Sindicales
10/8/2026
Del streaming de la estrella de mar a la calle: entrevista a uno de los despedidos del Conicet
Hablamos con Jonathan Flores, doctor en Ciencias Biológicas de la UBA

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En los últimos dos años se perdieron 2.365 puestos de trabajo en el Conicet, casi el 10% de la planta, mientras los ingresos de becarias, becarios e investigadores cayeron cerca de un 40%. Hoy, 379 becarias y becarios posdoctorales quedan sin trabajo mientras esperan los resultados de su postulación a la Carrera del Investigador Científico. A esto se suman casi 500 ingresos congelados a la CIC y otros 500 a la Carrera del Personal de Apoyo, correspondientes a concursos ya ganados.
Como parte del plan de guerra de Milei contra los trabajadores, la salud, la educación y la ciencia quedaron despedidos casi 400 investigadores e investigadoras en el país, lo que constituye un nuevo golpe a la investigación nacional, así como un desastre para las economías familiares de los afectados.
En el marco de la campaña contra los despidos se realizará una audiencia pública en el Congreso Nacional el 10/8 junto a la presentación del Proyecto de Ley contra los despidos elaborado por Néstor Pitrola y presentado por el bloque del Frente de Izquierda-Unidad en apoyo a las luchas que se vienen llevando adelante en todas las localidades en defensa de los puestos de trabajo y del desarrollo científico del país.
Desde Prensa Obrera nos acercamos a entrevistar a algunos de los protagonistas de esta situación para colaborar en la difusión de esta lucha. Es el caso de Jonathan Flores, doctor en Ciencias Biológicas por la UBA y hasta fin de agosto, becario posdoctoral del Conicet en el Instituto de Biología de Organismos Marinos del Cenpat (centro científico y tecnológico) en Puerto Madryn.
¿Cuál es tu área de investigación y su importancia?
Trabajo sobre biodiversidad de los ecosistemas marinos profundos, particularmente sobre erizos de mar. Mis estudios se enfocan en conocer la diversidad de erizos de mar de aguas profundas de Argentina y cómo sus estrategias reproductivas influyen en las distribuciones de estas especies.
Comencé participando, como estudiante, en las primeras campañas que exploraron la biodiversidad del Cañón Submarino de Mar del Plata. Desde entonces participé en cinco campañas oceanográficas, descubrí y describí nuevos géneros y especies de erizos de mar y desarrollé una especialización que me permite decir que soy el primer investigador formado íntegramente en biodiversidad del mar profundo en nuestro país.
Además, integro el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina, que el año pasado realizó la famosa expedición Talud Continental IV que se transmitió por streaming, una campaña que tuvo una enorme repercusión pública y permitió acercar a miles de personas a la biodiversidad extraordinaria de nuestros mares profundos. Y que para el próximo año está prevista una nueva campaña de exploración frente a las costas de Chubut.
Los ecosistemas profundos son de los ambientes menos conocidos y explorados a nivel global, y Argentina no es la excepción. Mi trabajo busca conocer qué especies están presentes, cómo se relacionan entre sí y cómo es la biodiversidad de estos ambientes.
Al ser ecosistemas muy poco explorados, aún nos queda mucho por conocer y comprender sobre ellos. Creo que es importante porque no podemos conservar ni manejar adecuadamente nuestros ecosistemas marinos si primero no conocemos qué organismos los habitan y sus interacciones ecológicas. Además, también es una forma de aportar a la soberanía nacional generando conocimiento sobre nuestros propios mares y recursos naturales.
¿Cuál es tu situación particular en términos laborales? ¿Es un hecho aislado o más general?
Comencé mi postdoctorado en el 2023. En un contexto regular/normal Conicet tendría que haber llamado anualmente a concurso de Carrera de Investigador Científico y Tecnológico (CICyT), pero esto no sucedió. Se realizó un concurso durante el 2023 y luego estuvimos prácticamente dos años con el concurso cerrado, ya que el correspondiente al 2024 no se realizó y el del 2025 se realizó a fin de ese año. Por lo que lxs becaries de la cohorte 2023-2026 solo tuvimos una posibilidad de presentarnos a CICyT, la del 2025. Esto produjo que nuestras trayectorias se vean discontinuadas, ya que los resultados del concurso CICyT 2025 estarían a partir de agosto del 2027 y nuestras becas finalizaron en julio de 2026. Por lo que nos quedamos desempleados mientras el concurso sigue en proceso de evaluación.
Somos casi 400 becarios y becarias posdoctorales del Conicet en todo el país que estamos en esta situación. En Chubut somos al menos seis, en distintos centros de investigación.
¿Cómo te afecta a nivel individual esta situación? ¿Cómo crees que afecta al desarrollo de la ciencia?
A nivel personal es una situación bastante difícil. Llevo alrededor de diez años trabajando en esta línea, desde que era estudiante de grado, luego durante mi doctorado y finalmente el postdoctorado. Tengo proyectos en desarrollo, material recolectado en campañas que todavía tengo que analizar, colaboraciones con otros investigadores y nuevas campañas previstas.
También implica tener que buscar trabajo muy posiblemente fuera del sistema científico, y eso puede significar perder una especialización que llevó muchos años construir. O bien, tener la posibilidad de continuar en investigación pero en otro país.
Para la ciencia, el problema es que se pierde continuidad y capacidades acumuladas durante años. Para el país implica perder toda la inversión pública que realizó durante mi formación y en la de mis compañerxs, ya que la mayoría estudiamos en universidades públicas y realizamos el doctorado y postdoc con becas de Conicet. No se trata solamente de que una persona se quede sin trabajo: detrás hay proyectos, conocimientos, equipos de trabajo y años de inversión pública en formación que pueden quedar interrumpidos o tirados a la basura.
¿Cómo creés que está la situación de la ciencia en general?
Creo que estamos atravesando una situación muy complicada. Hay un fuerte desfinanciamiento general, nuestro salario cayó un 40% desde diciembre 2023 a la fecha, se redujeron las becas de doctorado y postdoc, se redujeron los instrumentos para financiar investigaciones, se dieron de baja más de 500 cargos correspondientes al Personal de Apoyo que ya habían sido concursados y merituados, hay una demora en los ingresos a la Carrera del Investigador de los concursos CICyT 2022 y 2023, más de 1.000 personas que fueron seleccionadas pero todavía no pudieron efectivizar sus cargos.
Lo que más preocupa es que se está perdiendo continuidad. La ciencia necesita planificación y procesos que llevan años. Cuando se interrumpen o cortan, recuperar esas capacidades después no es tan sencillo, lleva muchísimo tiempo reconstruirlo.
¿Qué perspectivas ves y cómo se puede apoyarlos?
La situación es difícil, pero todavía estamos tratando de encontrar una solución. En el caso de los casi 400 becarixs postdoc, nuestro reclamo es que Conicet nos garantice la continuidad laboral hasta que se publiquen los resultados del concurso CICyT. Eso por el momento no ocurrió y la mayoría de lxs becarixs ya quedaron desempleados.
También creo que es importante que este reclamo tenga apoyo de las instituciones, de las universidades, de los gobiernos provinciales y municipales y de la sociedad en general. No necesariamente porque tengan que resolver un problema que corresponde a nivel Nación, Conicet depende de Jefatura de Gabinete, sino porque las investigaciones que hacemos tienen un impacto concreto en los lugares donde vivimos.
En mi caso, por ejemplo, estudiar la biodiversidad del Mar Argentino también significa generar conocimiento desde Chubut sobre nuestros propios ecosistemas. Mantener esas capacidades debería ser un objetivo compartido.



