarse de manera independiente, junto a trabajadores, familias y organizaciones, para enfrentar este ajuste. Es necesario unir esta pelea a la lucha general contra la reforma laboral, el vaciamiento de la educación pública y el ataque a la salud. No hay derechos sin lucha, y no hay inclusión posible bajo un programa de ajuste permanente.
La discapacidad atraviesa la vida entera. Por eso, frente a este retroceso histórico, levantamos una bandera clara: no al cierre de la Andis, no al ajuste en discapacidad, sí a una política basada en derechos, con organización y lucha en las calles.




