Políticas
29/9/2026
Milei baja, la pobreza sube
Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas.

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Si tuviéramos que titular este editorial, le pondríamos: “Caputo, kaput”. Y el que le está tirando las últimas palas de tierra al ataúd de Caputo es nada más y nada menos que quien fue siempre su jefe, el banco JP Morgan.
En el gobierno hay empleados, exempleados, o futuros empleados del JP Morgan. Además del grupo de Caputo en Economía, también pertenece ahí el jefe del Banco Central, Santiago Bausili. El reciente informe del JP Morgan ha dado cuenta de que la economía argentina está en un derrumbe, desmintiendo al gobierno que decía que había problemas solo de microeconomía.
Recordemos que el Presupuesto de 2026 fue armado con una pauta de crecimiento del 5%. El gobierno, cuando manda el presupuesto para 2027 vuelve a calcularla y la baja a un 3%. Y ahora el JP Morgan dice que no va a llegar al 2%. El gobierno, que le pifia por mucho a lo que sería el crecimiento de este año, es el mismo que llamativamente criticaba a los socialistas por supuestamente no saber hacer un cálculo económico.
Derrumbe económico
En julio de este año, la caída económica fue de un 2,9% en comparación con junio de este mismo año. Es la más importante desde abril de 2020, cuando había un cierre de la economía por la pandemia de coronavirus. Comparado con julio del año pasado, la caída fue de un 1,4%. O sea Argentina está prácticamente en recesión, algo que veníamos analizando acá. Habíamos mostrado que el segundo trimestre había terminado con una caída del 0,6%. Y el primer mes del tercer trimestre, que es julio, tuvo una caída más alta que los meses previos. Para que no haya recesión debería haber algo que no va a pasar: un crecimiento impensado en los meses de agosto y septiembre. Los cálculos que circulan sobre agosto también son negativos.
Durante el primer semestre, entre enero y junio, se destruyeron 136.410 puestos de trabajo registrados. Una barbaridad. Solo en junio se perdieron 22.513 puestos de trabajo registrados y cerraron 700 nuevas empresas. En el primer semestre, al mismo tiempo, se crearon 15.840 puestos de trabajo precarios (monotributo). Todo el mundo decía que la destrucción del trabajo formal se compensaba con trabajo informal. Pero tuvimos un deterioro tanto de la calidad de como de la cantidad del empleo, que se ve en el importante crecimiento de la desocupación del último periodo.
Lo que más cayó es el comercio, un 5,1%, fenómeno relacionado al derrumbe del consumo popular. La industria lo hizo un 4,6% y la construcción un 3,3%. También cayó la intermediación financiera, algo que antes no pasaba, lo que está relacionado al problema del endeudamiento y la morosidad. En este marco el crédito sufrió un golpe: no hay más crédito nuevo porque la gente no está pagando el viejo.
Todo esto motivó el crecimiento del riesgo del país. Pensemos que el gobierno estaba festejando que había una baja que le iba a permitir endeudarse en los mercados de crédito, bajar sustancialmente la tasa de interés y relanzar la economía.
Durante la última semana, el crecimiento del riesgo del país llegó a 630 puntos cuando en países como Brasil o Uruguay bajó. Y sube en un momento en que también lo hace la tasa de interés norteamericana (5%). Por lo tanto, cualquier crédito que tome el Estado argentino rondaría tasas superiores al 11 o 12%.
Son cifras que imposibilitan el endeudamiento, sentenciaría la quiebra del Estado argentino. Como se ve, Argentina tiene un cierre completo de los mercados. Trascendió que a Caputo, durante su estadía en Nueva York (acompañó a Milei), los del JP Morgan le dijeron “no creemos de ninguna manera en el esquema financiero que habías presentado”.
Básicamente le señalaron que no tiene dólares para pagar la deuda externa. Como además Argentina tiene un problema clave de fuga de capitales, la compra de lo que se llama activos externos (dólares) por particulares está llegando a los 3.000 millones de dólares mensuales. Serían 36.000 millones de dólares anuales. Por ahí se fuga más que el superávit comercial y más. El gobierno tuvo que dejar de comprar dólares y cayó de una manera muy fuerte la acumulación de reservas.
Entonces, el gobierno no puede endeudarse por la tasa de interés alta y tampoco puede acumular reservas aunque tenga superávit comercial. Argentina no tiene bien la macro y mal la micro, como dice Milei; tiene una crisis económica y financiera, y aparece el problema de si esto es viable o no.
En este marco, ha habido una caída de la inversión de 11 puntos en el segundo trimestre. En el primer semestre la caída fue del 7,8%. Esto, mientras el gobierno dice que le da seguridad jurídica a los inversores. Los capitalistas le dan palmadas a Milei, dicen que les gusta su rumbo, pero acá nadie pone un mango. Argentina se está descapitalizando: cae la inversión y no se renueva la que se va amortizando y gastando.
Pobreza en aumento
Las consecuencias sociales de este derrumbe económico son brutales. La que más llamó la atención fue el crecimiento de la pobreza. El gobierno venía agitando que bajaba la pobreza, de manera completamente irresponsable y con números falsos. Varios periodistas se tomaron el trabajo de mostrar determinados reportajes a Milei, donde afirmaba en un caso que había bajado en 8 millones de personas, en otro en 12 millones y en otro en 14 millones.
La pobreza se publica por semestre; es decir, cada 6 meses el Indec publica los números de pobreza. En el último informe indica que la pobreza del primer semestre fue de un 32,3% en promedio, lo que equivale a unas 15 millones de personas.
Decimos 15 millones porque los números que marca el Indec se calculan sobre unas 30 millones de personas. Zonas agrarias y del interior, por ejemplo, no están siendo medidas. Por lo tanto, hay que calcular ese 32,3% sobre los 46 millones de argentinos, no sobre la población sobre la que el Indec calcula la pobreza.
Observando con mayor atención las estadísticas, el Indec las publica por semestre, pero internamente divide primer trimestre, segundo trimestre, tercer trimestre y cuarto trimestre. Cuando uno va a ver por ejemplo el tercer trimestre del año 2025 (es decir julio, agosto y septiembre), la pobreza estaba en 26,9%; y cuando uno va a ver el segundo trimestre de este año (es decir abril, mayo, junio) no es de un 32,3% (32,3% es el promedio de todo el semestre) sino que fue de un 34,6%.
Es decir, está en ascenso. Si se calcula el 26,7% contra el 34,6% da que en menos de un año la pobreza creció en 7,7 puntos. Es un salto brutal. Ahora, este cálculo es discutido por otras consultoras. Equilibra se toma el trabajo fundamental de calcular la pobreza, no con la canasta vieja del Indec, sino con la nueva que el organismo había elaborado y que Milei forzó a que no se aplique (llegando al extremo de echar del Indec a quien era su presidente, Marco Lavagna). Si uno toma la canasta nueva la pobreza no es el 32,3% sino del 44,9%.
Un dato de este gobierno ha sido justamente el incremento muy fuerte, por encima del promedio, de los servicios. Duplicaron a la inflación la electricidad, el agua y el gas. La nueva canasta lo que hace es darle a los servicios el peso específico que tienen en el gasto de la familia. Si tomamos esto, Milei no bajó nada la pobreza que había cuando asumió en diciembre de 2023. Posiblemente haya subido en relación a lo que dejó Alberto Fernández, que era catastrófico.
Los planes de la clase capitalista
Ahora bien, ¿qué es lo que está discutiendo la clase capitalista frente a esta situación? Un plan de más guerra contra los trabajadores. Porque si uno ve al FMI, lo que está pidiendo es que hay que devaluar la moneda, y una parte muy importante de los economistas libertarios están diciendo lo mismo. Lo dice, por ejemplo, Lucas Llach. O lo pide Domingo Cavallo.
Los economistas dicen que la devaluación permitiría acumular reserva, pagar la deuda y bajar el riesgo país. ¿Quiénes se van a beneficiar con esto? Argentina no tiene un problema de déficit de su balanza comercial, que uno podría reequilibrarla con devaluación. La balanza es superavitaria. Entonces la devaluación va a impactar directamente en los salarios y en los ingresos de los trabajadores en un momento en el cual la pobreza es del 44,9%.
Es decir, cuando todo un sector importante de la burguesía que está con el gobierno o que está en la oposición pide una devaluación monetaria, lo hace en un momento de catástrofe social: el 44,9% de pobreza sería llevado al 60%, a los niveles que tuvo Argentina en 2001-2002. Eso es lo que está en juego acá. Y cuando Milei se resiste a una devaluación monetaria sabiendo que el costo de la devaluación puede ser una recesión brutal que termine costándole la derrota electoral, lo hace porque tiene miedo de implique directamente una rebelión popular.
Milei está medio paralizado, no se anima a tomar esa medida. Aplica otras que son más ajuste y recesión; y eso va, por lo tanto, limitando las posibilidades políticas y electorales de su gobierno. Es importante marcar este tema de la devaluación porque una parte importante del peronismo se alineó en este punto cuando Axel Kicillof estuvo en Nueva York en una reunión armada por Manzano, en la cual estuvo con los tenedores de la deuda de la provincia de Buenos Aires (que son más o menos los mismos que los tenedores de la deuda del Estado nacional). Son los grandes fondos de inversión internacionales.
Ellos dicen lo siguiente: devalúen la moneda porque de ese modo compras reservas y aseguras el pago de la deuda. Ese es el negocio que tiene justamente el capital financiero; y existe un punto de contacto entre el capital financiero internacional, el FMI y la burguesía nacional argentina: tienen un planteamiento devaluatorio. Y el peronismo con Axel Kicillof se inscribe en ese proceso. Lo mismo, por ejemplo, acaba de pedir el que era el ministro de Economía de hecho del gobierno de Massa, Rubinstein, planteando una devaluación monetaria.
Luchemos por una salida de los trabajadores
El planteo peronista y la política ultra recesiva de Milei nos llevan a la catástrofe. Nosotros tenemos que desenvolver un planteo alternativo: no pago de la deuda externa, recomposición de los salarios y de las jubilaciones, tomar en nuestras manos el comercio exterior, valernos de este superávit comercial impresionante para un desarrollo industrial (que permita recomponer no solamente los ingresos sino también la calidad del empleo). También la distribución de la jornada de trabajo para terminar con la desocupación y la precariedad laboral.
Todos estos puntos son clave y plantean una gran lucha política en un momento en el cual hay muchísima bronca. Se expresó parcialmente en la marcha convocada por los partidos del Frente de Izquierda hace unos días atrás. Pero esto hay que profundizarlo con la lucha de la universidad, con la de los compañeros de Fate que están peleando por la continuidad productiva de la empresa y especialmente de sus puestos de trabajo.
Todo eso plantea un plan de lucha general y un programa de denuncia del gobierno y también de la oposición capitalista.




