Universidad

7/5/2026

Elecciones en la UNJu: el 70% de la planta docente queda excluida

El régimen antidemocrático se sostiene sobre la precarización laboral y un 30% que garantiza la gobernabilidad a las autoridades.

Reunión UNJu.

El 7 y 8 de mayo la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) lleva adelante la elección para renovar autoridades: rector, vice, Consejo Superior, decanos y Consejos Académicos de cada facultad. Estas elecciones, que se dan en el marco de una profunda crisis universitaria, ponen en debate el alcance real de la democracia en la UNJu, ya que la votación se desarrolla bajo un esquema que limita fuertemente la participación de los dos claustros más numerosos: docentes y estudiantes.

Según el documento de la Dirección de Estadísticas Universitarias publicada en la última Memoria Anual de la UNJu, de un total 2.624 docentes solo están habilitados para votar 763, es decir solo el 29% contra el 71% que queda por fuera.

Si analizamos los datos de la Facultad de Humanidades, de los 942 docentes que componen la planta solo 240 pueden hacerlo. El porcentaje en ambos casos es similar.

El motivo es que la mayoría no reviste la condición de ordinarios o regulares, sino de interinos, lo cual no les permite elegir ni la posibilidad de ser elegidos como representantes. A este dato agreguemos lo que afirmó el rector Bonillo: el 60% de la planta docente de la UNJu cobra menos de $500.000, y el dato del CIN que sostiene que el 70% de las dedicaciones en las universidades son simples.

La combinación da cuenta no solo de la falta de derechos políticos, sino de la situación crítica de sus trabajadores y las pésimas condiciones laborales, la falta de estabilidad, degradación y el vaciamiento de la UNJu. Mientras el ajuste de Milei destruye las universidades y las hunde en la peor crisis de financiamiento y salarial, la mayoría de los docentes que sostienen las cursadas, las mesas de exámenes, la investigación y la extensión, no tiene voz ni voto.

La restricción alcanza también al claustro estudiantil: solo pueden votar y ser candidatos quienes tengan aprobado el 30% de la carrera y hayan aprobado dos materias el año anterior. Esto deja fuera a una gran parte de estudiantes que tienen trayectorias irregulares e intermitentes producto de la crisis económica y social.

Un dato que proporcionó la lista opositora Tinku Solidario sobre la regularización de los cargos en la FHyCS lo dice todo: en dos años se llamaron 36 concursos y solo 22 llegaron a concretarse de manera efectiva. Pero, si medimos la cantidad de docentes regulares, ésta aumentó en cuatro cargos en los últimos dos años.

Si en dos años solo 4 docentes pasaron de interinos a ordinarios, ¿cuántos años se tardaría en regularizar al 70% restante al ritmo actual? La respuesta es más de 30 años.

Parece que la democracia universitaria en la UNJu funciona como una camarilla. Para entrar necesitás un cargo concursado, y para ganar el concurso necesitás el aval y reproducir las condiciones de la estructura que se perpetúa en el gobierno.

El régimen electoral viene cuestionado hace mucho tiempo, un dato significativo y que abre muchos interrogantes es que en el año 2015 cuando se reformó el Estatuto de la UNJu se avanzó en la ampliación de derechos de los docentes interinos, como lo señala información oficial de la página de la UNJu: "En cuanto a la ampliación de los derechos políticos, el nuevo Estatuto considera de fundamental importancia la inclusión, en el cuerpo electoral, a los docentes interinos con un año de antigüedad ininterrumpida. Su ingreso a la carrera docente debe tener como correlato el ejercicio de los derechos políticos, ya que de lo contrario no tendría el reconocimiento completo de su condición en el ámbito de la Universidad”.

Ahora la pregunta es: ¿por qué después de 10 años no se reglamentó este punto previsto en la reforma? Es facultad del Consejo Superior reglamentar y otorgar estos derechos a la planta docente en cualquier momento si existe la voluntad de hacerlo. Por fuentes del claustro docente se sabe que hasta hubo observaciones desde el propio Ministerio de Educación respecto del régimen electoral para que se realice dicha incorporación.

En el año 2017 se avanzó con la reglamentación y cambio en el sistema de votación de autoridades, se estableció el sistema de elección directa respecto al voto indirecto, y se introdujo el mecanismo de voto ponderado con estos valores: el voto docente vale 50%, el estudiantil 33%, el de graduados 11% y el de no docentes 5%. Una formalidad que sigue manteniendo la desigualdad material en la universidad.

Estamos ante un régimen universitario antidemocrático que se sostiene fundamentalmente en la precarización laboral y un esquema donde un 30% define la conducción de la universidad y la gobernabilidad.

Una verdadera democratización no vendrá solo de la reforma o la reglamentación para ampliar los derechos a un sector de docentes, lo cual es absolutamente necesario, sino de garantizar condiciones laborales, regularización de cargos, la aplicación del CCT, y el ingreso a carrera docente. De luchar por la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario y frenar la destrucción de las universidades. De poner la producción de conocimientos al servicio de las necesidades de las grandes mayorías y de proponer soluciones a los problemas sociales más urgentes. De cambiar en definitiva el rumbo de la UNJu, el camino no puede ser la profundización de convenios con privados, mineras, tabacaleras o empresas como Ledesma, el avance de una política de autofinanciamiento que abre la puerta al arancelamiento, a un modelo mercantil, excluyente y al servicio de los grandes capitalistas.

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