Sindicales
29/10/2026
Bunge cierra su histórica planta de Campana y deja más de 100 familias obreras en la calle
Otro golpe al empleo industrial en el cordón Zárate-Campana. La multinacional descarga la crisis sobre los trabajadores mientras preserva sus ganancias.
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La multinacional agroindustrial Bunge anunció el cierre definitivo de su planta de fertilizantes y productos químicos ubicada sobre la Ruta Nacional 9. La noticia fue comunicada de manera escandalosa mediante un código QR, en una muestra más del desprecio patronal hacia los trabajadores que durante décadas sostuvieron la producción y las ganancias de la empresa.
La decisión afecta de manera directa a más de 110 trabajadores de planta y a centenares de familias obreras si se considera al personal tercerizado de maestranza, seguridad, comedor y logística. Desde el Sindicato del Personal Químico y Petroquímico de Zárate-Campana denunciaron el carácter intempestivo de la maniobra empresarial: los trabajadores encontraron los portones cerrados con candados y se les impidió ingresar a sus puestos de trabajo.
La metodología no es nueva. Al igual que ocurrió en Fate y en otros conflictos recientes, las patronales aprovechan períodos de vacaciones, paradas técnicas o momentos de menor actividad para consumar cierres y despidos masivos, buscando evitar la organización y la respuesta colectiva de los trabajadores.
Bunge intenta justificar la medida apelando a la caída de ventas, los costos operativos y la competencia de importaciones favorecidas por la apertura económica. Sin embargo, durante años acumuló enormes beneficios gracias al trabajo de sus operarios. Ahora pretende preservar sus márgenes de rentabilidad descargando el costo de la crisis sobre quienes producen la riqueza.
Una nueva herida sobre el polo industrial de Zárate-Campana
El cierre de Bunge no constituye un hecho aislado. Forma parte de un proceso general de destrucción de puestos de trabajo y desmantelamiento industrial que golpea a toda la región.
En el último período cerraron o redujeron drásticamente su actividad empresas como Cabot, Clariant, Archroma y Barcan, dejando centenares de despedidos. A ello se suman los retiros "voluntarios" y ajustes permanentes en el sector automotriz, así como otros cierres industriales que afectan al conjunto del cordón productivo bonaerense.
Mientras los gobiernos hablan de competitividad y los empresarios reclaman beneficios, los trabajadores pagan las consecuencias con despidos, suspensiones y pérdida de derechos. Lo que se presenta como una simple "reestructuración" es, en realidad, una transferencia de la crisis hacia las espaldas de la clase obrera.
Defender cada puesto de trabajo
La experiencia reciente demuestra que la lucha es el único camino para enfrentar los cierres y despidos. El acampe y la vigilia que sostienen los trabajadores de Bunge representan una primera respuesta necesaria frente al atropello patronal.
Frente al cierre, corresponde impulsar la más amplia solidaridad obrera y popular, la unidad de todos los sectores en lucha y la deliberación en asambleas para resolver un plan de acción. Ninguna confianza en las promesas empresariales ni en las negociaciones a espaldas de los trabajadores.
Ni despidos ni cierres. Apertura de los libros contables para que la empresa demuestre la supuesta crisis que invoca. Reparto de las horas de trabajo sin afectar salarios. Si Bunge abandona la producción, ocupación de la planta y puesta en funcionamiento bajo control de sus trabajadores.
Toda nuestra solidaridad con los trabajadores de Bunge. Que la crisis la paguen los capitalistas y no las familias obreras.

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