Sindicales

28/4/2026

Reconversión en Electrolux: crisis industrial, salida patronal y despidos

La burocracia sindical colabora con los negocios patronales.

Fábrica Electrolux.

La empresa dedicada al ensamblado de la marca Electrolux, Frimetal, anunció el fin de su producción local de heladeras en Rosario, para reconvertir parte de la empresa en importadora, con cientos de despidos a su paso y una logística limitada que garantiza la continuidad de los negocios patronales a costa de la desocupación de sus trabajadores: un esquema con el cual las patronales vienen desenvolviéndose en la crisis a expensas de los trabajadores y con la colaboración de la burocracia sindical entreguista, donde –en contraste- se destaca la orientación del Sutna contra los despidos y el lock out patronal en Fate.

La decisión de Frimetal plantea dejar la producción local de algunos bienes a partir del mes de mayo, reconvirtiéndose al rubro de importadora de los mismos que hasta la fecha se ensamblan en el país, y apelando a una drástica reducción del personal, pasando de los originales 750 operarios a una planta reducida de 150 trabajadores.

La empresa ya habría avanzado en marzo con más de 130 “retiros voluntarios”, operando por debajo de su capacidad, y con la anuencia de la burocracia sindical de la UOM que asistió a todo este proceso como garante de la imposición patronal, negociando las salidas obreras hasta encontrarse con el hecho consumado, ante el cual tampoco apuntan a hacer nada.

La caída de las ventas -debido a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios e ingresos populares, el derrumbe del crédito y el financiamiento bancario para el consumo, y el proceso de apertura indiscriminada de importaciones- viene golpeando fuertemente al sector: en 2025 la planta rosarina de Electrolux  suspendió a unos 400 trabajadores por la baja demanda de bienes, en un proceso acordado con la burocracia de la UOM.

La empresa Goldmund S.A. (marca Peabody) acaba de solicitar solicitó la apertura de un concurso preventivo de crisis para “continuar operando”, lo que preanuncia eventuales despidos; en Mabe se vienen implementando despidos y se clausuró una de sus plantas; Whirlpool cerró la producción de su planta de lavarropas en Pilar el año pasado;  Aires del Sur, fabricante de equipos Electra, pidió la quiebra hace pocas semanas.

No es una realidad exclusiva de las empresas productoras y ensambladores de bienes de línea blanca, sino que atraviesa a toda la industria localizada en el país, con las patronales cerrando la producción para dedicarse directamente a la importación y logística de los mismos bienes, manteniendo sus ganancias y desprendiéndose de sus trabajadores y obligaciones.

Algo similar a lo que intenta la patronal de Madanes Quintanilla en Fate, esta vez con la oposición el sindicato del Sutna (Neumático), que viene enfrentando los casi 1.000 despidos en la planta, contra viento y marea, con conquistas importantes como el pago de las quincenas adeudadas y los fallos favorables a la continuidad laboral de los trabajadores, y con una burocracia sindical que en los distintos gremios industriales y desde la CGT es cómplice de los despidos y cierres de las plantas, negociando –en el mejor de los casos- las indemnizaciones y las condiciones de salida de los trabajadores: casi como un favor a las patronales.

La crisis industrial actual es resultado directo de la política recesiva del gobierno de Javier Milei. La reforma laboral sancionada por el Congreso de la Nación, con el apoyo del peronismo y la colaboración de la burocracia sindical, tampoco sirvió a revertir este procesos, sino más bien todo lo contrario: las patronales tienen el camino allanado para hacer y deshacer a su antojo, adaptando las relaciones de trabajo a las “necesidades del mercado”.

Recesión económica, endeudamiento de las familias obreras, caída de salarios y los ingresos populares y desocupación son el resultado del plan económico fracasado del gobierno nacional, que subsiste sobre la base del reendeudamiento eterno y los favores del capital financiero internacional y el imperialismo norteamericano. Este es un gobierno enemigo de los trabajadores y hay que echarlo, para defender los puestos de trabajo y la reconstrucción de la industria sobre las bases de un programa económico de los trabajadores y no de las patronales que buscan sacar una mejor tajada usando a los trabajadores como sus rehenes y moneda de cambio.

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