Universidad
6/4/2026
Elecciones UBA: la izquierda, a prueba
Pongamos en pie listas independientes y de lucha para pelear por las reivindicaciones del movimiento estudiantil y derrotar a Milei.

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Imagen: archivo.
Las elecciones en la UBA se darán en un contexto donde el gobierno busca anular la Ley de Financiamiento Universitario. Mientras docentes y no docentes están impulsando paros y distintas acciones de visibilización, las autoridades universitarias acuerdan con Milei una nueva ley que consolidaría una pérdida salarial y presupuestaria del 40%.
En esa línea deben entenderse no solo las declaraciones del vicerrector Emiliano Yacobitti, que atacó a los docentes que hacen paro (apuntando específicamente contra AGD), sino también los enormes reacomodamientos del régimen universitario con exponentes que cierran filas detrás del rectorado que hoy acuerda con Milei. Las autoridades universitarias en su conjunto se dirigen a un acuerdo de integración total.
En estas elecciones, les estudiantes tenemos una tarea principal: conquistar centros de estudiantes y consejeros que defiendan la universidad y los salarios. El primer paso es pelear por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. En ese sentido, es claro que las agrupaciones estudiantiles que responden al régimen universitario, tanto el reformismo (Franja Morada/Nuevo Espacio-UCR, UES y PS) como el Kirchnerismo (Cámpora Mella), no son una opción; son la pata estudiantil de quienes tranzan con Milei para avanzar con un esquema de privatización de la universidad. La izquierda tiene entonces la responsabilidad de poner en pie listas comunes que expresen este programa, junto con el activismo independiente de todas las facultades, que se conviertan en un canal para organizar esta pelea.
Un debate metodológico
Apenas conocida la resolución del adelantamiento electoral, desde la UJS hicimos un llamado a poner en pie listas comunes no solo con el Frente de Izquierda y el activismo independiente, sino también con otras agrupaciones de izquierda (Ya Basta-Nuevo MAS, Política Obrera, La Revuelta, etc.). A su vez, advertimos que era necesario impulsar la más inmediata unidad de acción de este campo, y con ese método generar las condiciones la puesta en pie de listas comunes. En ese sentido, las distintas asambleas autoconvococadas, acciones de visibilización y clases públicas marcaron el camino: frente a la parálisis de las conducciones de los centros de estudiantes, la izquierda impulsó junto con los gremios docentes y el activismo acciones que lograron sacar a la UBA de una pretendida normalidad por parte de las autoridades y la burocracia sindical, empezando a poner en pie un movimiento e instalando el conflicto.
En relación a las elecciones, esta experiencia concreta de estudiantes que quieren luchar en defensa de la educación y se encuentran con conducciones que no ponen los centros de estudiantes a disposición de esta pelea debe ser acompañada por la izquierda para acelerar en el activismo la comprensión de que no da lo mismo contar o no con estas herramientas para defender la universidad: es necesario recuperar los centros de estudiantes y, para eso, es necesario listas comunes que expresen este polo.
Sin embargo, estando a dos semanas del inicio de las elecciones desde la izquierda aún no pusimos en pie ninguna lista común en ninguna facultad. Esto, sin lugar a dudas, es una gran falencia; nos impide actuar estas dos semanas de campaña en común, mientras nuestros adversarios ya lo hacen en bloque ¿Acaso nuestros compañeros pretenden romper con la unidad para priorizar la autoconstrucción de sus agrupaciones a costa del movimiento? En el caso de que no... ¿Realmente consideran que la izquierda va a estar en mejores condiciones de intervenir en estas elecciones con tan solo una semana de intervención común?
Sobre este punto, corresponde detenerse de manera particular en la Facultad de Filosofía y Letras. En esta es donde se concentran las mayores chances de que la izquierda gane un centro se estudiantes, pero una vez más el Ya Basta-Nuevo MAS decidió romper de manera unilateral las conversaciones con el resto de las agrupaciones de izquierda y el activismo. Luego de numerosas reuniones, comunicados y acciones decidieron lanzar su propia lista, igualando al FIT-U con el peronismo y el radicalismo, y rompiendo cualquier canal de dialogo posible. Lo que a primera vista parece ser un accionar precoz y adolescente de una corriente sectaria e infantil, esconde en realidad algo alarmante. El Ya Basta actúa de manera abierta en el campo del rectorado, siendo una fuerza de choque "roja" no solo en Filosofía y Letras sino también en otras facultades como Veterinaria y Farmacia, donde esta agrupación ni siquiera existe e intentó poner en pie listas para dividir el voto de izquierda y favorecer al rectorado en su lucha contra la izquierda. Esto, de manera coordinada con el decanato y la Franja Morada. Esta actitud, sumado a su permanente autoexclusión y hostilidad con estudiantes, terminará de catapultar a esta corriente a la marginalidad ganándose una vez más el repudio del grueso del activismo.
Con los compañeros del Frente de Izquierda, en particular con el PTS, tenemos un debate de otro orden. Su accionar en estos años marca un verdadero desprecio por los centros de estudiantes como herramienta de intervención, ponderando la instalación de un vocero. Los hechos de estos dos años han demostrado los resultados de una estrategia frente a la otra, mientras desde la UJS nos dimos la política de impulsar acciones que presionen a las direcciones para convocar asambleas, acciones y hasta incluso tomas, permitiéndonos disputar la dirección del movimiento en cada facultad, la juventud del PTS quedó por fuera del proceso, llegando incluso a afirmar que este se dio de manera "espontanea" y no como resultado de una lucha política concreta. Lejos de tratarse de un ajuste de cuentas, este relato de los hechos apunta a cristalizarle al activismo el debate que tenemos en la izquierda sobre nuestra intervención en la universidad. Desde la UJS entendemos que no alcanza con ser un factor de presión de las direcciones, ni mucho menos instalar voceros, sino de recuperar las herramientas del movimiento estudiantil (centros y consejeros) para que se conviertan en el canal de les estudiantes para intervenir y separarse políticamente de la cooptación estatal. En este punto puede entenderse el mayor rechazo de esta corriente a poner en pie listas comunes en Filo, bloqueando el ingreso de otros sectores -lo que hubiese implicado una lucha política al interior del frente.
Este problema no es menor. El PTS prefiere "no arriesgarse", incluso dejando en peores condiciones la capacidad de recuperar el CEFyL, renunciando dar una pelea desde la dirección del centro sin advertir que la capacidad de contar con esa herramienta dará mejores capacidades de dirigir al movimiento ¿Estaremos en mejores condiciones de enfrentar a Milei sin contar con estas herramientas a disposición? En nuestro caso, planteamos sin lugar a dudas que no. Finalmente, lo de la juventud del PTS en la universidad es el reflejo de la política de su partido a nivel nacional: la ponderación de las figuras de tipo electoral, por encima de su papel en la lucha de clases concreta. Su relativización de los centros de estudiantes coincide con su desprecio por los sindicatos, donde este partido boicotea cualquier acción lanzada por el Plenario del Sindicalismo Combativo y busca paralelizarlo.
En ese sentido, y acercándose el cierre, hacemos un llamado a los compañeros a que revisen su política. Las diferencias existentes no impidieron ni impiden que actuemos de manera común para golpear al gobierno y al régimen universitario, entendiendo que formamos parte de la misma trinchera. Los debates entre corrientes, válidos y sanos para aportar al movimiento, no pueden ponerse por delante de las tareas del mismo, siendo necesario que de manera urgente salgan de esta parálisis y podamos actuar en común inmediatamente.
Sin lugar a dudas la mejor forma de hacerlo es apoyarnos en las experiencias de lucha que existen tanto en la universidad, donde AGD y la Comisión Interna no docente de Sociales están llevando adelante un plan de lucha con apoyo activo por parte del activismo independiente, como fuera, donde las luchas de Fate y el Garrahan no solo nos marcan el camino sino que nos muestran en todos estos casos lo valioso que es contar con herramientas gremiales a disposición de la clase obrera. Es momento de dejar las mezquindades de lado y poner en pie listas comunes para emprender esta pelea estratégica en unidad.




