Universidad

14/4/2026

Comunicación Social-UBA: rompamos la parálisis de la carrera con una alternativa de izquierda e independiente

Imagen: archivo.

La carrera de Comunicación Social de la UBA enfrenta varios desafíos a partir de las políticas del gobierno nacional, entre el ajuste presupuestario contra la universidad, la persecución a los trabajadores de la comunicación y el ataque de Milei a las ciencias sociales.

El año arrancó en toda la facultad con jornadas de paro de los docentes en lucha contra el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. A pesar de ser votada y ratificada por el Congreso, el gobierno de Milei se niega a aplicarla mientras busca negociar con los rectores una segunda ley que implicaría un aumento notablemente menor al de la ley que debería cumplirse.

Frente a esta situación, los estudiantes nos organizamos junto a docentes y nodocentes en distintas instancias como asambleas, clases públicas y ruidazos, para visibilizar la crisis presupuestaria que ahoga a la universidad y para organizarnos por una salida contra el ajuste. Esa realidad que vive la UBA afecta en particular a la Facultad de Ciencias Sociales y a nuestra carrera. Pero, por fuera de la facultad, el gobierno transformó el ataque a la comunicación en una política de Estado.

La comunicación y sus trabajadores frente al gobierno de Milei

Los trabajadores de la comunicación viven un hostigamiento permanente por parte del gobierno. Los casos de persecución y censura contra periodistas y reporteros gráficos son moneda corriente, mientras se profundizan la represión y las detenciones directamente orientadas contra quienes pueden poner en palabras e imágenes la brutalidad policial. El accionar represivo tiene el foco puesto en los trabajadores de prensa.

El caso de Pablo Grillo fue emblemático y despertó la solidaridad popular, mientras el gobierno buscaba garantizar la impunidad de los responsables del intento de homicidio. A ese hecho le siguieron numerosos casos de represión y persecución, e incluso denuncias penales contra periodistas opositores. El último caso de censura fue la negación del acceso a Casa Rosada a diferentes medios como El Destape y Tiempo Argentino, acusados de una “campaña de espionaje rusa” para evitar que pongan en cuestionamiento los casos de corrupción y los escándalos del oficialismo

A estos ataques se le suma la crisis laboral de los trabajadores de la comunicación, que sufren los cierres, los despidos y los salarios de miseria. Mientras crece el pluriempleo para llegar a fin de mes, se profundiza el ajuste de las patronales en los medios privados y el desguace de los medios públicos por parte del gobierno. La derogación del Estatuto del Periodista, en el marco de la reforma laboral, fue un capítulo más en este atropello contra la libertad de prensa y las fuentes de trabajo.

Esta ofensiva se da en todos los ámbitos de la comunicación. El ajuste se vive en las redacciones periodísticas pero también afecta a quienes se desarrollan en el campo de la docencia y la investigación, golpeados por la miseria salarial, y quienes trabajan en los organismos públicos sufren el vaciamiento del gobierno (el mismo que habla de eficiencia de recursos mientras se usa plata del Estado para pagar los viajes y las propiedades de Adorni). El ataque a los trabajadores es política oficial, y la defensa del derecho a la comunicación implica una lucha contra Milei y su ajuste.

¿Y por casa cómo andamos?

Sociales es la facultad de la UBA que menos presupuesto recibe. Ese ahogo presupuestario, que afecta principalmente a los salarios docentes, implica también peores condiciones de cursada. Los cortes de luz y las fallas en los ascensores son muestra de una crisis edilicia que es acompañada por otro factor: una caída de la oferta horaria producto del cierre de comisiones.

En lo que respecta a Comunicación, la pelea por presupuesto implica también el reclamo de mayores y mejores espacios para producción y edición, tanto para las materias en las que se trabaja con material audiovisual como para diferentes proyectos que surjan de les estudiantes. Defender nuestra carrera significa pelear por mejorar nuestras condiciones de cursada y las condiciones laborales y salariales de quienes trabajan en la facultad.

A contramano de nuestras necesidades como estudiantes, la gestión de Sociales y de Comunicación deja pasar el ajuste. Mientras sufrimos los ataques de un gobierno enemigo de la universidad pública y de las ciencias sociales, quienes dirigen la facultad y la carrera están lejos de organizar una respuesta que pueda derrotar los planes de Milei.

A diferencia de 2024, donde las gestiones se mostraban opositoras al gobierno como forma de presionar para una futura negociación, actualmente solo apuntan a esta última vía mediante “acuerdos” y “consensos”, lejos de cualquier atisbo de lucha. El adelantamiento de las elecciones universitarias muestra el interés real de estos sectores: lo que se juegan es simplemente el reacomodamiento de las autoridades en las facultades y en la UBA. Importa más el nombramiento de los futuros directores de carrera, decanos y rector que el desarrollo de una pelea para quebrar el ajuste.

Nuestro centro de estudiantes, conducido por La 15, se encuentra paralizado por ser parte de esta misma política de las autoridades. Quienes dirigen nuestra herramienta gremial (La Cámpora-La Mella) abandonaron cualquier pretensión de organizar a estudiantes y docentes en defensa de la universidad. No participan de las medidas de lucha y ni siquiera convocan a asambleas para desarrollar un movimiento que enfrente al gobierno de Milei, porque son la pata estudiantil de la gestión.

Mientras tanto, esas mismas autoridades que gestionan la facultad y la carrera están militando la unidad… con el radicalismo. La agrupación Nexo, dirección de Comunicación hace más de 20 años, está negociando un acuerdo con los radicales de Alternativa Académica, que dirigen Ciencia Política, para la próxima elección de decano. Tenemos un gobierno enemigo de la universidad pública, pero entre peronistas y radicales se unen para disputar los cargos y la caja de la UBA.

Pongamos a Comunicación y a Sociales de pie

Frente a este panorama tenemos una tarea urgente: poner a la universidad de pie para enfrentar a Milei, en defensa del presupuesto, el salario de docentes y nodocentes y nuestras condiciones de cursada. Pero eso no se puede hacer de la mano de las autoridades que dejan pasar el ajuste. Es necesario pelear por recuperar nuestro centro de estudiantes como herramienta gremial, así como también una representación independiente en el Consejo Directivo y la Junta de Carrera de Comunicación.

Desde la UJS intervenimos en la carrera y en la facultad con esta perspectiva, acompañando las medidas de docentes y nodocentes e impulsando asambleas y ruidazos para organizarnos y visibilizar el conflicto presupuestario. Además, discutimos qué comunicación queremos, tanto dentro como fuera de Sociales.

Acompañamos la lucha de los trabajadores de prensa junto a su sindicato, el SiPreBA, en la pelea por sus condiciones laborales y salariales. Así lo hicimos en distintas movilizaciones, en la pelea por justicia por Pablo Grillo y frente a los ataques del gobierno, como el intento de cierre de la agencia Télam. También impulsamos un Observatorio de Medios, para poder estudiar y cuestionar los discursos mediáticos frente a las medidas del gobierno y el conflicto social (como los cierres de fábrica o la represión).

Para defender nuestra carrera, nuestra facultad y la UBA, necesitamos una voz independiente en la Junta y en el Consejo Directivo, y que el centro de estudiantes se ponga de pie, en unidad no con las autoridades sino con los docentes y nodocentes. Necesitamos recuperar las mejores tradiciones de Comu de debate académico y político, movilización y lucha. Desde la Lista 17 defendemos esta perspectiva para Sociales y en Comunicación, donde llevamos la candidatura de Santiago Gándara como director de carrera.

Vamos por un CECSo independiente y de lucha, y por una carrera que se involucre en la pelea en defensa del derecho a la comunicación y sus trabajadores. Por mayor participación estudiantil, la democratización del cogobierno de la carrera y la facultad y mayor presupuesto para defender el salario docente y nodocente y nuestras condiciones de cursada. Enfrentemos el ajuste de Milei y pongamos a Comunicación y a Sociales de pie.

En estas elecciones del 20 al 24 de abril está en juego la defensa de la universidad pública.

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