Sociedad

22/11/2023|1681SP

Represión y escándalo en el clásico entre Argentina y Brasil

Otra vez la policía carioca envuelta en un ataque contra el público albiceleste. Apoyo y solidaridad de los jugadores con argentinos con sus aficionados.

Represión en el Maracaná.

El partido disputado entre las selecciones de Brasil y Argentina este martes 21 por las eliminatorias del Mundial 2026, que terminó con la victoria del conjunto albiceleste por 1 a 0, estuvo atravesado por los incidentes contra la afición argentina, la brutal y sesgada represión policial y el apoyo y solidaridad de los jugadores argentinos con su público.

La contienda futbolística tuvo lugar en el estadio Maracaná en la ciudad de Río de Janeiro, allí donde hace unas pocas semanas la policía local protagonizó duros ataques represivos contra la afición xeneize ante la final de la Copa Libertadores, y dónde las hinchadas de Argentinos Juniors y Racing fueron víctimas de los mismos métodos nefastos por parte de la policía.

Cabe agregar que el clásico sudamericano fue precedido por una enorme tensión, con la verdeamerela arrastrando dos derrotas consecutivas y enfrentando en su casa al campeón del mundo, lo que no ameritó por parte de los organizadores ninguna medida preventiva para evitar las rispideces y fricciones entre los aficionados, con una abultada mayoría local por sobre los hinchas argentinos.

Al término de la entonación de ambos himnos y cuando todo estaba dado para comenzar, el grueso de la hinchada argentina, que se agrupó detrás de unos de los dos arcos, fue hostilizada por una parte de los hinchas brasileros, lo que desembocó en algunos incidentes.

En ese momento, la Policía Militar avanzó a bastonazo limpio contra la afición argentina: una acción represiva sesgada que se prolongó durante varios minutos y que dio lugar a la intervención de los jugadores argentinos que acudieron en defensa de su público.

El proceder repudiable de las fuerzas represivas de Río de Janeiro, que ya habla de una política institucional del Estado carioca, dio lugar a acciones y gestos de los jugadores argentinos que han trascendido por todos los medios internacionales y explotan en las redes sociales.

El “Dibu” Martínez saltando para “atajar” un bastonazo policial y el capital argentino, Lionel Messi, indicándole al árbitro el retiro del equipo argentino al vestuario ante lo que estaba sucediendo fueron algunas de las manifestaciones de repudio contra el accionar policial y la organización del evento. Así como de empatía y unidad con el público albiceleste.

El partido de fútbol pudo comenzar media hora después de lo dispuesto oficialmente, con un cerco de seguridad sobre la afición argentina y un ánimo caldeado que se expresó durante todo el juego. Lo que no hizo más que avivar los festejos y la unidad de jugadores con la hinchada tras obtener la conquista del clásico, como en la final de la Copa América, en el mismísimo Maracaná.

Río de Janeiro se encuentra gobernada por el bolsonarista Cláudio Castro, a quien se lo sindica como el responsable de una política criminal y represiva en las fuerzas de seguridad, con distintas masacres en las favelas a manos de la Policía Militar.

El accionar represivo de la policía carioca debe ser investigado y sancionado para cortar con una seguidilla de ataques que no hace más que alentar las rispideces y falsas enemistades entre los trabajadores de dos pueblos hermanos. A pesar de la dureza de estas fuerzas represivas no se trata de una excepción, cómo se ve frecuentemente en el fútbol argentino o en la misma represión y maltrato al público local cuando la selección argentina juega en el país. Es parte de la lógica antiobrera y antipopular de las fuerzas represivas, formadas al servicio de defender a los capitalistas contra los trabajadores.

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