Sindicales
30/3/2026
Suben los precios, caen los salarios y crece el endeudamiento impagable
La receta explosiva de Milei y las patronales para hundir a los trabajadores y a la economía nacional.

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Trabajadores endeudados.
La situación actual de las y los trabajadores resulta dramática, en un cuadro de ajuste salarial y pérdida del poder adquisitivo, combinado con un alto nivel de endeudamiento a tasas usurarias, como resultado de una política económica “libertaria” de recesión, despidos, ajuste y bicicleta financiera con negocios para la banca privada y el capital financiero.
Según la consultora Ecolatina, lo ingresos de las familias cayeron un 20% en términos reales en relación al primer semestre de 2023, y se encontraría un 40% debajo de niveles alcanzados en 2016, dando cuenta de un deterioro económico sostenido en el tiempo, tanto bajo el gobierno de Milei como su antecesor de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y quienes los precedieron a ambos.
Esto se debe principalmente a la política de techo paritario y licuación salarial de los distintos gobierno, con aumentos salariales por debajo de la inflación, como ocurre en la actualidad con un índice salarial que en enero creció un 2,1% y un anual del 28%, dejando un saldo de una caída del poder adquisitivo de 0,8% para el mismo mes y 2,9% anual. Junto con la dolarización y liberación de precios y tarifas, por los cuales los precios internacionales impactan en los consumos locales, independientemente que se trate de bienes importados o producidos en el país.
A esto se suma que la falta de ingresos de la población trabajadora es “subsanada” con el endeudamiento de las familias obreras para poder hacer frente a las obligaciones impostergables, la cual opera en un mercado con elevadas tasas de intereses debido a la bicicleta financiera del gobierno y su política recesiva, que se viene tornando en un alarmante crecimiento de la incobrabilidad de la deudas.
En enero de este año la mora para los hogares ascendió al 10,6%, llegando al nivel más alto en los últimos 20 años, según datos del Banco Central. Un marcador que se agrava para el caso de las deudas no bancarias, con un margen de incobrabilidad que oscila entre el 24% y el 27,4%, llegando incluso a casos de hasta un 45% de mora. Esto último es clave ya que afecta a los sectores con menores ingresos, quienes no tienen acceso al financiamiento bancario y suelen ser víctimas de prácticas usurarias y aplicación de intereses abusivos gracias a la desregulación oficial.
La tasa de interés aplicada por los bancos en los últimos meses oscila alrededor de un costo financiero total del 7% mensual, con salarios que ahora sufren un techo salarial oficial –y acatado por la burocracia sindical- del 2%, contra una inflación del 3% mensual y en ascenso. Mientras que para el segmento no bancario tenemos números exorbitantes que pueden superar el 400% anual de CFT.
Actualmente tenemos que el promedio de endeudamiento de las familias llegó al equivalente a 2,5 salarios, cuando hace un año alcanzaba 1,5 salarios, dando cuenta de un proceso de endeudamiento que viene escalando, incluso postergando consumos y pateando una situación crítica para más adelante. Cabe agregar que mientras antes la gente se endeudaba para llegar a fin de mes ahora lo hace para pagar deudas anteriores, hipotecando aún más su futuro económico.
Este agravamiento de la situación económica de los trabajadores se da al mismo tiempo que cae el empleo registrado, con casi 300.000 despidos bajo el gobierno de Javier Milei y una transformación negativa del mercado laboral donde avanza la precarización y el fraude laboral y crecen los monotributistas y autónomos mal remunerados y con menos derechos. Una tendencia impulsada por las patronales para abaratar la mano de obra y desentenderse de sus obligaciones.
La ofensiva negrera y antiobrera de las patronales, impulsada por el gobierno de Milei y los partidos políticos patronales, y con la colaboración de la burocracia sindical entreguista están llevando a los trabajadores a una situación extrema y de crisis social.
La salida a esta situación demanda una recomposición general de los salarios, rompiendo los techos salariales y el sometimiento de la burocracia sindical, y la defensa de los puestos de trabajo contra los despidos y los cierres y/o reconversiones patronales. Los trabajadores necesitamos nuevas direcciones en los gremios para favorecer la lucha por estas reivindicaciones.




