Universidad
13/10/2026
Dos años de parálisis, pongamos a Fadu de pie
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Mientras en el primer cuatrimestre en Exactas se desenvolvía una lucha aguerrida, con enormes asambleas y comisiones con la presencia de estudiantes, docentes y no docentes, a solo 50 metros, en Fadu (Facultad de Arquitectura de la UBA), sonaban grillos en pleno mediodía.
El gigante dormido
Fadu, al igual que las otras 13 facultades de la UBA, sufre el recorte presupuestario a través de la falta de aplicación de la ley de financiamiento, que se traduce en comisiones estalladas, falta de equipamiento y una deserción docente que se profundiza: es claro, el mísero e ilegal aumento del 3% que propone el gobierno corresponde más a una provocación que a un aumento salarial. Este continúa por debajo del 34% que plantea la ley. Los más de 35.000 estudiantes que cursan en el pabellón 3 de Ciudad Universitaria (que corresponde a todo Fadu y a una sede del CBC) son testigos de esto.
¿Por qué entonces no hay asambleas, ni comisiones, ni acciones?
La experiencia de lucha
Remontándonos a 2024, la conducción camporista del Cefadu convoca a lo que va a ser la última asamblea hasta el momento de publicación de esta nota (720 días después), la cual sucede apenas una semana después de asumidos como nueva conducción, casi que a modo testimonial, paralizando la lucha desde entonces y dedicándose solo a tomar la universidad por CFK sin consultarlo con los estudiantes, un fiel ejemplo de una conducción que toma decisiones verticalmente sin ninguna instancia de debate. En contraste con la conducción de Exactas que, aun siendo la misma organización, ahí sí posan de combativos, lo cual habla de que La Cámpora no está dispuesta a llevar a fondo la lucha, sino que se adapta según dónde presionan los estudiantes.
Por su lado, la formación de Fadu en lucha en ese proceso fue un aire fresco que acercó a decenas de estudiantes a la acción, pero que no logró superar las condiciones impuestas por años de desmovilización.
El presente privatizado
Claro está, el rol del radicalismo (Refadu, Coalición Fadu), conducción anterior a La Cámpora y pionera en la parálisis política del gremio, trae consigo una de las políticas más privatistas que se han visto en los últimos años: en el cuatrimestre anterior fue obsceno el desembarco de capitales privados dentro de las puertas del pabellón, que, con el objetivo de intentar cambiarle el color al centro, estas agrupaciones apoyaron. Desde nuevos espacios de recreación, franquicias de pizzas y empanadas, la aparición de food trucks y hasta una barbería, demostraron que la intención es rematar cada rincón de la facultad. La Cámpora, lejos de intentar romper esto, lo profundizó.
Y es que esta perspectiva se refuerza gracias a carreras que cada vez se vuelven más expulsivas, ya sea por la falta de insumos, por lo difícil que es estudiar y trabajar o porque la misma facultad se está diseñando cada vez más parecida a una universidad privada, sin la existencia de espacios de debate y con decenas de franquicias compitiendo por el “mercado”. Mientras las carreras, nuestras cursadas y nuestro futuro se degradan.
Vamos al 15 de octubre
Por si fuera poco, Walter Gómez Diz, que además de ser el vicedecano es el director de la Guardia de Auxilio del Gobierno de la Ciudad, es responsable de, hasta ahora, más de 1.200 desalojos ilegales a familias, las cuales se vienen organizando en una coordinadora contra los desalojos y que el viernes 2/10 realizaron un escrache en medio del pabellón, con proyecciones dentro y fuera de la facultad.
¿Cuánto más vamos a esperar para que haya asamblea?
Razones para accionar sobran, es necesario volver a reagruparnos y salir a golpear frente a las perspectivas privatistas de los radicales y las estrategias de contención del peronismo, que en lo inmediato se traduce en la convocatoria al 15 de octubre, jornada que nuclea ya no solo el problema de la aplicación de la Ley de Financiamiento, sino también la caída de todo el DNU 70/23. Y que, a largo plazo, la recuperación del Cefadu y la puesta en marcha de comisiones y espacios de debate solo podrán terminar de garantizar. Nos vemos en las calles.




