Sociedad
16/3/2026
Festival de folklore bajo el lema de "Fate no se cierra"
Numerosos artistas participaron de la peña familiar en apoyo a la lucha de los trabajadores del neumático.

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Foto: prensa Sutna.
Facundo Cabral decía que el oficio del cantor es hacer del arte "un hermosísimo pretexto para llegar al hecho moral". Así lo conciben los artistas de folklore argentino que, el pasado domingo, pusieron sus instrumentos al servicio de la lucha de los trabajadores de Fate, convirtiendo una peña familiar frente a la fábrica ocupada en un grito de resistencia obrera.
Cabe resaltar que el escenario montado sobre Blanco Encalada al 3000 contrastó ostensiblemente con aquel de Jesús María, donde algunos que "vendieron su guitarra" invitaron a cantar al presidente, mancillando un lenguaje musical que, desde el fondo de los tiempos, se ha dedicado a narrar las penurias de los oprimidos. En cambio, quienes tocaron en las puertas de Fate recogieron honrosamente esa noble tradición, y devolvieron el folklore a su lugar de pertenencia, a las entrañas del pueblo, para que nuevamente sea arma de denuncia empuñada contra los dueños del poder. Tal es así, que los versos del Martín Fierro brotaron desde la garganta de Omar Roldán, recordándonos que para los de arriba "son campanas de palo las razones de los pobres".
De este modo, la tarde de domingo en el acampe se tiñó de reflexiones de Yupanqui, del sonido ancestral de los charangos, de la liturgia colectiva de bailar en ronda. En la jornada convivió la dulzura de una tonada mendocina con la invocación de Horacio Guaraní a no dejar de luchar "por un canto obrero, obrero y popular", un himno que recorre la historia de los levantamientos populares en nuestro país y nos recuerda que la clase obrera argentina está llamada a protagonizar nuevas gestas para sacarse de encima a este gobierno reaccionario.
Los artistas que se hicieron presente lograron, a través de la música y la poesía, brindar un alegato de solidaridad de clase. Ofrecieron un espacio de belleza y camaradería, donde los trabajadores y sus familias pudieron compartir un momento, fortalecer sus lazos y reafirmarse ante las batallas que se avecinan. Los niños saltando en el inflable con las patillas transpiradas, cientos de empanadas crepitando en el aceite antes de ser llevadas a la mesa y compañeros dejándose conmover con un acorde de guitarra compusieron postales invaluables de la lucha, que muestran a las claras quién tiene la razón y quién merece ganar esta pulseada.
Al caer la noche, la letra de La Cigarra vino a coronar el encuentro. Las intérpretes de María Elena Walsh sentenciaron que "a la hora del naufragio, y la de la oscuridad, alguien te rescatará, para ir cantando". Eso lo saben de sobra los trabajadores del neumático, cuyo "rescate" en situaciones adversas siempre ha sido apelar a la unidad del colectivo obrero para salir a la lucha. Parafraseando a Cabral, el ejemplo de estos luchadores inquebrantables constituye en sí mismo un hecho moral, porque ponen el cuerpo por el plato de comida de los suyos a la vez que encienden un faro para toda la clase trabajadora.



