Universidad

11/10/2026

Reformas en la UNA Visuales: un plan de estudios a la medida de la motosierra

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Enfrentar las reformas privatistas

La gestión de la UNA (Universidad Nacional de las Artes) se propone avanzar en la reforma de las carreras. Esto no nos toma de sorpresa, el año pasado denunciamos que la reforma del estatuto universitario perseguía este objetivo. Dicho y hecho, la semana pasada la gestión convocó a una reunión para “presentar la reforma”.

Si bien no se presentó un borrador de cómo sería la nueva propuesta, sí se presentaron algunos lineamientos generales muy peligrosos: aplicar el sacau, estandarizando contenidos y recortando brutalmente las horas de cursada. Actualmente las licenciaturas en visuales tienen en promedio 3.000 horas, el objetivo de la reforma es que pasen a tener un “mínimo” de 2.600 para las licenciaturas (un recorte del 17% de las horas) y 2.100 para los títulos intermedios.

El sistema de créditos y la estandarización de contenidos

El sistema de créditos no solo implica una reducción del 17% de las horas totales de la cursada. También contempla dentro de estas horas el tiempo de estudio, de actividades asincrónicas, de extensión o investigación, por lo que la carga real de la matrícula será aún menor.

No solo eso, sino que al “estandarizar la formación” la gestión avanza en abrir la posibilidad de cursar las materias compartidas en la oferta de “cualquier departamento”. Con la excusa del intercambio, se abandona la propuesta de generar programas con contenidos específicos de la disciplina madre en cuestión, haciendo que alguien que se forma en artes visuales, en danza, o en escritura reciba la misma formación “en general” abandonando la especificidad de cada caso.

Esto no es solo un debate de contenidos, sino que afecta a los recursos presupuestarios y a la oferta de materias de cada casa de estudios. La gestión ya no tendría la obligación de abrir comisiones en cada departamento, porque los estudiantes pueden cursar esa materia faltante en otra universidad. Con este mecanismo la gestión puede flexibilizar y administrar con mayor cintura el presupuesto de miseria de Milei. El crédito valdría lo mismo, la formación no.

Por último cabe aclarar que estos contenidos específicos recortados no “desaparecen” de la universidad sino que pasarían a dictarse en posgrados pagos, siendo un avance concreto de la mercantilización de la universidad, y un giro hacia los recursos propios con los que cuenta la gestión.

Rechacemos las reformas privatistas, defendamos nuestra formación

Los estudiantes tenemos que prepararnos para enfrentar esta y cualquier reforma privatista. En una de las peores crisis universitarias, con salarios de miseria, becas inexistentes y un gobierno que se propone destruir la universidad, los estudiantes tenemos que levantarnos. La gestión no puede adaptar nuestras carreras a la motosierra de Milei. Organicemos un gran movimiento para derrotar la reforma y al gobierno.

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