Sociedad

27/8/2025

El cuadro robado por los nazis y sus negocios con los capitalistas criollos

Argentina como refugio de criminales de guerra del Tercer Reich y plataforma para su enriquecimiento.

Imagen de la publicación inmobiliaria.

La obra de un reconocido pintor italiano, que fue robada al coleccionista judío Jacques Goudstikker por los nazis, fue divisada en Argentina en la publicación inmobiliaria de una propiedad en venta de una de las hijas de un exjerarca de las SS –organización paramilitar del Tercer Reich. El nazismo desarrolló una política de robo a escala continental de piezas artísticas, al mismo tiempo que en Alemania censuró distintas formas de arte, imponiendo otras que estaban en sintonía con su orientación supremacista. El hecho, asimismo, colocó nuevamente sobre la mesa los lazos que el régimen de Hitler cosechó con distintos gobiernos capitalistas del mundo, entre ellos los de Argentina.

El “Retrato de una Dama”, un bellísimo óleo sobre lienzo producido por Giuseppe Ghislandi que muestra a la condesa italiana Colleoni, fue visto en una foto, colgado sobre el sofá de una casa en la Costa Atlántica; todavía no ha sido encontrado. La misma pertenece a la familia del fenecido jerarca nazi Friedrich Kadgien. Goudstikker fue el marchante de arte más importante de Países Bajos durante la etapa de entreguerras y la pintura formó parte de su colección, rematada por los nazis a precios bajísimos.

Valorada en millones de florines, su colección, que incluía miles de piezas, constituyó uno de los patrimonios privados de arte más destacados del Viejo Continente. Goudstikker murió huyendo de los nazis, al caerse de un barco que navegaba por el Canal de la Mancha. El comandante en jefe de la Luftwaffe –fuerza aérea del aparato militar hitlerista– y coleccionista de arte, Hermann Göring, compró la totalidad de la selección de Goudstikker por aproximadamente una sexta parte de su valor real.

Göring robó fundamentalmente piezas artísticas a familias judías en el marco del Holocausto. Los nazis se apropiaron de casi el 20% de las obras europeas. A la par que desarrollaba esta política de pillaje, la dictadura nazi censuró distintas formas de arte en Alemania, haciendo primar el grecorromano, que, según Hitler, era la expresión de una aparente superioridad racial. El líder del Tercer Reich sostenía que este tipo de arte no estaba “contaminado por influencias judías”.

Los nazis divulgaron la teoría del arte degenerado, que supuso una ofensiva contra el arte moderno, al que consideraban un insulto hacia el “sentimiento alemán”; tildado de “judío”, “masónico” y “comunista”, fue prohibido y retirado de los museos nacionales, y los artistas fueron perseguidos, expulsados de sus trabajos como docentes o penados con la prohibición para producir nuevas obras. El régimen de Hitler promovió el desarrollo de pinturas y esculturas tradicionales que glorificaban los valores reaccionarios de la “pura sangre alemana”, el belicismo y la disciplina.

Capitalistas pardos

Kadgien, junto a colegas –entre ellos un empresario alemán–, puso en pie empresas fantasmas en Suiza para blanquear los miles de millones de marcos robados e invertirlos en otros países. A principios de 1950, mediante la compañía Imhauka AG, adquirieron 85.000 hectáreas en Mato Grosso, Brasil, bajo el gobierno nacionalista de Getúlio Vargas, las cuales vendieron tres años más tarde embolsándose ganancias mayúsculas. En 1955, fundaron Imhauka Brasileira Industrial e Comercial S.A., con sede en Río de Janeiro. Años después, bajo el gobierno de Juscelino Kubitschek de Oliveira, cerraron un acuerdo de venta de armamento.

En 1951 constituyeron Imhauka Argentina S.A. y forjaron vínculos con el gobierno de Juan Domingo Perón, convirtiéndose en su nexo con empresas alemanas como Siemens. Kadgien vivió discretamente en Brasil y Argentina. En nuestro país se ocultaron, gozando de protección estatal, varios criminales nazis –su llegada fue facilitada por las dictaduras de la Década Infame–, entre ellos Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores del Holocausto y la solución final, quien aterrizó en Argentina en 1950; y Josef Mengele, oficial y médico que realizó experimentos con prisioneros judíos que luego eran asesinados en cámaras de gas.

Las relaciones entre los gobiernos capitalistas y los jerarcas nazis eran la expresión política, de un modo general, de las relaciones económicas que mantenían las burguesías de Argentina y Brasil con el gran capital alemán. Son conocidos también los lazos entre Mercedes Benz, Perón y los nazis revelados por Gaby Weber, doctora de la Universidad de Berlín. Business is business. La búsqueda de obras de arte robadas durante el Holocausto continúa; la nuera de Goudstikker y heredera de su colección, Marei von Saher, iniciará acciones legales para recuperar el retrato.

La historia nos ha dado en Argentina un gobierno, el de Milei, que tiene vínculos con los nuevos nazis: Vox en España o Hermanos de Italia. Y una relación carnal con el Estado de Israel, que está cometiendo un genocidio, utilizando métodos nazis, contra el pueblo palestino. Solo los socialistas y comunistas enfrentaron, enfrentan y enfrentarán a los fascistas.

Peor momento de Milei: crisis económica, Spagnuolo y derrotas en el Congreso
Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T2E30. -
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