Sindicales
6/2/2026
Para el Frigorífico Rioplatense, récord de producción; para los trabajadores, sobrecarga y accidentes laborales
Mientras los Costantini llenan sus arcas, las y los operarios sufren consecuencias físicas y emocionales a causa de un ritmo productivo salvaje.
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Frigorífico Rioplatense faenó más de 400.000 animales en 2025
Según los datos de faena 2025 que publicó la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, que aglomera todos los lugares habilitados para faenar carne bovina (desde un matadero municipal en el interior del país que faenó solo 10 animales, hasta los grandes monstruos de la industria cárnica encabezados por el Frigorífico Rioplatense con más de 400.000 animales faenados), se produjo un récord de dicha actividad el año pasado.
Entre los primeros cinco puestos de la lista alcanzan más del 20% de exportación bovina del país. Entre ellos figuran grandes grupos frigoríficos, como el Grupo Lequio que fue comprando distintos mataderos y cuenta hoy con siete plantas productoras, logrando una faena conjunta mayor a las 678.000 cabezas. El frigorífico Swift -entre sus dos plantas- faenó 472.000; otro gran exportador fue el Grupo Coto, que compró una planta rosarina, dejando a un costado el negocio supermercadista, pero logrando entre -ahora- sus dos plantas un total de 465.000 animales faenados para exportación.
Los frigoríficos aumentan sus ganancias a costa del sacrificio obrero
El gobierno de Estados Unidos -en el marco de un acuerdo comercial en 2026- anunció el aumento del cupo de importación sin aranceles para la carne vacuna argentina, pasando de 20.000 a 100.000 toneladas, a cambio de que el gobierno de Milei a partir del mes de noviembre permita el ingreso de ganado vivo proveniente del “país del norte”. A su vez Trump le exige a su lacayo sudamericano que deje de pedirle el “registro de instalaciones para las importaciones de productos lácteos de origen estadounidense”.
El aumento de la cuota cárnica para exportación aumentará las ganancias de las patronales, pero las presiones de los ritmos productivos nuevamente serán sobre las espaldas de las y los trabajadores, quienes -por ejemplo en el Frigorífico Rioplatense- no han recibido ningún beneficio ni bono anual complementario, a pesar de lograr un récord de faena sin precedente.
Por otro lado el aumento de exportación, potencia la codicia de los monstruos cárnicos por mandar todo “para afuera” y desabastecer el mercado interno, empujando los precios de la carne en 2025 a niveles inalcanzables para las familias obreras de nuestro país, incrementando un 78% en promedio el kilo, contra una inflación (mentirosa) anual de 31.5%, demostrando una vez más, y como ya lo dijera Don Atahualpa Yupanqui, que “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.
En el Rioplatense lo “importante es la plata, la salud va y viene”
El pasado miércoles en el sector de despostada, se produjo un nuevo siniestro (hecho predecible y evitable) que “por suerte” no produjo ningún herido en la línea de producción. Pero deja en evidencia la búsqueda de super ganancias por parte de la patronal, aumentando la productividad a costa de pésimas condiciones laborales, en las cuales los compañeros y compañeras del frigorífico arriesgan sus vidas día tras día y sufren el aumento de lesiones y enfermedades profesionales constantemente.

Desde luego esto nos recuerda la lucha que viene dando desde hace más de ocho meses la familia de Alan Paz, la comisión interna de delegados y organizaciones solidarias, reclamando justicia por el asesinato laboral ocasionado por la negligencia y desidia patronal.
Todas estas situaciones son la antesala de una reforma laboral que quiere imponer el gobierno de Milei, junto a sus cómplices políticos, empresariales y la burocracia sindical.
Contra esta ofensiva político-patronal, salgamos todos a la calle el día que se trate la ley de reforma laboral esclavista, mal llamada “modernización laboral” por algunos burócratas que pretenden “romantizar” discursivamente una pérdida total de derechos adquiridos a través de años de luchas obreras.
El 11 de febrero hagamos un paro activo, con un plan de lucha que nos lleve a la huelga general, para terminar con este gobierno hambreador y esclavizador de toda la clase trabajadora.

