Universidad

29/4/2026

Cuando el conflicto no desborda: ¿por qué el “reformismo” ganó la UBA?

Balance de las elecciones del claustro estudiantil.

Impulsaremos la lucha en defensa de la universidad y contra Milei.

Del 20 al 24 de abril se realizaron las elecciones del claustro estudiantil de la Universidad de Buenos Aires. El bloque que responde al rectorado, compuesto por el radicalismo y una fracción del peronismo, se alzó con el triunfo en 10 de los 13 centros de estudiantes. El kirchnerismo retuvo 3 de los 4 centros que dirigía. La izquierda perdió la dirección del Centro de Estudiantes de Veterinaria.

La UJS-PO presentó lista en las 13 facultades, batallando por desarrollar las tendencias a la lucha contra el gobierno de Milei y por desarrollar una dirección alternativa al aparato universitario tradicional corresponsable del ajuste en marcha.

Por último, las listas libertarias hicieron sapo. No lograron presentar listas en todas las facultades, y allí donde lo hicieron obtuvieron votaciones que no alcanzaron los dos dígitos, con la excepción de Ingeniería donde obtuvieron un 17,6% -que de todos modos está muy lejos de los triunfos que en el pasado obtenían en esa facultad listas derechistas como la UPAU-UCeDe.

¿Qué pasó en la UBA?

Las elecciones se dieron en un contexto de profundización del ajuste de Milei, con alza inflacionaria, pulverización del salario y un ataque brutal a la universidad. El gobierno de Milei se niega aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, que fue convalidada dos veces en el Congreso y que cuenta con fallos judiciales a favor. El aparato del rectorado, dirigido por una coalición de radicales y peronistas, así como el conjunto del CIN (consejo de rectores), venía de fracasar en su intento de acordar con Milei una nueva ley de financiamiento, que se allanaba a la política de ajuste presupuesto del gobierno libertario. Así, renunciaban a lo que establecía la ley conquistada con la movilización, que establecía la recuperación del salario perdido por docentes y no docentes desde el ascenso de Milei, para contentarse con un aumento mínimo de 12%.

Pero las divisiones internas del gobierno libertario, por un lado, y la presión del reclamo salarial de los trabajadores por el otro, terminó abortando al menos por ahora este arreglo. Frente a ese fracaso los rectores, junto con la FUA y los sindicatos que responden al bloque dominante en la universidad resolvieron convocar una nueva marcha para el próximo 12 de mayo.

Ante esta situación el bloque del rectorado anticipó las elecciones para principios de año, regimentadas con vedas muy estrictas para anular las campañas electorales, con la pretensión de revalidar sus mandatos y quedar con las manos libres para volver a intentar un nuevo arreglo con el gobierno. Lanzaron para ello una movilización para el 12 de mayo, que puede ser masiva, mientras por otro lado atacan las tendencias huelguísticas más profundas amenazando con descontar los días de huelga a la docencia.

De este modo el bloque radical-peronista que dirige la UBA buscó presentarse en las elecciones como la expresión general de la “comunidad universitaria”, aprovechando que las movilizaciones realizadas hasta el momento, aún siendo masivas, no desbordaron a las direcciones tradicionales. Así triunfó un aparato conservador y privatizador que circunstancialmente aparece chocando con Milei en relación a la defensa de la universidad pública, su presupuesto y el salario de docentes y no docentes. Esta contradicción es la que no ven quienes se apresuran a concluir que estamos ante un giro conservador del estudiantado, ignorando no solo el pésimo resultado obtenido por las listas libertarias sino también el apoyo masivo que recoge el reclamo presupuestario en las bases de la universidad.

Ante la perspectiva de la búsqueda de un confrontación limitada para buscar un nuevo arreglo con el gobierno, el bloque radical-peronista hizo una campaña basada en el reforzamiento de los aparatos que utilizan los centros de estudiantes como pick up de fotocopias o café, los llamados “centros de servicios”. En un contexto de ajuste, inflación, vaciamiento de la universidad, en el cual los estudiantes se encuentran inmersos en una dinámica de pluriempleo, en la cual es cada vez más difícil permanecer, estos dispositivos adquieren una valoración positiva por parte del estudiantado. Si bien responden de manera superficial a necesidades inmediatas, no resuelven los problemas y por sobre todo no organizan a los estudiantes en torno a los problemas estructurales.

En relación con esto se consolida el rol de estas agrupaciones como una extensión del departamento no docente, reemplazando funciones como inscripciones, asignación de materias o aulas. Permitiéndoles un dominio mayor sobre la dinámica interna de la facultad y una asimilación de los estudiantes a estos como un oficialismo de la facultad.

¿El peronismo avanza o retrocede?

El kirchnerismo logró retener 3 de los 4 centros estudiantes que dirigía. Revalidaron la dirección Filosofía y Letras, Fadu (Arquitectura y Urbanismo) y Ciencias Exactas, mientras fueron derrotados en Ciencias Sociales.

El kirchnerismo mostró un salto en su integración al radicalismo. En Sociales, por ejemplo, Patria Grande conformó una alianza explícita con los radicales de Alternativa Académica para impulsar directores de carrera y un decano en común, lo que derivó en tensiones internas y facilitó la recuperación del centro por parte de la UES, un sector peronista de derecha históricamente ligado al rectorado.

En Medicina La Cámpora perdió el consejero por la minoría frente a un fuerte avance de Nuevo Espacio (radicales y peronistas), que superó el 70%. La Cámpora mostró sus límites muy claros, pues el peronismo no quiso chocar con el sector peronista que dirige la facultad (Carlos Rojo), que es a la vez un aliado del radicalismo en la universidad y un integrante de las listas del peronismo porteño.

En Filosofía y Letras el kirchnerismo evitó mencionar a Milei y desarmó el proceso de lucha; en Fadu ocupó el rol de centro de servicios; y en Exactas, si bien hizo una buena elección, se registró un crecimiento de la izquierda, en una de las facultades más movilizadas.

En este sentido, el peronismo/kirchnerismo no aparece como oferta por derecha o por izquierda al reformismo, sino que en el marco de su propia adaptación aún mantiene algunos bastiones.

¿Qué pasó con la izquierda?

La expectativa en el régimen universitario que se expresó en la elección se vio claramente en el triunfo de las propias autoridades en 10 de las 13 facultades. En ese marco la izquierda sufrió un retroceso electoral. En particular, la Unión de Juventudes por el Socialismo -principal expresión de la izquierda en la UBA- perdió el Centro de Estudiantes de Veterinaria y la minoría en Farmacia y Bioquímica. El crecimiento militante de las agrupaciones de la UJS, conseguido especialmente en el proceso de lucha contra Milei, no tuvo una expresión en el proceso electoral. Pesó más la combinación de desmovilización del comienzo de año y la confrontación desigual con el enorme aparato desplegado por las listas del rectorado. Así y todo, las listas de la UJS-PO estuvieron a la cabeza de la elección de la izquierda en todas las facultades, logrando incluso en algunos casos un crecimiento en relación a las elecciones del 2024.

En el período preelectoral se desarrolló un debate con el PTS sobre la orientación política: si debía utilizarse la elección para instalar figuras electorales como Myriam Bregman, o valerse de la batalla electoral para impulsar las tendencias a la lucha contra el gobierno de Milei y a la formación de una dirección alternativa dispuesta a llevar esa lucha hasta el fina y superar a las agrupaciones del rectorado. Las divergencias en torno a este abordaje condujeron a que en varias facultades la izquierda presente listas divididas.

Los resultados fueron muy claros y permiten hacer un balance. Allí donde la izquierda fue dividida las listas del PO se impusieron por una importante diferencia a las del PTS, que apeló a poner la cara de Bregman en sus boletas. En Medicina obtuvimos 987 votos y ellos 500; en Derecho 600 votos y 300 el PTS; en Psico 845 y 832. En Exactas la lista del PO sacó más del 50% de lo que obtuvo un frente armado por el PTS, MST e IS en consejo, y en centro ambas listas conquistaron una representación en el centro de estudiantes.

En Farmacia y Bioquímica, en un contexto de disputa clave, el PTS presentó lista propia con el aval de Nuevo Espacio, lo que profundizó la fragmentación sacando una votación marginal.

En cuanto al Nuevo MAS resulta llamativo que califique la elección como “histórica” cuando obtuvo resultados marginales en la mayoría de las facultades, donde se presentó sin candidatos y apalancados por Nuevo Espacio.

En síntesis, la elección muestra que no se logró que una vanguardia estudiantil sacara conclusiones profundas sobre la necesidad de centros independientes y combativos. Predominó una orientación institucionalista bajo la idea de un “frente antigobierno”, que en los hechos refuerza posiciones centristas.

Perspectivas

La elección le ha dado el triunfo al rectorado de la UBA. El movimiento estudiantil deberá procesar una experiencia con estas direcciones, en el fragor mismo de la lucha contra el gobierno liberfacho de Milei. Por lo pronto la movilización del 12 de mayo próximo será el primer escenario para esta pelea. De nuestra parte abordaremos la convocatoria explotando las tendencias a la movilización, que están presentes en los paros docentes y clases públicas. Combatiremos también las tendencias a un compromiso con el gobierno por parte de las autoridades universitarias.

Todos los votos y representaciones de la UJS serán puestos al servicio de la lucha en defensa de la universidad y contra Milei.

Cómo la izquierda revolucionaria aborda los nuevos desafíos
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Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E12. -
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